La mirada carnavalera de Pelu

Para los amigos y la gente querida, Lourdes de Vicente es Pelu. Así, obvio, la llaman sus compañeros de Diario de Cádiz, sobre todo, los más cercanos, sus colegas fotógrafos que en estas páginas celebran la exposición El Concurso tras la máscara que firma su compañera y que durante todo este Carnaval se ha podido ver en los lienzos exteriores del Mercado Central. Y es que Julio González, el jefe de fotografía de este periódico, Jesús Marín, gran compañero de fatigas, y Miguel Gómez y Germán Mesa, colegas con los que ha trabajado mano a mano en múltiples ocasiones y, especialmente, en este atípico Carnaval de 2022 han querido dejar su impronta sobre la mirada carnavalera de Lourdes de Vicente y, sobre todo, sobre la reacción que la acción de Pelu ha provocado en gaditanos y visitantes. Porque El Concurso tras la máscara no ha sido una exposición estática, al contrario, y para felicidad de su autora, ha dialogado cada día con el vecino y el paseante, ha activado los resortes de la memoria y ha despertado la curiosidad de los más ajenos a esta manifestación artística y cultural que es el Carnaval que se vive (en condiciones normales) durante un mes entre las paredes del Gran Teatro Falla. Porque Lourdes de Vicente, porque Pelu, lo que ha exhibido en esta muestra es una serie paradigmática de lo experimentado en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas en la última década. Desde 2010 a 2020. Concursos sin mascarillas, sin distancia de seguridad, donde los actuantes, la prensa y el público se podían entretejer con total naturalidad. Concursos con los que soñamos y que, cada vez, vemos más cerca.
Concursos con carnavaleros que ya no están, con la mujer que despertaba en nuevas modalidades (un camino que este año ha comenzado a eclosionar) y con una cantera que también venía reclamando un sitio que en este Concurso también ha conseguido ocupar. Porque Pelu (Lourdes) de Vicente, casi con una visión profética, nos ha ofrecido con sus fotografías el contexto de lo que ha ocurrido hace muy pocos días en el Falla. Nos ha iluminado el camino hasta llegar al hoy con sus luces largas de reflexiva artista y con las luces cortas de vivaracha fotógrafa de prensa. En ese equilibro salta la chispa, su disparador, y pone el objetivo en un pasado que ha servido para que este COAC –con la mujer en la Gran Final en todas las modalidades o con la cantera protagonista con un coro forjado en su categoría que es primer premio y una comparsa que ha alcanzado el segundo– sea más futuro que presente. El COAC que abrió el camino y que, como demuestra De Vicente, se ha venido construyendo de lejos. Quizás por eso, porque El Concurso tras la máscara cuenta y nos cuenta, la exposición de Lourdes de Vicente no ha pasado desapercibida a la ciudadanía y, en el corazón del Cádiz más auténtico, en el Mercado (vulgo la Plaza) los gaditanos y turistas la han gozado, se han fotografiado y han compartido la mirada carnavalera de una gran profesional.