La tarde más esperada fue la peor

El envío del jiennense Román Sorando fue un dechado de mansedumbre que se las avió cargándose la corrida toro a toro

Urdiales, Ortega y Aguado se encontraron sin opción

La tarde se llamó Borja Jiménez

El presidente pudo impedir la Puerta Grande del diestro de Espartinas

Roca Rey estuvo poderoso y con los tendidos mirándolo con lupa

Emilio de Justo se quedó en los detalles