La Azotea

José Antonio López

jalopez@diariodecadiz.com

Cicerone Kichi

Tarde de domingo en Cádiz, ayer mismo, en los callejones de Cardoso, cerca ya de la Plaza. Una pareja de visitantes pregunta a un gaditano cómo llegar a la Catedral. El lugareño, con gafas de sol y vestido con la segunda equipación del Cádiz, no llega a arrancarse como el llavero del pasodoble que paseaba apuraíllo, pero le explica en una breve conversación que caminan bien orientados y que pueden ir "todo seguido" (por San Juan). La pareja sigue su camino y ella le dice a su compañero que la mejor manera de llegar un sitio es preguntando. Y un gaditano que caminaba a su lado le aclara: "Pues ha sido al alcalde a quien ha preguntado", ante la sorpresa de la mujer que se piensa si volverse para hacerse una foto con él. Nada de Batillo cicerone, como la obra de La Tía Norica. Ahora el guía, el pimpi, es Kichi. Aunque algún malvado seguirá diciendo que estaba en La Viña de casualidad, que habría ido a pasar el domingo.

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