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Un empate que no soluciona la crisis de un Cádiz CF más ocupado de no perder que de ganar

El conjunto amarillo salió vivo de Burgos pero tiene mucho que mejorar si no quiere complicarse la vida en la segunda vuelta

Una nueva lesión en el Cádiz CF

Víctor Aznar atrapa el balón durante el Burgos-Cádiz. / LOF

El Cádiz CF salió vivo de su visita al Estadio Municipal de El Plantío en el encuentro contra el Burgos de la 26ª jornada de LaLiga Hypermotion resuelto con empate (1-1). Lo pasó mal pero al menos amarró su primer punto de la segunda vuelta y frenó la pésima racha de cuatro derrotas consecutivas que habían encendido las todas alarmas.

El fútbol es tan caprichoso que no siempre deja elegir el momento de la victoria, la equis o la derrota. El conjunto de Gaizka Garitano no había merecido perder en casa frente al Almería por poner el ejemplo más cercano. El 1-2 no había sido nada justo pero este juego va de acierto, el que sí tuvo una semana más tarde y fue suficiente para firmar una igualada que da un poco, sólo un poco de oxígeno porque nadie habría podido cuestionar un triunfo de un Burgos que acumuló oportunidades muy claras y, al contrario que los gaditanos, sí demostró argumentos para luchar por una plaza en la fase de ascenso.

La prioridad de los amarillos (con equipación completa de azul en el envite dirimido el pasado sábado 14 de febrero) fue no perder por encima de todo. Un quinto varapalo seguido hubiese sido muy duro de digerir en medio de una crisis que aún sigue presente. Un punto no borra la trayectoria negativa de los últimos tiempos. El Cádiz CF dio la sensación de poca cosa, muy limitado en la misión ofensiva y entregado al cien por cien a la causa defensiva ante el ansía de su oponente por los tres puntos. La mejoría es una tarea obligada cuando a estas alturas de la temporada debería avanzar con paso firme en lugar de navegar en un mar de dudas.

Cuando el mejor del equipo es el guardameta, es que algo no funciona del todo bien. Víctor Aznar volvió a erigirse en el sostén con sus paradas y cuando se vio superado los palos ejercieron de diques de contención o aparecieron los defensas para sacar la pelota con la portería vacía. Hasta el VAR fue esta vez aliado para avisar a la colegiada de un penalti señalado de manera incorrecta.

Lo mejor del Cádiz CF fue su capacidad de sufrimiento y resistencia ante un adversario que fue superior y generó peligro. El cuadro gaditano se hizo más o menos fuerte en la destrucción pero en ningún instante dio la sensación de poder vencer y sin victorias corre el riesgo de bajar más posiciones en la clasificación. Sin nada de valentía, se encerró en su parcela, el entrenador desplegó una defensa con cinco efectivos después del intermedio y el único recurso en ataque fueron los pelotazos en busca de Dawda Camara, demasiado solo. Escaseó la calidad en el bando visitante. Ni siquiera extremos en la segunda mitad para buscar un chispazo.

El Cádiz CF se mostró como un equipo pequeño condenado a protegerse atrás con enormes limitaciones en la creación y casi nulo en el apartado ofensivo. En esas circunstancias, el punto tiene valor porque pareció más importante no perder que ganar. Así de cruda es la realidad. Después de cinco capítulos (justos los del comienzo de la segunda vuelta) sin un triunfo, no debería demorar mucho más la reconciliación con una victoria más urgente que nunca.

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