Guadalcacín se apresta a soltar agua por segunda vez en su historia
La Junta da por hecho que el macropantano gaditano, que está ya al 89%, tendrá que abrir compuertas en breve pero aclara que ese desembalse será mínimo y casi imperceptible
Los Hurones seguía ayer desembalsando con fuerza, y todo ese agua va a Guadalcacín
Y menos mal que el gigante de Guadalcacín sigue dormido
“Cuando el embalse de Guadalcacín tenga que soltar agua supondrá que la provincia de Cádiz estará bajo las aguas”. Se acaban de cumplir 30 años de aquella frase profética pronunciada por uno de los ingenieros que proyectaron el pantano de Guadalcacín, terminado de construir en 1993, puesto en servicio oficialmente en 1995 y que, debido a sus imponentes 800 hectómetros cúbicos de capacidad, es con mucha diferencia el más extenso de los diez pantanos que surten de agua a la provincia de Cádiz.
La verdad es que el ingeniero que pronunció esa frase no iba descaminado porque la provincia está ahora bajo las aguas –literalmente– y, de acuerdo con ese axioma, el embalse de Guadalcacín se apresta a aliviar por segunda vez en su historia, algo que parecía imposible cuando se proyectó y, más cercano en el tiempo, cuando en octubre de 2023 este macropantano estaba apenas al 19% de su capacidad debido a una sequía brutal.
Ayer a las seis de la tarde Guadalcacín había superado ya el 89% de su capacidad, logrando almacenar 714 hectómetros cúbicos de agua después de que en apenas nueve días haya aumentado su volumen en casi 200 hectómetros cúbicos, gracias a lo que ha llovido en su cuenca de recepción y gracias sobre todo a todo al agua que ayer aún seguía desembalsando el pantano de Los Hurones, un excedente que no se pierde porque entra directamente a Guadalcacín por su cola, es decir, a través del cauce del río Majaceite.
Superado el 89% de su capacidad, Guadalcacín se encamina hacia su llenado total, una situación a la que se llegará cuando reciba 86 hectómetros más de agua, es decir, la capacidad total de, por ejemplo, el pantano de Guadarranque, ubicado en el Campo de Gibraltar.
Hace apenas una semana pensar en que Guadalcacín pudiese soltar agua parecía una quimera, pero ahora, tras las lluvias torrenciales caídas en toda la provincia y de manera muy especial en la Sierra, ya se ve no como algo posible sino prácticamente irremediable.
Así opina también Álvaro Real, director general de Aguas de la Junta de Andalucía, que da por hecho que el desembalse de Guadalcacín “es cuestión de días”. En declaraciones a este periódico Real quiso incidir en tres cuestiones esenciales: que aún hay algo de margen hasta que el llenado de este macroembalse sea una realidad, que la seguridad y la estabilidad de la presa están garantizadas gracias a la inversión realizada por la Junta en los últimos años y, de manera muy especial, que la cantidad que se desembalse, cuando se produzca, será mínima y, por lo tanto, sin mucha influencia cuando ese caudal se une al del Guadalete en la Junta de los Ríos.
Sobre esta última cuestión el director general de Aguas de la Junta explica que cuando Guadalcacín se vea obligado a desembalsar lo hará inicialmente por sus conductos de fondo y a razón de 60 metros cúbicos por segundo. Esa cantidad, recalca Álvaro Real, es sensiblemente inferior a los 700 metros cúbicos por segundo que, por ejemplo, se vio obligada a soltar la presa de Arcos en su momento más crítico del pasado fin de semana, e inferior también a los 150 metros cúbicos de agua que vienen aliviando esta misma presa y la de Bornos en los últimos días.
Guadalcacín se está llenando de manera rotunda sobre todo porque Los Hurones lleva ya muchos días soltando agua. En este último pantano, el que da de beber a tres cuartas partes de la povincia de Cádiz, la Junta de Andalucía se ve obligada a practicar una tarea de regulación que se gestiona en proporción al agua que llega pero que, viendo cómo está aumentando el nivel de Guadalcacín, empieza ahora a complicarse algo.
El objetivo es dejar Los Hurones en todo momento en torno al 90% de su capacidad, para tener así un margen de maniobra en el caso de que regresaran las lluvias fuertes. Ayer este pantano desembalsaba a raíz de 170 metros cúbicos por segundo que salían en cascada por sus compuertas superiores y por su desagüe de fondo. Así lleva muchos días pero, en el caso de que dejara de llover, sus compuertas podrían cerrarse incluso hoy mismo.
Cuando esto último se produzca el llenado de Guadalcacín se verá lógicamente ralentizado. Y ahí radica ese “resguardo suficiente” al que hace referencia el director general de Aguas para precisar que el desembalse de este macropantano aún puede tardar en llegar. Llegará, porque queda aún mucho invierno y toda la primavera y, por tanto, debe llover aún más, pero posiblemente no sea inminente.
Álvaro Real explica además que la seguridad de la presa de Guadalcacín se ha mejorado en los últimos años gracias a unas obras impulsadas por la Junta, culminadas en 2023 y que han supuesto una inversión cercana a los cuatro millones de euros. Ese dinero se destinó sobre todo a ampliar el canal de descarga del aliviadero superior de Guadalcacín que, por cierto, jamás ha entrado en funcionamiento porque cuando este macropantano desembalsó por primera y única vez en abril de 2013 lo hizo por sus conductos inferiores.
Aparte de eso, la Junta también ha invertido en trabajos de protección de las laderas de Guadalcacín, en mejoras en el cauce del Majaceite y también en la modernización del sistema de videovigilancia de esta infraestructura hidráulica.
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