El agua no ha causado ningún daño en la estructura de las casas de Grazalema

El Grupo de Arquitectos Voluntarios en Emergencias afirma que la surgencia no ha provocado afecciones graves en los edificios

Los geólogos hablan de "tormenta perfecta" en Grazalema y no descartan una crisis hidrosísmica

Vecinos de Grazalema, el miércoles de la semana pasada, intentando achicar agua de sus casas.
Vecinos de Grazalema, el miércoles de la semana pasada, intentando achicar agua de sus casas. / Román Ríos/Efe

Las casas de Grazalema no presentan, a día de hoy, daños que comprometan su estructura. "Otra cosa -afirman desde el Grupo de Arquitectos Voluntarios en Emergencias (GAVE)- es lo que pueda ocurrir en el subsuelo, una vez que la crecida del agua se retire. Pero, el sábado por la tarde, la situación edificatoria era completamente normal".

Todas esas imágenes tan escandalosas del agua saliendo por las paredes y los orificios de los enchufes, no se tradujeron en destrozos estructurales porque "el agua, conforme entraba, salía por la puerta. No ha habido ningún indicio de afección estructural a ninguna de las casas, como sí hubiera ocurrido si se hubiera confinado el agua; o que hubiera ocurrido como en la Dana, que pasó reventándolo todo", indica Gonzalo Martín, coordinador del grupo de voluntarios que el Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Arquitectos activó la semana pasada.

Parte de la resistencia que han demostrado las viviendas grazalemeñas reside en la propia naturaleza de las edificaciones: la mayoría, fincas levantadas entre los siglos XVI y XIX, cuentan con unos muros de carga importantes: "Como decían las abuelas, son capaces de soportar tres plantas: una estructura portante lineal como un muro de carga supone una mayor superficie de apoyo", añade.

Gonzalo Martín también habla de la memoria de los sitios: "En Grazalema saben desde siempre de la estructura subterránea sobre la que se asienta el pueblo, que hay una galería con cuevas y un arroyo, y la memoria colectiva te dice que el agua es capaz de aflorar, como ocurrió en el año 64".

SE PONDRÁ ENTRAR "CON TOTAL SEGURIDAD"

Ya se están haciendo inspecciones en cuanto a seguridad, y tendrán que seguir las evaluaciones para "calibrar los desperfectos a nivel de pavimentos y mobiliario, porque hubo casas con una cuarta de agua; y otras tendrán que arreglar o cambiar instalación eléctrica, por el tema de los enchufes, y ver los importes con el seguro y demás... Pero, lo más importante, es que van a poder entrar con total seguridad en sus viviendas".

El Grupo de Arquitectos Voluntarios en Emergencias (GAVE) ha desplegado a una treintena de profesionales que han inspeccionado edificaciones dañadas por el temporal de borrascas en dieciséis municipios, entre ellos, Villaluenga del Rosario, Grazalema, Ubrique, Alcalá del Valle, Puerto Serrano y Torre-Alháquime: "Somos todos profesionales liberados, pero a todos nos une la pasión de echar un cable en momentos de emergencia. Estuvimos en Alfafar con la dana, por ejemplo -apunta Martín-, y el resto del tiempo participamos en simulacros y cursos de formación para atender necesidades técnicas cuando hay una emergencia".

En compañía del grupo de geólogos del IGME-CSIC, los arquitectos no sólo han inspeccionado viviendas, sino también almacenes, colegios, edificios públicos, y viarios y terrenos perimetrales. La fotografía general de las localidades afectadas muestra que, a nivel de edificaciones, la afección no es muy grande. Pero sí lo es -señala Gonzalo Martín- respecto a los movimientos de tierra donde se ubican algunos de esos edificios, hay que vigilar las fracturas de taludes "con testigos que te dicen siguen avanzando o no"; así como los corrimientos de laderas, con especial atención a los terrenos arcillosos. En estos casos, lo primero es desalojar y, después, "ver si el fenómeno sigue activo y tomar medidas cautelares adicionales, como apuntar la edificación o demolerla".

AHORA MISMO, LA URGENCIA ESTÁ EN UBRIQUE

Para los arquitectos, a nivel edificación, la situación más preocupante se da en Ubrique. Allí, al contrario de lo que ocurrió en Grazalema, la modificación del "cauce de un río desbocado, con todo el aporte de agua, más el deslizamiento de la ladera tuvo como resultado que una serie de edificaciones colapsaron sus cubiertas. Los edificios de Ubrique -continúa el arquitecto- presentan un mayor número de patologías y más diversas. Ayer, de hecho, mandamos dos drones para hacer un seguimiento a una de las laderas que afectan al colegio desalojado".

"Los edificios que han colapsado en Ubrique -desarrolla Martín- tenían ya las cubiertas en mal estado y estaban, o bien pendientes de informes de rehabilitación, o bien no se arreglaban porque los dueños no querían".

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