Los geólogos hablan de "tormenta perfecta" en Grazalema y no descartan una crisis hidrosísmica

"Es una zona tectónicamente activa, y puede haber más terremotos", indica Raúl Pérez, del IGME-CSIC

La Sierra de Cádiz y los dragones de agua

Actividad sísmica en la zona de la Sierra durante los últimos 10 días.
Actividad sísmica en la zona de la Sierra durante los últimos 10 días. / IGN

Se cae el cielo sobre nuestras cabezas y el suelo tiembla bajo nuestros pies. Como entremés del apocalipsis, digamos que no está mal. La coincidencia de eventos como un registro histórico de precipitaciones, la saturación del acuífero de Grazalema y una racimo de movimientos sísmicos en la zona lleva tanto al pasmo como a la conclusión inevitable: todo tiene que estar unido. Ese es el sentir, al menos, entre gran parte de la población de la Sierra, a pesar de que los expertos del Instituto Geológico Minero repiten que, por más asombroso que resulte, los terremotos que se están dejando sentir estos días en la zona no son más que una coincidencia.

Ayuntamientos como el de Villaluenga o Puerto Serrano hacían públicos llamamientos a la tranquilidad y la confianza en los análisis llevados a cabo por los equipos de geólogos. "La ciencia -indicaba Alfonso Moscoso- no se basa en rumores, sino en datos, observaciones y estudio del terreno". Por su parte, Daniel Pérez añadía que no hay activo ningún riesgo geológico en el término puertoserranense, a pesar de la gran cantidad de temblores que se han dado en la comarca o comarcas cercanas: "Se están mezclando movimientos propios de la presión subterránea del agua en el suelo con otros que nada tienen que ver con las tormentas".

"Es una tormenta perfecta de eventos geológicos extremos que coinciden en el tiempo", afirma Raúl Pérez, geólogo del Departamento de Riesgos Geológicos y Cambio Climático del IGME-CSIC. El especialista subraya que el equipo trasladado a la Sierra está haciendo un seguimiento tanto de la "crisis sísmica, junto a otros fenómenos hidrogeológicos, movimientos del terreno o estabilidad de taludes". "Nuestra labor -insiste- se centra en intentar ayudar a gestionar la situación de emergencia con datos científicos que ayuden a la toma de decisiones por parte de las autoridades".

¿QUÉ PARÁMETROS ESTUDIAN LOS GEÓLOGOS?

Para descartar la relación entre terremotos y alteraciones producidas por las lluvias, los geólogos comparan la sismicidad actual con la serie instrumental de los últimos 35 años "y no sale nada anómalo", apunta Raúl Pérez. "También -continúa- hemos proyectado los terremotos sobre los acuíferos y afecta a varias unidades poco permeables, según la localización epicentral del Instituto Geográfico Nacional".

También, indica, hay que tener en cuenta la escala temporal: "La respuesta de la lluvia a un acuífero profundo suele ser de semanas a meses".

¿A QUÉ PROFUNDIDAD SE HAN DADO LOS TERREMOTOS?

El IGN está calculando la profundidad entre 0 y 2 km de los últimos terremotos. Los movimientos sentidos estos días han sido de una intensidad menor a 4,0, que suelen percibirse como vibraciones leves y no causan daños estructurales.

¿NO SE PUEDE HABLAR ENTONCES DE UNA CRISIS HIDROSÍSMICA?

Una de las teorías que se han escuchado en redes sociales señala la existencia de una crisis hidrosísmica, es decir, el aumento de la presión intersticial en el subsuelo debido a la acumulación masiva de agua. Esto podría reducir la fricción en fallas preexistentes y acelerar la liberación de tensiones tectónicas.

"No descartamos una crisis hidrosísmica", añade Pérez. "Estamos trabajando en una crisis sísmica, analizando los datos al segundo para analizar su evolución en el tiempo y potencial prevención -prosigue-. Es una zona tectónicamente activa y puede haber más terremotos. Por desgracia, no podemos predecir terremotos. Estamos en fase de seguimiento continuo junto con otros organismos".

¿CÓMO PUEDE INFLUIR EL PESO DE UN EMBALSE EN LA SISMICIDAD?

"La sismicidad inducida por embalses es un hecho -explica Raúl Pérez-. Pero el mecanismo de disparo suele ser de meses desde el llenado y para volúmenes muy grandes en áreas muy pequeñas. Aquí tenemos terremotos en 400 km2 de área, con una distribución elongada NNW SSE (según la página del Instituto Geográfico Nacional), de 35 km de largo. Hay varias fallas involucradas en los terremotos según su localización epicentral".

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