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El 'sinhogarismo' en Cádiz: Cuatro muertes para reflexionar

Las víctimas sin hogar que ha dejado el arranque de año en Cádiz examina las políticas y los recursos que la ciudad pone a disposición de este colectivo y que están yendo en aumento estos últimos años

El martes se celebra la Mesa de Personas Sin Hogar en el Ayuntamiento

Una concentración por las personas sin hogar desarrollada días atrás en Cádiz. / Lourdes de Vicente

Intentaremos hacer un esbozo lo más objetivo posible, alejado de los discursos y valoraciones políticas que siempre buscan obviar los defectos propios y, sobre todo, señalar la paja del ajeno. El invierno, con unas condiciones quizás más extrema de lluvia, viento y bajas temperaturas que años anteriores en Cádiz, se está cobrando víctimas en la calle. Cuatro en 23 días, en concreto. Todas ellas carentes de un hogar en el que vivir, en el que gozar de la dignidad que se le supone a toda persona. Demasiadas víctimas, que lleva a examinar las políticas y los recursos que la ciudad presta actualmente a este colectivo.

¿Se trata de un hecho casual y puntual, derivado de la climatología adversa, que hayan muerto cuatro personas sin hogar en este arranque del año? ¿O se trata de una consecuencia directa de una mala gestión por parte del Ayuntamiento y del resto de administraciones? Esta es la gran cuestión que rodea al nefasto mes de enero que ha vivido la ciudad para una realidad que a base de muertes se hace cada vez más presente en el día a día.

Desde el Ayuntamiento se rechaza por completo esa posible responsabilidad en el horrible escenario de este inicio de año. Y en primer lugar, el alcalde (que analiza para este periódico lo ocurrido y la situación actual y futura) pone sobre la mesa la evolución que han tenido en estos últimos años los recursos dirigidos a las personas sin hogar. De un albergue municipal en tiempos de Teófila Martínez (hasta 2015) a un albergue, unas plazas reservadas en una pensión para determinadas épocas del año, la apertura de un centro de estancia diurna (Fermín Salvochea), la contratación de un equipo de calle que atienda a las personas sin hogar por las mañanas y la licitación del equipo de calle también para el horario de tarde. “Kichi hizo mucho por esta realidad”, señala Bruno García para referirse a los ocho años de gobierno de Adelante.

A esos recursos se ha sumado, o se están sumando, la rehabilitación del albergue (en fase final de obras y equipamiento para reabrir), la decisión de destinar a las personas sin hogar los alojamientos de la calle Setenil de las Bodegas (que de hecho en la actualidad está funcionando como albergue municipal, mientras está cerrado el de Macías Rete), el albergue de segunda estancia en la calle Soledad (con un presupuesto en torno al millón de euros, actualmente en obras), la reserva de plazas en una pensión para todo el año, y no solo para momentos puntuales o épocas determinadas, o últimamente la apertura para la pernocta del centro Fermín Salvochea en ocasiones puntuales.

Esta relación de recursos demuestra que la ciudad ha ido avanzando en estos últimos años para ofrecer atención a las personas sin hogar. De contar con 20 plazas a ya atender a día de hoy cerca de un centenar de camas cuando la ocasión lo requiere. Un número que sigue siendo insuficiente. Y en el Ayuntamiento son conscientes. Pero el alcalde apunta a que la noche que murió el sintecho en la Alameda había 60 personas sin hogar alojadas en los recursos municipales, “una cifra que no existía antes”. Y el día que falleció la cuarta persona, que de hecho no estaba en la calle sino que durmió en Fermín Salvochea, el Ayuntamiento dio cobijo a 97 personas sin hogar.

Por eso, el alcalde defiende que además de las infraestructuras -donde es evidente la evolución y la ampliación de recursos- hay que seguir mejorando la asistencia; y hay que afrontar otro capítulo esencial: la salud. Y para ello, ya ha iniciado el Ayuntamiento -asegura Bruno García- la redacción de los pliegos para el nuevo contrato que tiene que firmarse a finales de año y que ampliará los recursos de personal y de atención a este colectivo, ya que los equipos de calle actualmente en servicio tienen contrato en vigor hasta el mes de noviembre.

Expone Bruno García que ese futuro pliego que ya está en marcha recoge, por un lado, a todo el personal que necesitarán esas nuevas infraestructuras; además del albergue y del centro Fermín Salvochea, se contratará personal para atender el centro de la calle Soledad y los pisos de Setenil de las Bodegas, y se ampliará el contrato de los equipos de calle para que también actúen por las noches. Y es en ese nuevo pliego donde se incorporarán los equipos de salud que los colectivos demandan últimamente y que el Ayuntamiento ya asume. Un equipo de salud mental, algo fundamental para atender la realidad del sinhogarismo la mayoría de las veces dañadas por crisis, depresiones, adicciones y otros problemas que requieren atención psicológica y psiquiátrica; y un equipo de atención médica, para hacer una suerte de chequeo y seguimiento a estas personas ante posibles enfermedades, patologías y otras carencias sanitarias que puedan ser atendidas y tratadas.

Teniendo todo esto en cuenta, sobre todo los proyectos o mejora a futuro, toca volver a la realidad del mes de enero. ¿Se hizo lo suficiente? ¿Se podía hacer más? Varias dudas hay al respecto. Y de todas, quizás la que tiene menos explicación es la del protocolo que se activa (o no) en el Ayuntamiento cuando las condiciones meteorológicas se prevén más adversas de lo normal. Ante una ola de frío, o una de las muchas borrascas que están sacudiendo la Bahía en las últimas semanas. Y lo que se ha evidenciado en este mes de enero es que ese protocolo ante situaciones extremas es una carencia municipal. ¿Quién decide habilitar el Fermín Salvochea las 24 horas? ¿Qué condiciones se tienen que dar para que eso ocurra? Porque en las noches de la borrasca Kristin sí ha estado abierto, pero la noche que murió la persona en la Alameda, ese recurso no existía. Aunque fuentes municipales apuntan a que a esa persona se le ofreció asistencia hasta en 14 ocasiones, rechazándola siempre.

La realidad del sinhogarismo, que de manera tan aplastante se ha presentado este enero, será examinada este martes, cuando vuelva a reunirse la Mesa de Personas Sin Hogar que el alcalde recuerda que ya se celebró en diciembre. Allí podrán las entidades que trabajan de manera más intensa con este colectivo trasladar sus inquietudes, sus críticas, sus propuestas de mejora y su visión sobre lo que está pasando en una ciudad que sigue incrementando recursos para las personas sin hogar, pero que al mismo tiempo siguen siendo insuficientes cada mañana que despertamos con la noticia de otra persona muerta en la calle.

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