Suceso
Crimen machista en Olvera: María Isabel murió por asfixia

542 locales sin negocio

informe / el comercio tradicional 3 Las estadísticas

Un 28,6% de los comercios del casco histórico están vacíos, unos 150 más que hace cuatro años

Una mujer pasa delante de un comercio en la calle Sacramento que lleva cerrado desde hace mucho tiempo y que está en un mal estado de conservación.
Melchor Mateo Cádiz

14 de abril 2013 - 01:00

En la última Junta de Gobierno Local se aprobaron hasta una docena de licencias de apertura de establecimientos para la ciudad, algunos para el casco histórico. Sin embargo, la crisis y los cambios de costumbres de los consumidores al unificar mucho sus compras en grandes superficies comerciales han hecho que el comercio tradicional haya sufrido mucho.

Este mismo estudio realizado por este periódico hace cuatro años haciendo un recorrido calle por calle lleva a una comparativa demoledora. En este período, en el que la crisis se ha agudizado, se ha pasado en el casco histórico de tener el 22,1% de los locales desocupados al actual 28,6%, es decir, más de seis puntos en la comparación.

En la actualidad hay un total de 1.891 locales comerciales en el casco histórico, de los que están vacíos 542, es decir 150 más que hace cuatro años.

Hasta hace pocos años era impensable que una calle como Ancha, incluida dentro de la llamada Milla de Oro del comercio gaditano, tuviera ocho locales cerrados. Esto todavía resulta más dramático en las calles cercanas a las Columela, Novena o Ancha, tales como José del Toro, Sagasta, Rosario y San Francisco entre otras, que presentan imágenes desoladoras, Por ejemplo, en Rosario un tercio de los locales no tienen negocio alguno.

Otras calles populosas y de paso como los Callejones de Cardoso en la antesala de La Viña, Rosa, Sacramento y Sagasta tienen una epidemia de cierres.

Diversos asesores inmobiliarios consultados por este periódico coinciden en señalar que uno de los motivos para que haya tanta oferta de locales por ocupar en tiempos de crisis es que los precios han bajado "pero no todo lo que deberían. Hay algunos propietarios que prefieren no ocuparlos antes que reducir demasiado los precios".

Hace varios años se llegó a pagar 100 euros el metro cuadrado en las mejores zonas. Hoy si se alcanzan los 40 ya es un logro. En las que son cercanas a las principales el precio ya baja a 10 o 20 euros. Si se va a las zonas alejadas se pueden obtener locales de hasta 100 metros cuadrados a 400 euros.

Sin embargo, estos mismos asesores también afirman que se está produciendo un fenómeno y es que muchos de los inquilinos están renegociando con los propietarios los precios de las rentas debido a la crisis "y cuanto mayor eres más presión haces, como es el caso de algunas franquicias comerciales". Algunas han llegado a bajar hasta un 40% el coste que tenían. Otros comercios se ven abocados a cerrar porque prácticamente el coste del alquiler ya les come todas las ganancias.

Sigue siendo un casco histórico donde el negocio de la hostelería es el que más aparece. Entre bares y restaurante uno de cada cuatro locales comerciales que se encuentra abierto en la actualidad se dedica a este sector. Si se le incluyen las tiendas de alimentación la proporción es de una de cada tres, algo que aumenta exponencialmente en los barrios, donde apenas se sale de estos dos sectores y es difícil una proliferación de otras líneas de negocio. Esto no es cuestión de la crisis sino el simple cambio en las costumbres de los consumidores citadas anteriormente.

La imagen de locales comerciales cerrados traen un doble problema. Por un lado es la mala imagen que le da a ciertas calles como la citada Ancha, donde los carteles de "Se alquila" y "Se traspasa" proliferan.

Lo peor es la segunda parte y es que en muchos casos no se produce un mantenimiento adecuado de estas superficies comerciales, donde la suciedad y el deterioro se va apoderando de las fachadas, lo que provoca un afeamiento en exceso las calles.

El Ayuntamiento iba a requerir a los propietarios de los mismos que mantuvieran en buenas condiciones estos locales, pero hay numerosos ejemplos en el casco histórico de que queda mucho por hacer. Valga como ejemplo la imagen del local que ilustra este reportaje en la calle Sacramento.

Los abiertos no se salvan. Si bien la mayoría están en buenas condiciones, hay otros muchos, sobre todo conforme se van alejando de la zona más comercial, a los que no se les ha tocado desde hace años.

La Oficina de Rehabilitación del Casco Histórico de la Junta de Andalucía realizó hace unos años un estudio de diagnóstico sobre el comercio y las posibles líneas de actuación para ir hacia la renovación modernización del comercio tradicional, así como intentar especializar temáticamente a cada uno de los barrios. Sin embargo a estas buenas intenciones llegó la realidad de la crisis y la falta de fondos para acometer el plan.

Columela sigue siendo la calle que mejor se comporta en cuanto a la relación de tiendas abiertas y cerradas. De estas últimas sólo hay una desocupada, la sede que ocupaba hasta hace poco Cajasur en la esquina con Sacramento. Todo lo demás tiene actividad y es el principal lugar para la implantación de las grandes marcas y franquicias de moda, en detrimento del comercio tradicional, con mucho menos peso en las dos últimas décadas.

San Francisco ha perdido peso debido a la proliferación de bancos, que hace que por la tarde pierda mucha actividad, algo que se ha reflejado en el número de locales vacíos, que está actualmente en 7. Hay otras calles que funcionan bien como Corneta Soto Guerrero al ser prácticamente una prolongación de Columela. Pelota y Compañía también tiene muchos espacios abiertos.

En las calles de segunda fila en toda esta zona es donde el comercio ha sufrido más en los últimos tiempos. La crisis comenzó en los barrios y ha ido alcanzando después a lugares como José del Toro, Barrié y Rosario por citar a algunas, que están en la zona comercial pero que no tienen tanto público. Novena y Ancha tampoco se salvan de la quema de la crisis.

En este barrio el empuje principal se produce gracias a la hostelería de la calle Plocia. Si se adentran en las callejuelas del barrio y pese a la mejora urbanística que se ha producido, la actividad es escasa. Muchos de los locales comerciales cerrados no responden a las necesidades actuales. Siguen sobreviviendo pequeñas tiendas de alimentación para la gente del barrio y, por supuesto, también los bares.

Hay más zonas vacías especialmente en calles como Teniente Andújar, Santo Domingo y Botica desde hace años. Sopranis, que sí es una de las principales vías de paso del barrio, está cerrando numerosos locales en los últimos tiempos.

Uno de los barrios que más ha crecido desde el punto urbanístico en los últimos tiempos, donde ha pasado de un lugar casi marginal a uno de los destinos preferidos. La hostelería también tiene aquí un bastión, con la artesanía en un segundo plano gracias a su galería que no ha terminado de arrancar.

Este barrio es de los más degradados desde el punto de vista urbanístico y, por supuesto comercial. No es un sitio de paso y eso influye enormemente. La oferta se limita algunos locales de alimentación y bares. La rehabilitación de la Casa de Juan Paje no ha resultado el revulsivo necesario desde el punto de vista comercial, a lo que ha ayudado la paralización del proyecto de las casas para jóvenes en Osorio. También se encuentra tapada por algunas calles adyacentes, como Compañía y el propio Mercado, que tiran del público.

Siempre ha sido una zona muy populosa y donde siempre ha habido numerosa actividad comercial de la llamada de barrio gracias al imán que siempre ha supuesto el Mercado. Para ello siempre se han beneficiado calles como Hospital de Mujeres y los Callejones, aunque en ambos casos ha crecido el número de locales vacíos. La primera se comporta mejor que la segunda y llama la atención porque también hay variedad en el número de comercios. En la parte que llega ya a la zona de San Lorenzo la situación se complica y desciende enormemente la actividad comercial o es casi nula, como es el caso de Solano.

Tres calles que van hacia el mar, Rosa, José Cubiles y La Palma marcan el compás de la actividad comercial en el barrio y la tercera de ellas, la hostelera. Especialmente en Rosa hay mucha diversidad, aunque también ha sufrido los rigores de la crisis. Curiosamente es el único barrio, fuera del centro, que tiene entidades bancarias.

En este pequeño barrio manda la calle de San Rafael. Sin ser un barrio comercial, la mayoría de los locales están ocupados. La cercanía de la Universidad hace que haya comercios.

En el Mentidero su plaza es el centro de toda la actividad con sus establecimientos hosteleros y sus alrededores, como Veedor y algo de Cervantes. Ya en la parte que da más a la Alameda hay poco movimiento, salvo excepciones en Buenos Aires y Enrique de las Marinas.

En esta zona destacan algunos establecimientos muy tradicionales como los ultramarinos. La plaza de España, que debe servir de presentación de entrada al barrio, tiene la mayoría de los locales desocupados. En general hay poca actividad.

22 Comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último