Máxima tensión a la espera de un desalojo
Problemática social
Una falsa alarma provoca que la okupa Milagros Arzúa acabe en el hospital con una ataque de ansiedad
Milagros Arzúa, la okupa de la barriada Guillén Moreno, tuvo que ser trasladada ayer al Hospital Puerta del Mar tras sufrir un fuerte ataque de ansiedad provocado por la situación de incertidumbre que vive desde el pasado 24 de marzo, día fijado por el juez para proceder al desalojo de la vivienda y que, sin embargo, aún no se ha hecho efectivo.
Lo cierto es que la tensión de Milagros se trasladó ayer al barrio gaditano de Guillén Moreno, concretamente a sus vecinos y otros ciudadanos que en la última semana la vienen acompañando en sus múltiples protestas para exigir al Ayuntamiento una solución real que dé respuesta sus carencias.
A primera hora de la tarde, sobre las cuatro, saltaba la alarma en varias redes sociales. Parecía que el desalojo era inminente, lo que propició que un nutrido grupo de vecinos -algo más de medio centenar- se concentrara a las puertas del domicilio de Milagros, en la calle Marinero en Tierra, como señal de rechazo.
Pasadas las cinco y media de la tarde se produjo una situación de gran tensión. Llegaron dos ambulancias para atender a la okupa, que sufría un ataque de ansiedad. En un primer momento, algunos de los manifestantes sólo llegaron a observar las luces de emergencia del vehículo, no distinguiendo con claridad si se trataba del servicio sanitario o de la Policía Nacional. Fue entonces cuando los allí presentes se agolparon en la puerta del bloque profiriendo gritos de "Mila no se va" o "El barrio unido jamás será vencido".
Al cabo de una hora, cuando ya parecía descartado el desalojo del inmueble, aparecieron en las inmediaciones de Marinero en Tierra otra ambulancia así como varios coches de la Policía Nacional y unos quince agentes aproximadamente, lo que crispó aún más los ánimos y aumentó la preocupación de Mila.
Al parecer, los efectivos, a pesar de su elevado número, sólo realizaban labores de acompañamiento a la ambulancia. Pasados algunos minutos, Arzúa abandonó su domicilio con una grave crisis para ser trasladada al hospital, no sin antes ser arropada con los aplausos de todos los congregados. A la hora de cierre de esta edición, este periódico no pudo saber si la gaditana había recibido el alta.
A partir de los hechos ocurridos ayer, una plataforma de apoyo a la okupa ha decidido emprender una serie de acciones reivindicativas, entre ellas, establecer turnos de guardia para que la vivienda social donde reside Arzúa no esté nunca vacía y cuente -de forma continuada- con el apoyo presencial de los miembros de esta plataforma.
José María González, uno de los integrantes de este colectivo, explicó ayer que los objetivos que se marcan son fundamentalmente dos: "Frenar el desahucio de Milagros y buscar una solución efectiva para todas las familias gaditanas que desafortunadamente se encuentran en la misma situación que ella". Apuntaba González que "el Ayuntamiento de Cádiz no puede permitir que haya personas en la ciudad sin un techo cuando, según acreditaron en el juzgado durante el procedimiento de Mila, dispone de ocho viviendas sociales vacías; eso si no cuentan con más".
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