Fran Quintana ('Los hijos de Cádiz'): "Busco el corte clásico y maneras ochenteras, pero que llegue a los jóvenes"
El autor de ‘Los hijos de Cádiz’ está satisfecho con el regreso a su sello característico y analiza la competida modalidad
Comparsa 'Los hijos de Cádiz'
Fran Quintana, que se inició en la autoría de comparsas en 2004 con ‘Los tristealegres’, pelea fuerte en la modalidad de comparsas con ‘Los hijos de Cádiz’, con la que retorna a la sencillez y su sello característico.
Pregunta.–Con ‘Los hijos de Cádiz vuelve a la esencia, a tu sello de la copla sencilla…¿Satisfecho con el resultado?
Respuesta.–Muy satisfecho, porque se ha conseguido lo que se pretendía. El primer reto de la comparsa era enamorar, enganchar al público, conectar. Fue un pase que marcó la idea de la comparsa y se consiguió, creo, una comparsa más reconocible. Si además sumamos que las letras llegaron y gustaron mucho, no se puede estar más contento.
P.– Cambiar un poco de registro con ‘Los Wonderful’ le jugó una mala pasada el pasado concurso. Queda demostrado que es tan importante el contenido como el continente: hay que conectar rápido
R.–Ese fue el balance de la comparsa. En contenido, muy interesante, apostando por el riesgo en la concepción de la idea y en el desarrollo de la propia comparsa. Tomé malas decisiones y las cosas salieron mal, con formas que no estuvieron a la altura del contenido. Cuando esto pasa no se conecta, y para lanzar un mensaje tiene que estar bien envuelto y bien presentado. Es difícil. Por eso, desde el primer momento trabajamos mucho las formas para que los contenidos llegasen, y se ha conseguido.
P.—Siempre viene combativo, con letras comprometidas, como la destinada a la nueva corriente de jóvenes franquistas y la original letra a los autónomos. Debe ser difícil buscar la singularidad.
R.–Realmente las temáticas en Carnaval deben repetirse si los autores hacemos nuestra tarea, que es estar pendientes de la actualidad y retratarla. El Carnaval es periodismo cantado, aunque tenga matices y extensiones, y eso hará que caigamos en los mismos temas porque son las cosas que nos preocupan. Lo original son los enfoques. A veces, como pasó con la letra de los autónomos, uno pone el foco en una temática que otros no han tratado. Me gusta explorar otras cosas y, por qué no, me caracteriza ofrecer un enfoque distinto.
P.—Hoy se hace muy necesario este uso del altavoz del Carnaval con esto que cantaba: la polarización extrema, la aceptación de ciertos discursos que hasta hace poco eran socialmente rechazados…
R.–Siempre lo intentamos. No es que sean socialmente rechazables, es que son constitutivos de delito. Pero con los delitos de odio nos hemos acostumbrado a niveles tan altos que ya no sabemos cuál es el techo ni dónde están los límites. La libertad es sagrada, pero se cometen abusos con estos discursos de odio al diferente. Yo me siento responsable de usar el altavoz del Falla para lanzar mensajes. El pasodoble del joven fascista, por ejemplo, nos ha traído mensajes incluso desde Uruguay, Argentina, Colombia… Es una letra universal porque esta ola la vivimos en todo el planeta. Una periodista uruguaya la compartió y alcanzó las 300.000 visualizaciones. Yo creo en los mensajes que lanzo y me entusiasma ver que los escucha tanta gente.
P.—Estás ahí, en la terna de concursantes con un pie prácticamente asegurado en semifinales… ¿Se ve en la final?
R.–Sinceramente, no. Veo una competencia brutal para entrar en semifinales. Muchas comparsas de un nivel muy parejo, unas en las formas, otras en los contenidos, algunos con grupos increíbles. No sabemos por qué optará el jurado, si por calidad vocal, contenido, ideas, originalidad, propuestas… Hay de todo y muy bueno. No sé dónde quedaré, pero a todos nos gusta soñar.
P.—Se ha observado un regreso generalizado en la modalidad a la sencillez y al estilo clásico. Quien más y quien menos tiene alguna pincelada ochentera y noventera. ¿A qué cree que se debe?
R.–Yo creo que, aparte de las tendencias, hay autores que nos mantenemos en nuestro perfil y otros que oscilan en función de lo que se lleva, aunque todos nos dejemos un poco contagiar por esto. Pero celebro optar por la sencillez y la conjunción de voces. Hay un amor muy grande por las coplas de entonces, la mayoría de los autores tenemos una edad y vivimos esos carnavales. Es un pequeño regreso a la nostalgia, que es genial siempre que lleve una elaboración hacia lo nuevo y lo actual. Es algo que he buscado, que sea de corte clásico y maneras ochenteras, pero accesible para los jóvenes, a quienes va dirigido fundamentalmente. No simplemente un recuerdo nostálgico y arcaico.
P.—¿Qué es lo que más te satisface como autor de comparsa? No sé si esto que me comenta de una letra viral
–Me da vértigo que llegue al otro lado del planeta. Uno no es consciente cuando escribe en la cocina de su casa, de la dimensión que puede alcanzar. Pero lo que más me satisface es montar una comparsa con identidad, mensaje, que guste y tenga comunicación e interacción. Que digan: “esto que trae Fran está bien, me llega, lo entiendo”. Por eso trabajamos la vocalización, que no sea nada chirriante, pues el carnaval tiene que entenderse.
La copla de Paco Alba
El autor elige ‘Ocurren cosas’ de Los belloteros, “un pasodoble sencillísimo y cortito y fue la primera copla que monté con la antología ‘Los Del Bigote’, en 2014, y ahí arrancó mi etapa moderna como autor de comparsa”.
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