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Las causas del accidente mortal de la Subida Ubrique – Benaocaz

Automovilismo

La Guardia Civil ha abierto una investigación con la que intenta esclarecer todos los pormenores del fatal siniestro

Los equipos de energencia y seguridad llegaron al lugar del siniestro en pocos minutos. / D.C.
C.A.D.

Cádiz, 25 de abril 2022 - 07:11

La 26ª Subida Automovilística Ubrique – Benaocaz, prueba puntuable para el Campeonato de Andalucía de Montaña, se vistió este domingo de lutoal fallecer un comisario de ruta atropellado por uno de los pilotos participantes.

Como es habitual en estos casos, la Guardia Civil ha abierto una investigación al objeto de esclarecer todos los pormenores del fatal siniestro y depurar responsabilidades, si las hubiera.

De momento se sabe a ciencia cierta que Manuel Pantoja de los Santos, vecino de Jerez que ejercía como uno de los 25 comisarios de ruta de la prueba para señalizar con un juego de banderas sobre cualquier incidencia o a instancias del director de carrera, resultó atropellado por el piloto ubriqueño Juan Antonio Aragón, al volante de un Peugeot 106. Las gravedad de las heridas del comisario apenas permitieron estabilizarlo, resultando imposible su evacuación en helicóptero porque falleció en el mismo lugar del siniestro.

En el accidente también resultaron heridos, de menor gravedad, un miembro de Protección Civil que acompañaba al comisario y el propio piloto. El primero fue trasladado al Hospital de Villamartín y el segundo, al centro de salud de su localidad.

El accidente se produjo en el tramo final del recorrido, de 4,5 kilómetros, cerca de Benaocaz. De hecho, Manuel Pantoja ocupaba el puesto número 21 de los 25 habilitados para los comisarios de ruta. Aunque en la zona en la que sucedió había pocos espectadores, sí son testigos de los hechos el miembro de Protección Civil, el propio piloto y, como mínimo, los dos comisarios de ruta que tenían visibilidad con el puesto 21, esto es, el 20 y el 22, ya que por reglamentación cada comisario ha de tener contacto visual con el anterior y con el siguiente.

De lo poco que ha trascendido, parece seguro que el vehículo de Juan Antonio Aragón perdió el control en una curva, se llevó por delante dos malecones y, antes de caer a un barranco, unos 20 metros más abajo, también impactó fatalmente con el comisario.

También está confirmado que tras el siniestro se activó de manera inmediata el protocolo de emergencia y los equipos sanitarios llegaron al lugar muy rápido. Los heridos recibieron asistencia en pocos minutos.

Del mismo modo, el protocolo de seguridad funcionó correctamente y la prueba se detuvo al instante, quedando suspendida definitivamente apenas media hora después, cuando se confirmó la gravedad de lo que ha había acontecido.

Hasta aquí, lo que está meridianamente claro que ocurrió.

A partir de este punto entra en acción la investigación de los profesionales expertos de la Guardia Civil, que deberán aclarar las circunstancias concretas del accidente.

Así, deberán precisar la velocidad exacta a la que entró en la curva el Peugeot 106 de Juan Antonio Aragón. Los entendidos en la materia y conocedores del trazado de la Subida Ubrique – Benaocaz calculan que el coche iría a no menos de 100 kilómetros por hora porque se trata de un punto concreto al que se llega en quinta marcha.

Igualmente, la peritación del vehículo siniestrado permitirá contemplar la posibilidad de que se hubiera producido algún fallo mecánico antes o si se trató de un error humano por parte del piloto.

Por supuesto, el testimonio de los testigos presenciales se antoja fundamental porque determinará si la ubicación del comisario fallecido y del miembro de Protección Civil herido era la adecuada, tanto en altura como si se encontraban en la parte cerrada de la curva o en la escapatoria.

En este sentido, cabe señalar que Manuel Pantoja atesoraba una experiencia de más de 30 años ejerciendo estas funciones en el Circuito de Jerez, un escenario muy diferente porque en los más de 30 metros que separan a los vehículos y los comisarios hay grava volcánica y un muro de hormigón armado. En las pruebas de Montaña no existe nada de eso, los comisarios se sitúan casi a pie de la carretera y es imprevisible dónde puede salirse un coche. El riesgo, como por desgracia se comprobó este domingo, es incluso mayor.

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