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Seis razones para no relajarse

El Cádiz prepara la visita a Melilla con la seguridad de que su actual éxito se prolongará si es capaz de mantener el nivel de exigencia, la concentración en defensa y la pegada en ataque

F.j. Díaz / Cádiz

28 de octubre 2011 - 07:37

El camino del Cádiz no será de rosas hasta la 38ª jornada de Liga, pero tampoco de espinos si es capaz de ofrecer su mejor versión. Los amarillos están obligados a dar el máximo en todos los sentidos si quieren ganar la primera posición. Hay seis razones, y algunas más, por las que el Cádiz debe salir enchufado en Melilla. Más próximo al del 6-1 sobre el Almería B que al del 3-0 en Lucena.

1. Un adversario de su misma 'liga'

El equipo amarillo tiene un gran reto ante un rival fuerte que no ha empezado bien la competición. El Melilla, uno de los clásicos en Segunda División B, es peligroso como equipo pero aún más en su campo, donde se crece y muestra una solidez ante la que otros años cayeron grandes favoritos. Los azulinos poseen mucha fuerza en todas sus líneas, pelean todos los balones en la zona ancha y trabajan bien las segundas jugadas. Parece que esta campaña no terminan de arrancar, pero se encuentran en muchas quinielas para finalizar la fase regular entre los cuatro primeros. La prueba del Álvarez Claro pondrá de relieve si definitivamente el Cádiz está en la línea adecuada dentro de su evolución como equipo.

2. Cuerpo a cuerpo con el balón

La escuadra melillense pelea como pocas cada balón suelto, sobre todo en la medular. Es un equipo que tiene rapidez e ideas claras en ataque aunque por el momento le está costando plasmarlas en goles. El estilo de Óscar Cano se ha adaptado a las condiciones del equipo y al estado físico de muchos jugadores que llegaron en el tramo final de pretemporada y a los que les ha costado alcanzar la plenitud en el apartado físico. De ahí a que el arranque del conjunto norteafricano no haya sido bueno. La pugna en el centro del campo lleva de la mano mucho físico y el pase directo buscando la espalda de la defensa. Los balones divididos, por lo tanto, tendrán mucho que decir.

3. No levantar el pie del acelerador

El 6-1 sobre el Almería B debe contar con la mejor lectura posible para que no se produzca el equívoco casi involuntario en estos casos. Ese marcador vale tres puntos igual que un 1-0, aunque es cierto que debe potenciar la autoestima de la plantilla. Pero siempre con la premisa de saber que todavía no se ha conseguido nada y que ni siquiera esa paliza al filial almeriense ha servido para escalar puestos en la clasificación. Pensar que por meter media docena de goles y llevar el escudo de un histórico en el pecho se tiene todo hecho provoca casi siempre un traspié duro. La lectura de la goleada del pasado domingo debe ser que el equipo se encuentra en el camino adecuado y que peleando cada balón, concentrado en defensa y siendo letal en ataque, puede ser casi invencible. Buscar el objetivo del triunfo desde la comodidad y la falta de sacrificio es sinónimo de fracaso.

4. El Betis B es la gran referencia

Queda mucha Liga, pero resulta interesante estar casi a tiro del primer clasificado. El Cádiz aspira a finalizar la jornada 38ª en lo más alto de la tabla del grupo IV, su verdadero primer objetivo antes del asalto al ascenso a Segunda A. No aumentar ese margen de puntos, e incluso reducirlo, pasa por ser contundente en un escenario como el Álvarez Claro. El filial bético se presentó en Puertollano con la dificultad de medirse a un adversario comprometido, y al final pasó por encima (2-5). Un Cádiz con aspiraciones debe demostrarlo en la ciudad autónoma porque algún día pincharán los que son en la actualidad rivales directos y entonces serán decisivos los puntos como los que estarán en juego el domingo. Seguro que más de un aspirante al ascenso deja de sumar de tres en tres cuando acuda a Melilla.

5. El enfrentamiento particular, clave

A priori se antoja complicado afrontar un choque como el del próximo domingo pendiente hasta del goal-average particular, pero éste puede tener mucho que decir al final de Liga. En las posibilidades del Melilla-Cádiz, cabe la derrota de los amarillos aunque siempre con la cabeza fría. Hasta para perder hay que ser inteligentes. Puestos a caer derrotados en el Álvarez Claro, no es lo mismo un 1-0 que un 3-0 (cabe esperar que al final el Lucena no sea un rival directo con el que se empate a puntos). Un equipo aspirante a lo máximo en la zona alta tiene que tener calculada hasta una derrota, pues en las últimas semanas de competición manda, y mucho, el goal-average si la situación en cabeza está apretada.

6. Lucena: lo que no se puede repetir

Mucho ganarán los jugadores del Cádiz si tienen muy presente lo sucedido en el Ciudad de Lucena, escenario en el que se presentaron tras vencer de forma consecutiva al Betis B, la Balona y el Cacereño. La sensación de que resultaba fácil sumar de tres en tres se volvió contra el equipo de Jose González, que salió ajeno al encuentro y cuando quiso reaccionar ya perdía dos a cero. Un equipo inferior, como puede ser el caso del Lucena, te pinta la cara si el adversario, aunque a priori sea más poderoso, sale al campo exponiendo el peso de su camiseta como única y principal potencial. La derrota en Lucena debe marcar un antes y un después, y aunque el Cádiz perderá más encuentros en la fase regular, nunca debe ser con las características acaecidas en tierras cordobesas.

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