Merino, en el grupo de los que siguen en activo a los 38 años
El excadista, que milita en la Balona, asegura que tiene "la misma ilusión que hace veinte años"
Alberto Merino, excadista que milita en la Balona, cumple hoy 38 años. Se pueden contar con los dedos de una mano los jugadores que, con esa edad, siguen en activo en el grupo IV de Segunda B. El centrocampista de la Balona no sólo pertenece a ese selecto grupo, sino que es de los más respetados. Suya es, en gran medida, la responsabilidad de los éxitos de los últimos años del centenario conjunto de La Línea, en el que es mucho más que un futbolista. Su conducta ejemplar, su inabarcable capacidad de sacrificio y su tenacidad a la hora de inculcar valores a los más jóvenes le convierten en un referente dentro y fuera de la caseta. El secreto de quien esconde celosamente la fórmula para seguir los pasos de Benjamin Button es, según explica, bien sencilla: "Sigo teniendo la misma ilusión que hace veinte años".
Admite que si hace una década le muestran su situación actual, no se lo hubiera creído. "La verdad es que lo hubiese tomado a pitorreo. Es que ha llovido muchísimo, no me acuerdo ahora mismo ni donde andaba en esa etapa. Son muchos años, pero me siento muy contento de haber podido llegar a esta situación y de disfrutar de este momento. Tengo la misma ilusión por entrenarme bien cada día, por competir con los compañeros y sobre todo de hacerlo bien y estar contento conmigo mismo".
Merino, que apunta que de su etapa como cadista queda "la ilusión" que ya mostraba entonces, expone el secreto para seguir jugando a los 38 años y de hacerlo como centrocampista a pesar de ser defensa central. "Normalmente los jugadores van de adelante hacia atrás en las demarcaciones y yo lo he hecho al contrario. Había jugado algunas veces en esa demarcación, pero nunca tan continuado. El míster empezó a ponerme ahí junto a Ismael Chico, el equipo ha ido funcionando y ahí estamos", aclara.
Alberto Merino continúa en activo aunque algunos con su edad no se acuerdan cuándo colgaron las botas. "Ahora la gente ya aguanta un poco más en el fútbol, pero es verdad que no hace mucho jugar con más de treinta era extraño. Los campos -prosigue- también han mejorado mucho... bueno algunos, porque ya vimos como estaba el de Cáceres, pero es verdad que tenemos otro tipo de alimentación y nos cuidamos mejor". Y piensa que no es un problema ser el más veterano en una plantilla como la de la Balona. "Todo lo contrario. En esta caseta la gente está muy comprometida. Llevamos varios años con un vestuario en el que hay una calidad humana espectacular. Somos una piña y eso se ve en cada partido y en cada entrenamiento. Siempre hay buen ambiente y si hay alguien de bajón no falta el que va a hablarle, a ayudarle. Hemos hecho una piña junto al entrenador y a los directivos, que siempre está mostrando su apoyo", precisa el linense.
Tiene palabras para su sobrino, Antonio Merino, que la pasada campaña jugó a su lado en la Balona y que ahora lo hace en el Algeciras. "Futbolísticamente la temporada pasada nos dio grandes alegrías, entre otras cosas porque es un magnífico jugador, pero el fútbol tiene estas cosas, lo mismo soy yo el que no está el año que viene y él sí. Son situaciones individuales, que cada cual debe arreglar con el club".
Para acabar cree que estaría fuera de lugar hablar de fracaso si la Balona no disputa el play-off. "¿Fracaso? No, no, que va. De verdad que estamos muy satisfechos y sobre todo si tenemos en cuenta cómo comenzamos la temporada. Este equipo lo está dando todo por meterse arriba y sé que la afición lo reconoce. Que se sepa que el domingo nos vamos a matar y vamos a ganar".
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