Arroyo de sangre que aún duele
En el Cádiz sigue muy presente la eliminación en la Copa y el duro 2-5 encajado en la primera vuelta
La undécima jornada de Liga fue uno de los golpes que el cadismo tardará en olvidar por la repercusión y la humillación que supuso el 2-5 encajado ante el Arroyo en el Carranza. Además, todo ello semanas después de que este mismo conjunto echara de la Copa del Rey al Cádiz con otra noche para olvidar por el revés deportivo y económico que supuso aquello. Ahora, 19 jornadas después, el Cádiz se prepara para acudir al campo de su particular bestia negra en la presente temporada. Sed de venganza en un vestuario que pretende devolver aquel golpe como mejor le puede venir y peor puede ser para la escuadra extremeña, sumando los tres puntos.
"Ridículo, bochornoso, vergonzoso, mamarracho... Ni un millón de calificativos de este calibre resultan suficientes para definir el espantoso espectáculo que ofreció el Cádiz, un juguete roto en las manos de un Arroyo que arrolló a un ¿equipo? amarillo con una fuerte corriente de juego y eficacia con la que se llevó una victoria más que merecida, la segunda en Carranza en poco más de mes y medio. Los jugadores, desde el primero hasta el último, mancharon, pisotearon, maltrataron el escudo de un club histórico como el Cádiz que se arrastró hasta límites inimaginables. Pocas veces, por no decir nunca, habrá caído tan bajo un equipo sin ganas, sin espíritu individual ni colectivo, sin acierto, sin nada, porque nada es la palabra que resume lo que hicieron los futbolistas durante largo 90 minutos insoportables". Esto decía el inicio de la crónica que publicó Diario de Cádiz el 5 de noviembre del año pasado, aunque cualquier otro medio de comunicación también se acercó entonces a calificativos similares para definir una de las grandes vergüenzas del cadismo.
El próximo domingo el equipo saldrá a jugar sabiendo que la suma de los tres puntos es lo más importante que tendrá en juego en Arroyo de la Luz, aunque será inevitable que aquellos jugadores que vivieron en directo el 2-5 transmitan a los nuevos, los que llegaron a partir de aquel 4 de noviembre empezando por el entrenador, que ahora más que nunca en tierras cacereñas hay que poner a cada uno en su sitio. Por muy mal que estuviera el Cádiz y muy bien el Arroyo en ese primer trimestre de competición, no fue normal el 2-5, y en el vestuario gaditano se entiende que quizá pueda ser el momento de devolver aquel duro pago dejando a los amarillos más cerca de la permanencia y a los blanquiazules metidos en el fango.
Por encima de aires de venganza, el Cádiz tiene la posibilidad de dar un gran paso hacia la continuidad en Segunda B. Y es así porque se enfrenta a un rival directo, al que puede dejar seis puntos por detrás si le gana; y porque algunos de los equipos comprometidos con el descenso tienen encuentros que se pueden calificar como complicados. El Loja recibe al San Fernando; el San Roque de Lepe hará lo propio ante el Jaén; La Roda visita al líder Cartagena; y el Villanovense acude al campo de un Atlético Sanluqueño que como local se está mostrando fuerte. Es, por lo tanto, una gran ocasión para asestar ese golpe a la amenaza del descenso que lleva demasiados meses acompañando al conjunto amarillo, y de afrontar las ochos jornadas restantes con la calma necesaria para finalizar la temporada sin pasar apuros.
En la eliminación copera y en el 2-5, el Arroyo contó con varios excadistas como Abel Buades, Iban Espada o Boro -éste último con pasado en la cantera-, que fueron protagonistas directos de uno de los mayores batacazos del escudo que un día defendieron y que salieron por la puerta grande de un Carranza que supo reconocer la hazaña de un modesto que esta campaña debuta en la categoría de bronce. En aquel primer trimestre de temporada el mejor Arroyo coqueteaba con la zona alta y el Cádiz iniciaba su decadencia con una caída en picado que parecía no tener frenos y que se cobró dos víctimas deportivas, los técnicos Alberto Monteagudo y Ramón Blanco.
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