La Laguna se olvida de las inundaciones
Las obras de La Martona y la red de tuberías han hecho que lluvias como las de la semana pasada no hayan tenido repercusión en este barrio
"Se llama La Laguna. Por algo será". De esta manera tan explícita explica Pedro, camarero del Bar Gol, lo que se vivía hace años en este barrio de Puertatierra cada vez que había una lluvia de cierta importancia, lo que provocaba que los alrededores del estadio Ramón de Carranza se anegaran de agua al estar por debajo del nivel freático, siendo uno de los puntos más bajos de la ciudad.
Las fuertes lluvias que se registraron el pasado domingo 4 provocaron inundaciones en lugares del centro de la ciudad como Canalejas, Cristóbal Colón, José Cubiles o el Corralón de los Carros. Sin embargo, a pesar de la virulencia que por momentos alcanzó la tormenta durante esa noche, en el barrio de La Laguna no se registró ningún problema.
Una tranquilidad que se alcanzó hace ya unos años con la puesta en marcha de la estación de bombeo de La Martona en 2011 y las posteriores obras que realizó Aguas de Cádiz en 2012 para instalar la nueva red de tuberías en el perímetro del Carranza. Estos trabajos han tenido una incidencia clara en la vida de La Laguna, ya que desde que se finalizaron desaparecieron los problemas.
De las últimas inundaciones que se recuerdan en este barrio de extramuros, la más grave fue en octubre de 2008, cuando se anegaron de madrugada los garajes subterráneos del entorno del estadio y el de la Jefatura de la Policía Local. El temor de los comerciantes de perderlo todo por un fuerte aguacero ya es historia, aunque siempre les queda la duda de que se pueda volver a repetir.
Uno de los negocios al que más afectaban las lluvias era la ferretería industrial Suministros Nainma. Jesús Fernández, su dependiente, cuenta que cada vez que llovía "aquí siempre estábamos limpiando". Recuerda que, aunque las inundaciones afectaban a una zona importante de La Laguna, el espacio más afectado era la plaza de Madrid frente a la Tribuna del Carranza. Fue un problema con el que era complicado convivir, ya que "el agua nos llegaba hasta la cintura".
Relata Jesús sobre cómo se protegían que "cada vez que sabíamos que iba a llover, levantábamos todo lo que se podía echar a perder. Siempre se echaba mucho material a perder. Aunque luego el seguro lo cubría, siempre que llovía teníamos que volver a pedir todo el material".
Una de las vicisitudes que sufría este comercio era que bajo el local pasa la red de saneamiento del edificio en el que se encuentra ubicado. "Aquí tenemos dos alcantarillas de la comunidad. El agua tenía que salir a la red, pero con la lluvia se taponaba, por lo que cuando había inundaciones todo nos salía por aquí", explica Jesús.
Otra imagen que queda grabada de aquellos tiempos era lo que sufría el supermercado que está junto a la ferretería por las lluvias. "Los productos acababan flotando por el agua", apunta Jesús.
Con todo, reconoce el dependiente que la situación "ya no es la misma", a lo que añade que "siempre se está con el miedo" de que la inundaciones se puedan repetir. Por ello, han aprendido a proteger todo el material que tienen en el almacén. "Menos las cosas que van a salir, todos los productos se ponen en palés o en alto por si entra algo de agua", comenta. Con todo, sentencia que "fueron años de obras en el Estadio y de la calle cortada, pero ahora la obra se agradece".
Otro de los edificios que siempre se veía afectado por las fuertes lluvias era la Jefatura de la Policía Local. La mayor inundación en estas instalaciones fue en octubre de 2008, aunque también hubo otra importante en 2012. Francisco Rama, dirigente del Sindicato de la Policía Local, recuerda de la de 2008 que "fue catastrófica. El agua reventó el suelo de hormigón de la galería de tiro. La presión que ejercería el agua para reventarlo". De la de 2012, por su parte, resalta que "no fue de esa envergadura porque nos cogió de mañana y había mucha gente operativa, por lo que hubo tiempo de reacción", algo que no sucedió en 2008 al ser de madrugada.
La imagen que tiene guardada Rama de la inundación de 2008 es la de las motocicletas de la Policía Local totalmente cubiertas en el garaje. "Solo se veían las luces estroboscópicas, que tienen aproximadamente un metro de altura. Fue desolador. Algunos vehículos se rescataron y se repararon gracias a los mecánicos del parque móvil", apunta. Incluso, tal y como indica el representante de los policías, aún queda un ascensor inutilizado desde aquella tromba de agua. "Está averiado y muerto de risa", recalca.
En el bar Maripaz, Juan Barrios, uno de los camareros, también señala la calma que reina ahora en La Laguna frente a lo que se vivía hace unos años. De hecho, reseña sobre la inundación de 2008 que en este establecimiento "estaban los barriles de cerveza flotando" por culpa del agua. "Teníamos que secar las neveras con secadoras", recuerda, mientras que Francisco José Benítez, que también trabaja en el bar, asegura que en aquella ocasión "los del taller -que está justo al lado del bar- sacaron hasta las motos de agua".
"Ni una gota de agua ha entrado", afirma Eva, la propietaria de Frutería Eva, en la calle Sorolla. Y es que cada vez llovía, explica la frutera, "el agua llegaba hasta la rodilla", lo que obligaba a tirar todo el género de la tienda. Por suerte, este problema parece que ya está más que olvidado en La Laguna.
No hay comentarios