El parqué
Ligeros ascensos
Sin despreciar a nuestros muchos, y buenos cómicos, siempre sentí predilección por el humor inglés. Líbreme dios de negar que me caían simpáticos Tip y Col, que me río a mandíbula batiente con Faemino y Cansado, que un show de Chiquito de la Calzada es de lo mejor que he visto y hasta puedo confesar una querencia irracional por la película Yo hice a Roque III. Adoro a Antonio Reguera, muero en vida con los embustes de Pericón y, ya pueda escuchar una y mil veces el chiste de los garbanzos que, ¡maldita sea!, ahí con Paco Gandía se me ve la muela del juicio. ¿Y el Carnaval...? Yuyu, Selu, las chirigotas de Juan Carlos Aragón, el cuarteto de Rota, los del Masa y el Peña, un borderío bueno de la calle, cuplés sinvergüenzas... Que sí, mire usted, que me río y me rerrío... Pero donde se ponga el sarcarmo y el humor negro de su buen Boris Johnson y su flamenca (poquito y bueno) Liz Truss, home porfavó, dónde va a parar...
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