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No sabe qué hacer para ganar votos, y como nadie cree ya en sus promesas recurre a los regalos. Sin embargo, en contra de lo que cree el presidente, los españoles utilizan la cabeza para pensar, y además de haber asumido hace años que Pedro Sánchez no es hombre de fiar, saben hacer cuentas. Cuentas de verdad, no las que pregonan los candidatos en tiempos electorales.
Última idea que se ha sacado de la manga el Gobierno: beneficiar con una rebaja sustancial del irpf al propietario que no suba el precio del alquiler. Los sanchistas, como si creyeran que los propietarios son analfabetos, explican que lo que pierden por no subir el alquiler, lo recuperan al pagar menos irpf. No cuela. El precio de los alquileres en España ha subido en los últimos años de forma inasumible. Ya se le advirtió al Gobierno de las consecuencias de una medida demagógica y electoralista que había sido desastrosa en otros países, pero a los sanchistas no les gusta que corrijan sus iniciativas, así que promovieron una política de vivienda que, además de caótica, ha provocado una crisis de consecuencias irreparables.
La primera consideración que habría que hacer al sanchismo es que los españoles sienten una indignación sin límite ante un Gobierno siempre dispuesto a premiar económicamente a quienes apoyan al presidente para mantenerse en el machito, mientras castigan a las regiones menos pudientes o a las formaciones políticas con escasa representación parlamentaria. Segundo, antes que poner la venda, habría que haber evitado hacer la herida, como es el caso de la vivienda. La crisis la ha causado el Gobierno con decisiones disparatadas. Por no mencionar que, sin Presupuestos Generales del Estado desde hace tres años, es imposible para el Gobierno disponer del dinero necesario para cumplir sus promesas. La única forma de compensar a los propietarios que no suban el precio del alquiler es sacando el dinero de otra parte. De los impuestos. Ahogar a todos los ciudadanos, tanto a los que se van a ver favorecidos porque no les suben el alquiler, como al propietario al que se rebaja el irpf. El Gobierno se lo cobrará por otra parte. La prueba es que uno de los asuntos de los que más presume la vicepresidenta Montero es que con ella se ha incrementado la recaudación de Hacienda. Y tanto.
Con un asunto que el Gobierno prefiere no mencionar: multitud de propiedades no se colocan en el mercado de alquiler porque España está invadida por okupas con contrato. Inquilinos que pagan la fianza inicial, con suerte el primer mes. Y el propietario puede tardar años en desalojar al inquilino, sin que este Gobierno sea capaz de promover ninguna ley, ni norma, ni operativo que desaloje y sancione al infractor. Entre los perjudicados, los miles de propietarios que adquirieron una vivienda tras mucho tiempo de ahorro para complementar la pensión con ese alquiler. Merecen los españoles un respeto, pero Sánchez solo piensa en ellos como posibles votantes.
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