CONCERT MUSIC FESTIVAL El tiempo detenido

  • Los Secretos regalan en el Concert Music Festival un repaso por sus himnos ante un público muy agradecido

Álvaro Urquijo, líder de Los Secretos, en el concierto de Sancti Petri Álvaro Urquijo, líder de Los Secretos, en el concierto de Sancti Petri

Álvaro Urquijo, líder de Los Secretos, en el concierto de Sancti Petri / SONIA RAMOS

El reverso al concierto del rapero C. Tangana en el Concert Music Festival de Sancti Petri fue el recital que ofreció el mítico grupo Los Secretos en la noche del jueves en el mismo escenario Lenovo de la cita chiclanera. Si aquel se caracterizó por la brevedad, la intensidad y la efusiva energía de la juventud, el de la formación que lidera Álvaro Urquijo estuvo marcado por un tempo más sosegado, ideal para el disfrute sin prisas, con un público más maduro, seguramente formado por los padres y hermanos mayores de aquel que vibró con las rimas del rap anterior y, sobre todo, cuajado de canciones que son para muchos himnos del pop español.

"No estamos aquí gracias a la televisión ni a una compañía discográfica. Si hemos resistido al tiempo es gracias solo a vosotros", expresaba Urquijo ante una audiencia agradecida al exhaustivo paseo de dos horas por la memoria colectiva de la música española contemporánea. Entusiasmó mucho el espectáculo que no escatimó en éxitos ante un respetable que bailó bastante, se abrazó también y, ante todo, cantó a todo pulmón la banda sonora de sus vidas. El tiempo, para ellas y ellos, se detuvo y encapsuló a buen seguro emociones, vivencias, tristezas y alegrías, un pequeño trozo de vida explicado en melodías que recorren cuatro décadas de Los Secretos. Una afrenta a la nostalgia, una guía para no desviarse del futuro de la música.

Álvaro Urquijo (voz y guitarra), Ramón Arroyo (guitarra), Jesús Redondo (teclados), Juanjo Ramos (bajo) y Santi Fernández (bateria) forman una familia muy bien avenida de la música patria. Trasladaron esa sensación de complicidad y cercanía a través de un repertorio en el que no dejaron de sonar temas como Solo ha sido un sueño, una versión de Échame a mi la culpa de Albert Hammond, ColgadoNo me imagino -en la que algunos asistentes intentaban imitar la pose y movimientos de Urquijo a la guitarra-, Buena chica, Y no amanece, Margarita, La calle del olvido -con tintes blueseros-, Aunque tú no lo sepas -tras la que el vocalista señaló al cielo con una gran sonrisa hacia el imborrable recuerdo de su hermano Enrique-, Pero a tu lado, Te he echado de menos -con la guitarra apaisada de Ramón Arroyo guiando la melodía-, Gracias por elegirme, Nada más y los bises -hasta en dos ocasiones volvieron al escenario ante la demanda del público- conformados por Agárrate a mí María, Ojos de perdida, Sobre un vidrio mojado -un tema que "no sé si fue el primero que cantamos pero al menos es el primero que recuerdo", relataba Urquijo-, Quiero beber hasta perder el control -con ramalazo country - y Niño mimado -con toda la energía del punk-.

Sin embargo, no es Los Secretos un grupo que viva solo de la memoria. "Dentro de una semana sacamos nuevo disco -decía el líder de la banda-, siempre hemos mirado hacia adelante". De ese próximo trabajo interpretaron los sencillos Mi paraíso -que le da título- y Lejos, con muy buena aceptación por parte del respetable. Aunque "sería injusto no interpretar nuestras canciones de siempre" reconocía el cantante. Así, dejaron varias joyas de la corona brillar en el acompañamiento que le hizo el público en los temas por los que siempre serán recordados: DéjamePor el bulevar de los sueños rotos y Ojos de gata, para mayor gloria de Joaquín Sabina, también responsable del alcance de estas dos últimas melodías. ¡Cuántas noches de calor habrá alumbrado esa canción de aire canalla! Tantas como la de Sancti Petri, demostrando que cuarenta años no son nada si permanecen las canciones y que el tiempo, desafiando las leyes de la física, puede detenerse cuando la emoción lo requiere.

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