García Argüez recupera el mundo lúdico y libertario de 'El bombero de Pompeya'
El escritor publica una nueva edición de la colección de relatos bajo el sello Libros de la Herida
Dentro de las páginas de El bombero de Pompeya, Aquiles escucha a The Doors y el general Custer se encuentra con un viajero espacial. "Todo el libro juega con eso -explica su autor, Miguel Ángel García Argüez-, con deslocalizaciones temporales, con ucronías constantes que le dan viveza a los relatos".
El bombero de Pompeyaes también el título del relato que cierra el libro y que, de alguna forma, lo resume. El conjunto de historias que ven de nuevo la luz de mano de Libros de la Herida fueron publicadas por primera vez en la colección Calembé hace quince años a instancias de su coordinador, José Manuel García Gil: "En Libros de la Herida creyeron que los textos seguían teniendo actualidad y me propusieron reeditarlo".
En la revisión, se han dado algunos cambios y algunos textos han caído y han sido sustituidos por otros más recientes. Pero en general, las historias "no han crujido demasiado, que es lo más normal que ocurra. Muchas de las claves de entonces aún siguen vigentes ahora, así que yo siento que estoy de estreno", explica su autor.
Del autor que era hace tres lustros -y que casi había olvidado-, Miguel Ángel García Argüez destaca la "compleja apuesta estilística de algunos cuentos, sobre todo, de los principales, con un lenguaje preciosista, barroco, pero con un trasfondo gamberro y desinhibido". En El bombero de Pompeya aparecen tanto la influencia de la formación clásica de García Argüez como los referentes del que ha sido su universo artístico, "con el mundo del cómic, la literatura popular, los superhéroes, el cine y la literatura de ciencia-ficción, mezclándolo todo sin ningún tipo de problema y poniendo a la misma altura a unos y otros".
Porque para García Argüez no existe división entre alta y baja cultura, entre lo culto y lo popular: "Si la mezcla está bien conseguida, lo dirán los lectores, pero creo que esta apuesta sigue siendo divertida y con carga de profundidad".
El catedrático de Filosofía Paco Vázquez, que estará en la presentación de esta tarde, destaca la "cantidad de lecturas filosóficas del libro y el juego de ideas que plantea".
"Yo diría que todo el conjunto de relatos tiene un aliento libertario, una actitud libertaria de desacralización de la literatura o de conceptos que son aparentemente sagrados -indica Miguel Ángel García Argüez-. Sí es un juego de desacralización, pero más como gamberrada lúdica que como planteamiento filosófico".
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