La Virgen del Carmen porteña
El orden de los tiempos
El 16 de diciembre del año 1671 se otorga a la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen la escritura para la construcción de una Capilla en la Iglesia del Hospital San Juan de Dios
PRÁCTICAMENTE casi todos los pueblos y ciudades de la costa española rinden culto religioso a la Virgen del Carmen, organizándose procesiones y vistosas romerías marítimas portando su imagen cada 16 de julio: destacan las celebraciones de El Puerto, Cádiz, San Fernando, Málaga y Santurce. Pero es quizá más significativo, por antiguo y secular, el enraizamiento de la advocación en determinadas localidades del interior no vinculadas con el mar pero consagradas históricamente a la Virgen del Carmen: Jerez de la Frontera, Rute, Beniaján y Cox son quizá los de mayor renombre y tradición.
El origen de la Orden Carmelitana queda bien lejano en el tiempo. Parece ser que fue fundada hacía finales del sIGLO XII por un cruzado calabrés, San Bertoldo, anacoreta retirado al monte Carmelo -nombre que deriva de la palabra Karmel o Al-Karem y que se podría traducir como jardín. Allí, poco a poco y junto con otros eremitas que habitaban las cuevas y estaban sometidos a la regla de San Basilio, fue impulsando y creando las raíces de lo que sería la Orden del Carmelo.
Según la tradición, el 16 de julio de 1251 la imagen de la Virgen del Carmen se habría aparecido a San Simón Stock, superior general de la Orden, al que le entregó sus hábitos y el escapulario, principal signo del culto mariano carmelita. A él se atribuye el sobrenombre por el que también es conocida: 'La estrella de los mares' (Stella Maris).
España es uno de los países donde más arraigado se encuentra el culto a esta Virgen. El primer convento carmelita de la Península Ibérica aparecería en Perpiñán (Francia), capital que fue del Reino de Mallorca hasta su incorporación al de Aragón, estableciéndose su fecha fundacional entre 1265 y 1269. Su propagación fue rápida por todo el país, llegando a Sevilla en 1358, ciudad desde la que se impulsará la creación de la destacada Provincia Bética Carmelitana, en 1499.
En El Puerto, se tiene constancia de la primera organización religiosa entorno a esta advocación de la Virgen, en este caso erigida en Cofradía de la Santísima Virgen del Carmen, en la segunda mitad del s. XVII, que perduró por sí misma hasta que en 1749 se firmó escritura de unión con la hermandad del Rosario ubicada en el Convento de Santo Domingo. Esta unión fue propiciada por los cargadores a Indias D. Juan de Reynoso y Mendoza, Caballero de la Orden de Calatrava y Sr. de las Maroteras, Dª Catalina de Wenthuisen, Dª Inés de Cuenca y D. Juan José de Govantes entre otros, a la sazón miembros de las juntas de gobierno de ambas hermandades. Fue D. Pedro de Baena el que 78 años antes (16 de diciembre de 1671), concedió la escritura de otorgamiento de Capilla propia en el Hospital San Juan de Dios de nuestra ciudad.
La Cofradía se rige por las ordenanzas de la Antigua Hermandad del Sagrado Escapulario de Nuestra Madre y Señora del Carmen, de la Casa Grande de Sevilla, bajo el auspicio del Real Consejo de S.M. Don Carlos IV, que fueron aprobadas el día 28 de febrero de 1791.
Una bula declarada por el Papa Pío VII el 15 de mayo de 1801, concede perpetuamente un Jubileo de cuarenta horas para los tres últimos días de la Novena de la Virgen; y otra de la misma fecha privilegia el altar de la Capilla para todas las misas que celebre cualquier sacerdote por las almas de los cofrades fallecidos.
Era costumbre que los cofrades difuntos vistiesen el hábito Carmelita, para ser enterrados portando el escapulario que se les entregaba en el momento de su acogimiento como hermanos, cubriéndose su féretro con un manto negro bordado en oro propiedad de la Hermandad.
A mediados del siglo XIX la Virgen del Carmen es nombrada Patrona de los hombres del mar, y el 19 de abril de 1901, por decreto del Gobierno de la Nación, Su Majestad el Rey, y en su nombre la Reina Regente, la instituyó también como Patrona de la Marina de Guerra.
En la década de los 50 del siglo XIX desaparece el Hospital de San Juan de Dios quedando la Iglesia cerrada al culto, teniendo que trasladarse la Hermandad al Convento de las RR.MM. Concepcionistas, ubicando su altar frente al de la Orden Tercera de San Francisco y junto al de San Nicolás de Bari también de gran devoción en la ciudad. La colonia de alicantinos que vivían en El Puerto dedicados a la pesca, se incorpora activamente a la organización de los actos de hermandad, y ésta consigue calar profundamente en la población portuense.
En noviembre de 1878 la Hermana Mayor Dª María de los .Ángeles Ruiz de Cortázar y San Ginés y su secretario D.Miguel de Tejada solicitan a la Casa Grande de Sevilla un original de los estatutos para su custodia en la sede de la Hermandad.
Fue en 1895 cuando procesionó por vez primera por las calles de El Puerto de Santa María y el 15 de agosto de 1930, cuando realizó su primera procesión marítima.
Los cultos daban comienzo el día 14 de julio, y todos los días se decían misas rezadas a las 8:12 horas y cantada a las 10:00 horas, rezándose el Santo Rosario a las17:15 horas, para cantarse luego el Trisagio, luego la Plática y finalmente el Responso.
Todos los cultos se celebraban con enorme solemnidad, y para la novena se buscaba un sacerdote con buenas dotes de predicador y con perfil mariano. El 16 se celebraba función general a las 10 de la mañana, y terminada ésta se bendecían las aguas con colocación por parte de las autoridades civiles y militares de coronas de flores en el monumento a la Virgen ubicado en la otra banda del río.
Por la tarde la salida procesional llenaba las calles de la ciudad. Era un día grande en El Puerto, marcaba el comienzo del veraneo y ya se podían dar los reglamentarios quince baños de mar, previa visita al torno de las RR.MM. Concepcionistas a pedirles el escapulario que solían llevar los fieles para bañarse.
Siendo Hermana Mayor Dª Loreto Gutierrez Sánchez de Cos se inaugura la Parroquia del Carmen y San Marcos, acordando el párroco y la junta de gobierno que la salida procesional y la organización de los cultos se deben realizar desde la Parroquia de donde es Patrona, trasladándose la víspera la imagen desde el convento hasta el nuevo templo, tradición que se conserva hasta nuestros días.
No hay comentarios