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Las coplas de Carnaval que han marcado la vida del alcalde de Cádiz

José María González desgrana los grupos que han marcado su trayectoria vital como aficionado, carnavalero y regidor de la ciudad, desde los años 70 hasta el momento actual

La periodista Tamara García junto a José María González en Las Banderas / Germán Mesa

No son pocos los gaditanos que cuentan sus vidas en carnavales, como cantaban ‘Las viudas’. Y uno de ellos es el alcalde de Cádiz, José María González, que el jueves compartió las coplas que han marcado su trayectoria vital hasta convertirla en puntos cardinales. Un repaso por los pasodobles, tangos y presentaciones que han hilvanado su camino, desde que era niño hasta su momento actual como regidor de la ciudad.

De cada una de ellas habló en el ciclo puesto en marcha por la taberna Las Banderas, 'Las diez coplas de mi vida', que el alcalde prolongó hasta doce, en un encuentro que fue conducido por la periodista de Diario de Cádiz Tamara García. Una entretenida charla entre dos viñeros de pro que tuvo su punto de partida en la presentación de ‘Los tarantos’ (1970), varios años antes incluso de que naciera, y que cantaba la agrupación carnavalesca con la que su padre actuaba en Róterdam (la ciudad en la que nació González).

Su sello martinista, el de toda su familia, también quedó claro con uno de los pasodobles de la comparsa que marcó tendencia a final de los 80 y principios de los 90, ‘A fuego vivo’ (1987), con la que Antonio Martín deslumbró a todos los aficionados con una impactante puesta en escena y un potente repertorio que presentó en el pasodoble Así de juanillo. Una copla con la que el alcalde quiso remarcar la importancia del pasodoble de medida “que es la verdadera presentación, el primero que llega al grupo”, recuerda de su etapa de carnavalero, para rememorar cómo se cruzó en carnavales con uno de aquellos juanillos “y automáticamente le dije a mi padre que me llevara al tablao a verlo y a comprar la cinta”.

Y del pasodoble comparsista al chirigotero, para el que eligió el mítico Desde algún tiempo a esta parte de ‘Bien nos diste coba Cristóbal’, en la que González se decantó por el pasodoble que reivindicaban aquel carnaval del 92, el del ritmo del 3x4, el de toda la vida. “Pasodobles del Petra son los que hicieron que yo quisiera salir en Carnaval”, dijo de una forma de concebir la chirigota, en parte inculcada por Tino Tovar. Así que ante la comprometida pregunta del estilo por el que se decanta, puntualizó que “no es cuestión de estilos, sino de calidad. Yo prefiero un pasodoble de Manolo Santander a ‘Los bordes del área’ del Yuyu, pero es que ‘Los bordes del área’ es un chirigotón y no me puede quedar con nada, porque lo que hay que hacer es una buena chirigota”.

El alegato por la cantera y por el carnaval antiguo “con sabor a Paco Alba, Fletilla y Juan Poce”, también estuvo presente en su copla Pasao el día los difuntos de ‘El lavaero’ (1995), de Tino Tovar, que fue primer premio en juveniles y que le sirvió para reivindicar “el tratamiento digno que tienen hoy, pues antes todo acababa para los niños cuando terminaba el Falla”.

De su época con Tovar también destacó Cuenta que había de ‘La botica’, con la que llegaron a la final de adultos ya en 1997, bajo la dirección de Jesús Bienvenido. “Aquello fue apoteósico, un disparate, que además cantamos tarde, fue el año de la consagración de Tino”.

También quiso González dar su lugar al tango, al de Tengo dos novias bonitas del coro de su barrio, ‘La plastilina’, “que fue todo un himno”, o la mítica No es que la luna, de ‘Los fígaros’ (1974).

Pero para himno carnavalero de su vida, el que marcó la comparsa ‘Los currelantes’ (2011), tras la ruptura con Tino y ya con la autoría de Bienvenido, “que es de la que más orgulloso estoy, pues el carnaval también es implicación política, que es algo que nos había transmitido Tino, y era una época de muchos conflictos laborales y estudiantiles. Pocos años después vino el 15-M y es interesante reescucharla porque cada verso parece escrita para el 15-M”, dice tras seleccionar En un armario.

Tampoco lo dejó indiferente una de las coplas que le tocó ya no interpretar, ni oír como aficionado, sino desde el palco municipal, donde recibió la feroz crítica que le espetaron ‘Los sumisos’ de Martínez Ares con su pasodoble Recuerdo, que se consagró como una esas coplas que retumban en las paredes del coliseo y en la voz del público. “Imagina dejar el carnaval tras 30 años y verlo desde otro sitio, siendo el blanco de las críticas tan necesarias”. Y “aunque me dolió, sentí una especie de orgullo por los carnavaleros, que no se callan ni aunque se siente en el palco municipal uno de los suyos”.

También suavizó tirando de ánge al valorar que “esta año sólo me llama payaso y, a lo mejor, el año que viene me llamar pero para salir con él”, bromeó.

La otra cara de la moneda, una copla a la confianza en su persona y su gestión, protagonizó la primera propina, el pasodoble que ‘La comunidad’, la que hasta entonces había sido su comparsa, le cantó en su primer Concurso como alcalde.

Concluyó con uno de los grandes himnos de Juan Carlos Aragón, Igual que en una mezquita, con el que terminó de reivindicar la esencia y el verdadero sentido del Carnaval de Cádiz para los gaditanos.

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