Cádiz CF Y ahora, a dar el último empujón

  • El ascenso directo está a la vuelta de la esquina pero queda la parte más complicada, la del paso definitivo justo cuando el equipo recobra las buenas sensaciones

Alberto Cifuentes sale a despejar de puños en un ataque del Oviedo Alberto Cifuentes sale a despejar de puños en un ataque del Oviedo

Alberto Cifuentes sale a despejar de puños en un ataque del Oviedo / Julio González

Cada partido es una historia que poco tiene que ver con la anterior. El Cádiz CF no se aclaraba tras la reanudación de la competición oficial, andaba enredado en sus dudas, sin apenas poder preparar los partidos, con continuos movimientos en las alineaciones para dosificar a los jugadores, con impresiones que no invitaban al optimismo... hasta que al fin consiguió romper una tendencia negativa que pone coto a la creciente preocupación. No hay mejor vitamina que una victoria por sus múltiples efectos revitalizadores: en la clasificación, en el juego, en la autoestima... Y en la cercanía del ascenso.

Este equipo no se rinde nunca, tenía que reaccionar y lo hizo justo a tiempo con el triunfo sobre el Real Oviedo para alimentar el sueño del ascenso, sin más tiempo que para centrarse en la visita al Extremadura, el próximo duelo en el trayecto hacia la gloria (martes 7 de julio a las diez menos cuarto de la noche).

Después de cuatro jornadas consecutivas sin una victoria que llevarse a la boca, envuelto en una dinámica negativa (tres puntos de los últimos 12 y siete de los 18 disputados tras el parón), dio el paso al frente que necesitaba para mantener el pulso en la lucha por el ascenso a Primera División que tiene más cerca que nunca tras la derrota del Huesca en Riazor.

El conjunto amarillo no tenía que jugar una final, tenía que ganarla quizás en el momento más delicado hasta la fecha ante el inquietante acecho de los perseguidores. Lo hizo y además con la solvencia por la que es conocido, esa que le había hecho dominar con autoridad durante buena parte de la temporada.

El Real Oviedo se había transformado en un rival rocoso, difícil de batir, de los menos goleados (tres tantos en contra en seis encuentros después el confinamiento), pero el Cádiz CF se las ingenió para abrir la lata, con corazón y cabeza, con valentía, con orden y también con algo de nerviosismo, inevitable con todo lo que hay en juego. Y con la mejor versión de algunos jugadores: la prueba de madurez que superó con nota Sergio González, el hambre insaciable de Salvi, el acierto de Choco Lozano...

Lo tenía difícil el equipo de Álvaro Cervera, que supo rehacerse y pasó de hilvanar un par de encuentros seguidos sin ver puerta a marcar dos goles que le permitieron disfrutar de un triunfo sin apreturas, un hecho insólito en los últimos tiempos.

El Cádiz CF fue fiel a su estilo y supo dejar la portería a cero por segunda vez consecutiva. No sólo defendió con orden y garra. Aprovechó los espacios y golpeó con contundencia cuando llegó la ocasión. Ahí radica la clave, en sacar partido de las pocas oportunidades suelen generarse en los partidos de la categoría de plata.

Hasta el penalti que desperdició Álex Fernández quedó en una mera anécdota, con lo que duele una pifia desde los once metros. Si el madrileño tenía que fallar una pena máxima, al final eligió el mejor día.

Las sensaciones cambian de un día para otro, aunque lo que cuenta a la hora de la verdad son los puntos. Se trata de ganar más allá de la brillantez. Lo más relevante es que el equipo parece recobrar el pulso con una victoria que le da un fuerte empujón en la batalla por el ascenso. Un triunfo de auténtico valor que no es sinónimo de euforia porque nada está hecho a falta de cuatro jornadas. La esperanza sigue intacta, las posibilidades aumentan, pero queda rematar la faena.

Los tres puntos amarrados ente el Oviedo aproximan a los amarillos un objetivo que está cerca y lejos a la vez. Lo tiene al alcance de su mano, pero nada está cerrado. Todo lo contrario. Ralentizar la suma de puntos puede costar caro. Es el momento de dar el último estirón, el definitivo.

Y el estadio Carranza, aun sin público, debe ser fuente de inspiración para los futbolistas de Cervera, que por fin vencieron en casa en la nueva normalidad de la Liga. Pese a no contar con el soporte de la afición, buena parte del ascenso pasa por no dejar escapar los puntos ante el Fuenlabrada y el Albacete, sin perder de vista las opciones como visitante frente al Extremadura y el Girona. Hay que sumar en todas partes para no dejar margen a los rivales directos. Queda poco, pero lo más difícil.

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