El L'Hospitalet madura los partidos tras el descanso
El rival del Cádiz ha logrado el 70,4% de sus goles en la segunda parte, su periodo preferido
Hay un L'Hospitalet en la primera parte y otro en la segunda. Es la realidad. El equipo catalán es especialista en madurar los encuentros, al menos en la presente temporada, ya que su papel favorito es ceder la posesión al adversario hasta el descanso para, posteriormente, tratar de superarle mostrando mayor entereza física y velocidad. El L'Hospitalet destaca por su bloque, compuesto por una plantilla de 22 jugadores, y por su esfuerzo tanto en ataque como en defensa a partir de un 1-4-2-3-1, el dibujo preferido por su entrenador.
La campaña 2013-2014 no ha sido fácil para el conjunto barcelonés a pesar de que llegó a la última jornada con opciones de ser campeón del grupo III. El entrenador elegido en verano, Martín Posse, presentó su dimisión tras la octava jornada de Liga como consecuencia de haber ganado un partido, empatado tres y perdido cuatro. Tal era la debacle que los franjirrojos cayeron a las posiciones de descenso a Tercera División. Quique Cárcel, el ex cadista que lleva unos años como director deportivo del club, echó mano de Francisco Ramírez González Kiko Ramírez, quien poco a poco fue dotando al equipo de una personalidad propia hasta hacerlo un grupo compacto.
Las ocho derrotas en 38 jornadas han sido por la mínima y hay que destacar que con el actual técnico ha perdido sólo tres encuentros de 30. Ha dejado huella en el grupo III a pesar de no ser finalmente campeón, como consecuencia de haber pasado por encima de otros gallitos como el Lleida Esportiu, al que venció en su campo 1-4, y el Atlético Baleares, que se llevó un 5-2 del campo Municipal de Hospitalet de Llobregat.
Resulta muy llamativo que el 70,4 % de sus goles esta temporada hayan llegado en la segunda parte de los partidos, lo que pone de manifiesto que tiene grabado a fuego dejar que se desgaste el rival en los 45 minutos iniciales.
No hay varita mágica en el proyecto del Hospi, salvo que Quique Cárcel está demostrando fuera y dentro de los despachos sus dotes como director deportivo. El responsable de la configuración del equipo tuvo que hacer nuevo el actual del centro del campo y el ataque. Y es que el pasado verano se fueron todos los centrocampistas y los delanteros, y Cárcel echó mano de ingenio y acierto para armar otras dos líneas muy competentes. Tampoco le causó demasiados quebraderos de cabeza la marcha, en el pasado mercado de invierno, del ex cadista Dani Fragoso, ya que convenció al argentino (de Córdoba) Lucas Viale para que regresara al L'Hospitalet, donde también juega su hermano Manu.
El presupuesto del primer equipo catalán para la presente temporada es de 255.000 euros -frente al 1,2 millones de euros que cuesta la plantilla amarilla-, pero no por ello deja de aspirar al ascenso a Segunda A, categoría en la que no milita desde hace algo más de 40 años. Su presidente, Miguel García, era un asiduo del programa Punto Pelota, aunque ahora comparte con la política el escaso tiempo que le deja el club.
La gran ventaja y, al mismo tiempo, el principal problema del L'Hospitalet es su campo. Por un lado tiene a favor el hecho de contar con superficie de césped artificial, a la que siempre cuesta adaptarse. Pero, por otro, la afluencia media de espectadores ronda los 300. En las grandes citas en otros play-off, la afición del conjunto visitante siempre fue mayoría. Allí, como en casa.
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