A la venta cuatro de las sucursales del Banco Santander en la ciudad
Un consorcio de fondos busca propietarios para los locales con el compromiso de que la entidad se queda como inquilino
Un consorcio de fondos llamado Drago Real Estate Partners va a vender cuatro de las siete sucursales que tiene el Banco Santander en la capital gaditana dentro de una operación global en todo el país que le va a permitir deshacerse de la propiedad de 428 locales en toda España.
En Cádiz la gran joya de la corona es la sede central situada en la plaza del Palillero, que desde hace años se ha hablado acerca de la posibilidad de que cambie de propietario e incluso que se instale en la misma alguna superficie comercial tipo franquicia.
La empresa que va a llevar a cabo toda esta operación es Aguirre Newman, una consultora inmobiliaria. Un portavoz de esta firma no quiso concretar qué cuatro sucursales de las siete que tiene en Cádiz son las que van a vender y si una de ellas es la de la plaza del Palillero. Aparte de estas, habrá otras seis en el resto de la provincia.
Concretamente en Cádiz, además de la de la plaza del Palillero hay otra en la calle San Francisco, dos en Ana de Viya, una en Cayetano del Toro, en Santa María Soledad y en la avenida de Las Cortes en el barrio de Astilleros.
Esto no quiere decir que vayan a desaparecer sucursales, ya que en el sistema de venta se garantiza un contrato de obligado cumplimiento de 24 o 25 años a contar desde el año 2007 con el Banco Santander como inquilino y todos los gastos ordinarios y extraordinarios corren a cuenta de la entidad bancaria, según señala en un comunicado de prensa la consultoría inmobiliaria.
La venta de los locales se va a hacer de manera individualizada y está abierta a cualquier perfil de inversión, ya que el precio de cuenta estará situado desde los 200.000 euros en adelante. La propia Aguirre Newman asegura que el 45% de estas sucursales se encuentran en capitales de provincia.
Drago Real Estate Partners compró en el año 2007 un total de 1.152 oficinas en España para después alquilarlas por un importe que ascendió a 2.040 millones de euros, en lo que entonces se convirtió en la principal operación inmobiliaria realizada en España. Gracias a ello el Banco de Santander se deshizo de todos sus inmuebles, salvo la histórica y matriz situada en el Paseo de Pereda de Santander por motivos exclusivamente "románticos".
El presidente del Banco Santander, Emilio Botín, ya dijo en su día que había que mirar afuera para ver cuál era la tendencia y esta no era otra que la venta de los activos inmobiliarios en los grandes bancos extranjeros.
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