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La rebelión de los bares

La crisis no ha frenado las ganas de renovación de la hostelería gaditana, que últimamente ha asistido a la apertura de interesantes negocios

Esta es la espectacular vista que se puede disfrutar desde la terraza del restaurante Mare's, en Santa María del Mar.
Pedro M. Espinosa / Cádiz

18 de diciembre 2011 - 01:00

La prosperidad de una ciudad también se mide atendiendo a la calidad de su tejido comercial y su oferta hostelera. En los últimos tiempos, en que la palabra crisis es la más utilizada del diccionario junto a paro o miedo, se ha producido una resistencia activa de los bares gaditanos que han decidido apostar y regenerarse, sin importarle el momento económico actual. Cádiz ha vivido una explosión en este último sentido, con la apertura de nuevos negocios que han apostado por la variedad y la calidad como señas de identidad. Zonas prácticamente muertas para la hostelería hasta hace unos años, tales como el Pópulo o las propias calles Plocia o Sopranis, se han llenado de restaurantes y bares que ofrecen a los clientes una carta variada y una atención que mejora día a día.

En las últimas semanas se han producido además inauguraciones de negocios tan importantes como La Calle del Libre Albedrío, en la esquina de la calle Brasil con el Paseo Marítimo, uno de los locales con más posibilidades de la ciudad y que desde su apertura está congregando a centenares de gaditanos dispuestos a conocer una novedosa propuesta que no sólo se limita a la gastronomía, sino a toda una filosofía que busca la integración o la convivencia entre grupos tan irreconciliables como el que forman los fumadores y los antitabaco. El grupo que lidera José Manuel Pascual ha realizado una apuesta importante en un local impresionante no sólo por su amplitud sino por su ubicación y posibilidades. El hecho de que desde todos sus rincones se pueda disfrutar de una sensación de espacio abierto es una novedad que incluso ha atraído hasta la ciudad a medios de comunicación nacionales, dispuesto a contar la noticia de cómo un local de hostelería es capaz de sortear hábilmente la ley antitabaco.

En el Paseo Marítimo gaditano, la que muchos ya llaman Milla de Oro de la hostelería de la ciudad, también abrió recientemente La Posada de Babilonia, que combina una variada oferta cultural y de ocio en un local remozado por dentro y por fuera y que cuenta con una cuidada decoración oriental, con maderas traídas de la propia India. Los cantantes Andy&Lucas forman parte de los inversores de este negocio, donde ofrecieron una actuación el pasado 14 de diciembre que llenó de fans el local.

A pocos metros de La Posada de Babilonia se ha estrenado también Rebel-Bar, un café-copas que continuará el estilo impuesto por el Rockódromo, al que sucede en un escenario tranquilo y del que se debe disfrutar sin prisas.

También en el Paseo Marítimo está de cumpleaños una de las terrazas más acogedoras de la zona, Islazul. En pocos lugares se puede estar más cómodo que en ese enclave tan natural como una playa y tan azul como el mar de Cádiz. Un buen ron sabe mejor cuando se respira ese ambiente casi caribeño.

Pero hablar de la oferta gastronómica de la ciudad sin hacerlo del Grupo El Faro es imposible. Amén del establecimiento nodriza, situado en el corazón de la Viña, y del Ventorrillo del Chato, Barra-7 se ha hecho por derecho propio con un hueco entre los mejores locales de la ciudad. Además, estos días ha cerrado su terraza al mar, con lo que a partir de ahora se podrá disfrutar de su calidad y a la vez de unas vistas privilegiadas sin sufrir las inclemencias meteorológicas.

La variedad en el Paseo es grande y no se puede uno olvidar de locales ya tradicionales pero que funcionan muy bien durante todo el año como La Marea, Arte Serrano -que hace algunos meses amplió su oferta con un asador-, la Marisquería Baro, que este año abrió su nuevo restaurante en el paseo de la barriada de la Paz con bastante éxito, La Bodega, La Vendimia, El Español, El Yantar, que en estos momentos se encuentra enfrascado en una importante reforma, o El Viajero.

Y hablando de lugares que funcionan es imposible no mencionar a Arsenio Manila, uno de los preferidos de los entendidos y que combina a la perfección la zona de restauración con el bar de copas. Su carta, que se renueva convenientemente cada poco tiempo, ofrece algunos de los platos más suculentos y originales que se pueden degustar en la ciudad. Su propietario, Raúl Cueto, también tiene otros negocios de hostelería en Cádiz, entre ellos La Taberna del Aviador, que situado entre Loreto y Puntales cuenta con una cómoda terraza y una oferta donde incluso hay espacio para los gustos de los más pequeños.

Cueto, en compañía de Pablo Grosso, también ha iniciado una nueva aventura recientemente en la zona de San José. Donde antes se situaba el italiano Casanova aparece ahora La Teta de Julieta, que está causando muy buena impresión entre sus clientes.

Siguiendo en dirección al casco histórico nos encontramos con Lumen, el restaurante del grupo Martín Casillas que no ha terminado de cuajar pese a su excelente calidad. Quizá por ello los propietarios de la concesión durante 50 años han decidido subarrendarlo al empresario gaditano José Antonio Alcántara, quien ya ha comenzado a realizar pruebas en su terraza y podría abrir sus puertas de nuevo en los próximos días.

Pero una de las grandes sensaciones de la temporada, al menos como enclave, está siendo la apertura del restaurante Mare's, en los bajos de la plaza Santa María del Mar y desde el que se puede disfrutar de una vista espectacular de uno de los arenales más hermosos de la provincia. Tras algún cambio en la cocina parecen haber dado con la clave de aunar un servicio correcto con los sabores adecuados. A poco que esto funcione, el éxito debe estar garantizado porque tanto la decoración del local como su entorno es de un atractivo irresistible.

Ya bajando hacia el entorno de la plaza de San Juan de Dios hay que mencionar a locales que cuentan con una fiel clientela, como Atxuri, El Aljibe, Rayuela, Sopranis o Garum, a los que se han sumado en los últimos tiempos La Bodeguita de Plocia o el restaurante italiano Ussodimare, que es mucho más que una pizzería, con una carta en la que se pueden saborear toques de la cocina francesa. También se puede disfrutar de un buen rato en la pulpería Las Meigas o en la sidrería del Pópulo, que han venido a reforzar una oferta de lo más interesante para la capital gaditana.

En el casco histórico de la ciudad también se han producido novedades importantes en los últimos tiempos. Anoche, sin ir más lejos, abrió La Rusa Blanca, un restaurante que ofrece platos rusos en tapas y que pretende fusionar la cocina de aquel país con la española. Sus propietarios son Javier Madroñal y Olga Petrova, que ofrecen sus propuestas en el antiguo local del bar La Fama, en la esquina de la calle Sagasta con Cánovas del Castillo.

Otro local importante se ha inaugurado en Candelaria bajo el nombre Código de Barras. En este caso viene avalado por el nombre de Leon Griffoen, el cocinero holandés que deslumbrara primero en La Cigüeña y posteriormente en Lumen, y que decidió hace ya unos años iniciar su aventura en solitario. Además de este local en Candelaria, Griffoen se ha hecho recientemente con el bar El Rompeolas, frente a la playa Santa María del Mar, y al que también le está dando un cambio de aire.

En el centro también existen restaurantes que funcionan con un éxito notable como El Balandro o el Mesón Cumbres Mayores, en la Alameda y Zorrilla respectivamente. Y si tienen tiempo, pueden darse una vuelta por la terraza del Club de Tenis para probar su carrillada o una muy lograda ensalada con queso de cabra.

En resumen, que el abanico de posibilidades es inmenso a la hora de elegir pasar un buen rato en estas fiestas. Y eso que no están todos los que son. Cádiz vive un buen momento gastronómico.

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