La desescalada en Cádiz

6 propuestas para recuperar Cádiz tras la pandemia

  • Desde la hostelería y el comercio hasta el patrimonio pasando por un nuevo modelo industrial y una ciudad más accesible 

Una imagen a Gadir desde el Cádiz del siglo XXI. Una imagen a Gadir desde el Cádiz del siglo XXI.

Una imagen a Gadir desde el Cádiz del siglo XXI. / Julio González

La pandemia del coronavirus ha dejado una marca imposible de borrar en la vida de la ciudad. Junto a la tragedia de quienes han fallecido víctimas de esta enfermedad, y de sus familiares, Cádiz se ha vuelto a ver inmersa en una nueva crisis económica de un calado que hoy aún es difícil de cuantificar.

Como todo el sur del país las crisis que afectan a la economía y al empleo son aquí más duras. Desde el descabezamiento industrial sufrido a partir de la década de los setenta no hemos logrado contar con un tejido económico lo suficientemente robusto y diverso capaz de afrontar declives de este calado con la menor incidencia social posible.

Llegamos así a la pandemia con fuertes déficit estructurales que, además, superan lo meramente económico y abarcan áreas tan esenciales en nuestra vida como la salud, la educación y los equipamientos. Los recortes públicos que se han producido en España, y por ello en Cádiz, desde hace más de una década, han puesto ahora en entredicho al sector público, pilar central de cualquier sociedad que se quiera considerar avanzada.

Si nuestros sanitarios han tenido que luchar contra la pandemia sin apenas medios, si nuestros hospitales se han visto colapsados por la falta de camas en los momentos más álgidos de la enfermedad (no se ha dado en caso en Cádiz, pero hubiese sido una catástrofe si el coronavirus hubiera actuado aquí con la dureza sufrida en otros puntos del país), si nuestros niños y niñas de las familias más necesitadas no pueden estudiar en casa por falta de medios telemáticos, es en gran parte porque la clase política no ha sabido priorizar nuestras necesidades, y gran parte de la sociedad no ha sabido reclamar sus derechos en su momento.

El 87,3% del empleo en Cádiz, antes de la pandemia, se apoyaba en el sector servicios. El paro en estos tres meses de estado de alarma se ha disparado especialmente en este grupo laboral. Fundamentalmente una hostelería y un comercio que acumulaban cinco años de continuo crecimiento. Han sido los sectores más tocados por la crisis, por el cierre de dos meses de sus negocios, y por una desescalada incierta.

Los índices de fracaso escolar y de abandono de la educación reglada son altos en determinados barrios de la ciudad. Ya lo alertaba el propio Ayuntamiento en el estudio realizado para la Edusi. Estos índices subirán si no se adoptan medidas radicales cuando se normalice la situación sanitaria. En todo caso, la duda es cómo podrá responder la educación pública durante la nueva normalidad, ante la falta de espacio y de medios. Ahora muchos se lamentarán del cierre de colegios, de la reducción de inversiones, del abandono de grandes operaciones públicas (como la que pretendía abrir un gran complejo público en San Severiano).

Cuando una sociedad sufre una crisis siempre se habla de la necesidad de abrir un nuevo tiempo que solvente pasados errores y nos prepare para un futuro mejor.

La provocada por el coronavirus ha sido, es y será, una crisis de un calado inimaginable, propia de una guerra. Y por eso debemos plantearnos el día después como una oportunidad. Es cierto que en Cádiz las cosas no serán sencillas. No sólo porque estamos en el sur, sino porque Cádiz es una ciudad muy agotada, con recursos financieros tan escasos que no hay grandes empresas sobre las que apoyarse, donde las empresas públicas echaron hace años el cierre y donde hay una serie de suelos de oportunidad (Zona Franca, puerto) que aún tardarán en desarrollarse.

Una ciudad que sigue dependiendo demasiado de las administraciones. Sin entrar en las capacidades de nuestros gestores, tenemos un Ayuntamiento con los recursos económicos limitados, y una Junta y un Estado que han realizado inversiones cuantiosas en estos dos meses en la lucha contra la pandemia, lo que sin duda mermará inversiones que deberían de ser muy importantes para Cádiz.

El apoyo de todas las administraciones

Esta circunstancia no debería de servir como excusa para ignorar las necesidades que tiene Cádiz, la deuda histórica hacia una ciudad que, no hace muchos años, pagó con su dinero obras públicas que deberían de haber sido afrontadas con fondos estatales y donde algunos ministerio han tenido la costumbre de hacer caja.

Aquí será esencial la capacidad de nuestros políticos, en el gobierno y en la oposición, de trabajar en común por el bien de la capital. Por lo visto en estos tres meses, las expectativas no son buena, pero si quieren entrar en la Historia de Cádiz con la cabeza bien alta deberán afrontar estos retos de común acuerdo, especialmente cuando adolecemos de un lobby en los centros de poder. Y la misma ciudadanía, aquella que tiende al conformismo, aquella que sólo se exalta si se ataca a los suyos, aquella cuyo objetivo de vida se circunscribe a determinados eventos ciudadanos de cada año, deberá también cambiar su papel anodino y remangarse las mangas.

Hoy planteamos desde Diario de Cádiz seis propuestas para el desarrollo de la ciudad que consideramos esenciales. A modo de un proyecto común, como lógicamente puedas existir tantos otros, para el futuro inmediato de Cádiz que, como tal, sólo puede salir adelante si nos lo creemos

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