6 propuestas para Cádiz

3- El nuevo modelo económico

  • Cádiz no se puede quedar atrás de la que se llama ya como la cuarta revolución industrial

Diseño previsto en Ibérica Aga en la Zona Franca. Diseño previsto en Ibérica Aga en la Zona Franca.

Diseño previsto en Ibérica Aga en la Zona Franca. / D.C.

Si Cádiz ha crecido, en empleo y en economía, en los últimos años gracias al impulso renovado de su comercio y la hostelería, y la directa conexión de ambos con el turismo, también es cierto que es un error apoyar el desarrollo de la ciudad sobre estos dos pilares únicamente.

El ejemplo de este fallo de modelo es el hundimiento de buena parte de nuestra economía con una pandemia que ha provocado el cierre de estos establecimientos durante semanas.

Cádiz perdió su fuerza industrial hace cuatro décadas. La decadencia de la tabacalera, la marcha de la aeronáutica, los enormes ajusten en los astilleros dejaron un terreno industrial baldio que tiene en el abandonado polígono exterior de la Zona Franca su mejor ejemplo. Incluso el puerto dejó atrás sus tiempos más drados estando ahora redefiniendo su futuro inmediato.

El fracaso de la reordenación del polígono exterior de la Zona Franca ha tenido en los terrenos de la antigua Altadis su mejor exponente. Las grandes industrias que iban a instalarse han acabado siendo un fiasco. Industrias basadas en modelos o bien antiguos (de nuevo el tabaco) o con pies de barrio (la automoción), lo que debería de llevar a plantearnos de forma urgente un nuevo modelo industrial para Cádiz.

La crisis del coronavirus ha sacado a la luz la ausencia de un sector industrial centrado en la sanidad en España. Igualmente ha puesto en evidencia la falta de empresas especializadas en las nuevas tecnologías y en el crecimiento económico sostenible y medio ambiental.

Los analistas económicos ponen sobre la mesa estos campos de actuación como esenciales para los próximos años. El tejido industrial de la Bahía, apoyado en los astilleros y en el sector aeronáutico, está falta de una fortaleza financiera provocada por la ausencia de inversores potentes de la zona. Se depende de los grandes conglomerados internacionales o de compañías que no dudan en deslocalizar lo que ya nos les resulta viable, véase lo que acaba de pasar con Nissan en Barcelona.

El extenso suelo sin uso en la Zona Franca debería de apostar, de esta forma, por industrias del nuevo tiempo. Aquí es esencial la implicación del Estado a la hora de apoyar al Consorcio en la reordenación de este espacio, que acumula ya décadas de retraso. Y el Consorcio, crear equipos que afronten esta planificación.

Sólo de esta forma Cádiz recuperará parte de su patrimonio industrial. Manteniendo lo que ha sido y es su historia, con la industria naval aún vigente y con suficiente fuerza, a la vez que anima a la llegada de firmas que tiren de la nueva economía y que, conectado con el suelo sin uso vacío en el resto de la Bahía, nos convierta en un polo de desarrollo con el suficiente músculo, la suficiente variedad en su oferta, la suficiente visión de futuro, que nos permita afrontar la llegada de nuevas crisis en mejor forma.

Los analistas y los medios especializados mencionan ya lo que denominan como la 'cuarta revolución industrial'. Hablan del mundo digital, de la industria en 3D, del desarrollo biológico, de los drones, de las nuevas tecnologías. Ahora, tras la pandemia, también de todo lo relacionado con el sector sanitario. Aquí, donde la revolución industrial llegó tarde y mal, bien podríamos dar un paso adelante y no perder un nuevo tren.

Junto a ello, el puerto encara un nuevo tiempo con mucha incertidumbre, sustentado con la reordenación de sus espacios y su conexión con la trama urbana y, sobre todo, con la definitiva puesta en uso de la nueva terminal de contenedores que, no olvidemos, aún tiene una segunda fase que construir.

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