Suceso
Crimen machista en Olvera: María Isabel murió por asfixia

Es malo apurar las agonías

06 de septiembre 2008 - 01:00

SIEMPRE se ha pensado y dicho que mala cosa es apurar las agonías, que a nada conduce prorrogarlas, antes bien, deterioran el fin, que no por doloroso tiene que ser desastroso, empañando lo hecho anteriormente.

Viene esto a colación de dos acontecimientos del verano gaditano, que han entrado ya en barrena y a los que habría que dejar morir, buscándole otras alternativas o simplemente eliminándolos del todo.

Me refiero, en primer lugar, al Trofeo Carranza. Claro como el agua está el hecho de que ya no es el que era, pero de esto no tienen "culpa" los organizadores, sino la televisión y la falta de combatividad e interés por parte de los equipos, que prefieren un cuarto puesto antes que una rozadura en la pierna. Prefieren y, además, se les ordena que así sea. Todo ello no da pie más que a partidos aburridísimos, ninguno como los de antes y, si no, a ver quien se acuerda de alguno de los últimos veinte años, por ejemplo. El actual sistema del Carranza está superagotado, cuesta mucho dinero y ya ni se llena el campo. Hay que inventarse otra cosa, por ejemplo ir a un solo encuentro, con el Cádiz y un club que al menos garantice que va a pelear por lograr la gran Copa. Otra cosa es dejarlo morir con muy triste agonía, la que casi llegó al extremo cuando el "exilio" a San Fernando en un nuevo alarde de dedicación e interés de sus organizadores.

Y el otro acontecimiento es el de la barbacoa nocturna del Carranza, una auténtica catetada, dígase lo que se quiera. Irse a las diez de la noche a la playa, a pasar frío, sufrir humedad y comerse pinchitos y sardinas asadas, "a la arena fina" de La Victoria son ganas de hacer el primo.

Los tiempos han cambiado, los jóvenes, esa noche, lo que quieren es beber: pese a ello sigue haciéndose fuego y ensuciando gravemente la playa, al tiempo que gastándonos un dineral en tenerlo todo a punto, antes, durante y después. Estimo que ya, en pleno 2008, no merece la pena y que muy bien se habría de celebrar la final de otra forma, por ejemplo, con unos buenos fuegos artificiales, puestos a gastar dinero.

Lo dicho, Trofeo y barbacoas padecen un estado agónico. No les dejemos sufrir más.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último

Sobre la Academia

Los pianos de la Academia