Inquilinas en lucha en Cádiz: "No somos inquiokupas, sino familias normales queriendo seguir viviendo en nuestra ciudad"
Sin licencia todavía, la constructora está convirtiendo en pisos de lujo la finca de Cádiz donde viven con ellos dentro
"¡Que paren las obras, por favor, que aquí viven niños!", claman dos de las afectadas que han decidido quedarse en sus viviendas en una concentración del Sindicato de Inquilinas
Concentración de apoyo a favor de inquilinos en lucha por sus viviendas en Cádiz
El gravísimo y persistente problema de la vivienda en Cádiz estalló el lunes 26 de mayo con la declaración de la primera "finca en lucha" de la capital gaditana, según anunció el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Cádiz, que convocó ayer martes una concentración al pie del edificio. Las vecinas del número 3 de la Plaza de Fragela, más conocido como del Falla, por ser donde se encuentra el teatro, han decidido quedarse en las viviendas de alquiler que son sus hogares desde hace más de diez años pese a que la constructora sevillana que trabaja en la conversión del edificio en pisos de lujo ya les ha avisado hace meses -en tiempo y forma, reconocen ellas- de que deben abandonarlo. En la finca viven siete personas, dos de ellas, menores. "Hubo otra vecina con un 95% de discapacidad que no pudo aguantar la presión y se marchó", explica una de ellas.
Aseguran que desde que les enviaron un burofax avisándoles no han dejado de buscar donde alojarse, que lo han intentado todo, pero que no encuentran piso en una ciudad donde al candidato a un contrato de alquiler le pueden pedir hasta tres avalistas y donde un antiguo lavadero de unos pocos metros cuadrados puede costar las dos terceras partes de un salario mínimo. Una ciudad donde los desahucios están en la orden del día y en la que las restricciones impuestas a las viviendas de uso turístico y otras modificaciones urbanísticas no están teniendo ninguna repercusión en el mercado inmobiliario, variado, potente y con una gran oferta para el visitante y casi inexistente, precario e inasequible para el gaditano.
"No somos ni okupas ni inquiocupas, somos familias normales, mileuristas, monoparentales y con menores a nuestro cargo que lo único que queremos es poder seguir trabajando y viviendo en nuestra ciudad", coinciden Inma y Jessica dos de las tres vecinas de la finca. A ellas se les cumplió el contrato el pasado mes de abril, pero no han dejado de pagar el alquiler en el juzgado, después de que la empresa nueva propietaria del edificio les devolviera sus cuotas. En el edificio hay un tercer vecino con contrato en vigor hasta el próximo mes de octubre.
Pero, más allá de la incertidumbre de dónde van a poder seguir viviendo, que no es poco, sobre todo con menores a su cargo, lo que más les inquieta ahora son las obras que aseguran que está ejecutado la constructora sin licencia municipal, por el riesgo para su seguridad que conllevan. A la hija de Inma, de 15 años, se le cayó encima un puntal cuando volvía del instituto, pero tuvo la suerte de que la mochila le amortiguó el golpe y afortunadamente no sufrió daño alguno. Tanto las dos inquilinas como una portavoz del sindicato, María Sánchez, sostienen que esas obras carecen de licencia. Así lo denunciaron ante Urbanismo y la Policía Local. Un inspector de esta delegación y agentes municipales se personaron en la finca a demanda de ellas. Pero hasta el momento no parecen tener respuesta. De momento, las obras persisten. "Ayer [por el lunes] no vino nadie. Pensamos que habían parado la obra pero esta mañana continuaron sin ningún tipo de miramiento, metiendo maquinaria", asegura una de ellas.
Este periódico ha podido corroborar a través de una fuente municipal que, efectivamente, la constructora carece todavía de licencia de obras. "Con respecto a la finca de la plaza de Fragela, lo que ha estado haciendo la empresa es el estudio geotécnico, para lo cual han presentado una declaración responsable. Técnicos de Urbanismo se han personado en la finca y han podido comprobar que no se estaban realizando obras. La empresa promotora ha solicitado una licencia de obras para iniciar las obras pero todavía no ha sido concedida", respondió un portavoz municipal.
"Están expulsando a las vecinas de su propia casa. Les están haciendo una obra ilegal, sin permisos, les están haciendo la vida imposible para que abandonen la casa donde llevan viviendo tantos años, no les quieren renovar el contrato y venimos de la mano del Sindicato de Inquilinas a poner un bloque en lucha en pie", dijo durante la concentración María Sánchez. "Esto significa que estamos organizadas, que estamos unidas y que no vamos a abandonar nuestras casas a la primera de cambio. Ellas han sido unas valientes porque son las primeras en esta ciudad en hacerlo y detrás van a venir otras porque vamos a luchar por cada finca y por cada rincón de cada barrio hasta dejarnos la piel", añadió.
Repecto a las medidas tomadas por el Ayuntamiento para restringir las licencias de viviendas de uso turístico, la activista respondió: "Por supuesto que no son suficientes. Si no, no estaríamos aquí. Falta todo. Falta que dejen de hacer políticas que sean como echarte desodorante sin ducharte. Necesitamos las casas que están vacías, necesitamos que las licencias de viviendas de uso turístico que están operativas se retiren, que sean casas residenciales, y necesitamos que se bloqueen las licencias de hoteles y de apartamentos turísticos. Han dejado ahí la trampa de la ley y creen que somos tontas. Necesitamos que hagan de verdad, no solo el Ayuntamiento, sino también la Junta y el Estado. Necesitamos una ley de vivienda en la que el derecho a la vivienda del vecino prime frente a la especulación y el negocio de cuatro que se llevan los cuartos gracias a nosotras. Se acabó".
"Somos inquilinos que llevamos diez años viviendo en nuestros hogares sin ningún tipo de problemas, pensando en que esa iba a ser nuestra vivienda habitual y que nos íbamos a ver de viejitos ahí y de repente llega un grupo inversor y te dice que esa ya no es tu vivienda, que te tienes que largar", explica Inma, una de las afectadas "Existe en la ciudad un problema habitacional enorme porque la demanda es mucho mayor que la oferta y vemos que no podemos acceder a ningún tipo de vivienda, con el sufrimiento que eso conlleva. Somos familias con hijos y eso nos está repercutiendo en todos los aspectos", denunció.
"No nos dan ninguna alternativa. Nos dicen que se nos han acabado los contratos y que nos tenemos que marchar. Ellos tienen un proyecto, y a la vista está, con esos carteles que han puesto, que no tienen ningún miramiento con los inquilinos. Se están realizando una serie de obras con maquinaria sin ningún tipo de medidas de seguridad. El Ayuntamiento no dice nada al respecto y no se nos está protegiendo. El Ayuntamiento ya debería posicionarse a favor del ciudadano en vez de por los fondos buitre, que lo único que quieren es desmantelarnos la ciudad", agregó Inma.
"La finca pertenecía a una señora de Sevilla. Era de su familia y ellos venían a veranear, pero ya eran mayores y hacía mucho que no lo hacían . Sus hijos no querían utilizar la vivienda, así que estuvieron arrendando los pisos. Yo llevo diez años aquí viviendo y siempre que no surgiese ningún problema y creí que siempre viviría aquí", explica la inquilina. "Pero de un día para otro, sin previo aviso, nos dicen que la señora ha fallecido y nos envían un burofax avisándonos de que los contratos no se van a renovar y de que tenemos que abandonar la vivienda. Enseguida te pones a buscar piso, pero la situación es insostenible e inviable, no solamente en Cádiz, sino en toda la Bahía", sostiene. "Alguien podría decir, pues búscate una casa en Pernambuco, pero entonces tendría vivienda pero no trabajo ¿Cómo lo hacemos? Esto se está convirtiendo en una bola de nieve. Hoy somos nosotras, pero mañana van a ser otros y se está desmantelando una ciudad entera, encima, con el beneplácito del equipo de Gobierno. Creo que ya es hora de poner pie en pared y por eso estamos con el Sindicato de Inquilinos. Los ciudadanos tenemos que movilizarnos, decir basta. No vamos a permitir que esto siga sucediendo".
Jessica lleva viviendo más de once años en otro piso de esta finca. "Soy buena pagadora y buena vecina e intento ayudar a todo el mundo, pero esto me ha tocado a mi. Lo estoy pasando muy mal. No estoy acostumbrada a esto", cuenta abatida. "En cuanto me llegó el burofax me puse a buscar piso. Todos los dueños y en todas las inmobiliarias me conocen. Yo he querido buscar e irme, pero es que no encuentro nada ¿Qué hago? Hasta últimos de abril yo he cumplido con el contrato y hay un vecino que lo tiene hasta octubre. Tampoco están respetando esto. Por favor, que paren las obras, que somos personas, que aquí están viviendo niños. Que solo pedimos que tengan un poquito de compasión con nosotros, que nos escuchen, que queremos llegar a un acuerdo con ellos, que no vamos de malas, que nos dejen seguir viviendo aquí, aunque sea pagando un poquito más de alquiler, que no tenemos a donde ir. Que somos familias normales que necesitamos ayuda".
Ambas están inscritas en el Registro de Demandantes de Vivienda de Procasa. "Yo llevo trece años ya. Nos hemos reunido con la concejala de Vivienda, pero no nos da ningún tipo de solución. Lo que nos dice es que no hay vivienda en Cádiz. Creo que lo primero es tener empatía y luego, celeridad en darle solución al problema", propone Inma. "Porque esto está sucediendo todos los días en la ciudad. Cádiz es pequeño. Se está perdiendo una gran cantidad de población a pasos agigantados y eso nos va a repercutir a todos, a los que nos tenemos que marchar y a los que se queden. Esto no es turismofobia. Es que queremos vivir en la ciudad en la que hemos nacido. No podemos seguir perdiendo nuestra idiosincrasia y vamos a luchar por ello. Necesitamos el apoyo, no solo del Ayuntamiento, de la Junta y del Estado, sino de todos los ciudadanos".
"No puedo dedicar el 70% o el 80% de mi sueldo al alquiler. Nos están llevando a una precariedad habitacional que no es normal. Yo no podré darle estudios a mi hija, estaré temiendo que necesite un dentista y o los mínimos recursos básicos. La vivienda es un derecho y son las instituciones las que se tienen que poner de acuerdo y evitar que los fondos buitre y los inversores sean los únicos que se estén llenando el bolsillo. No nos metemos con la persona que ha heredado un piso y lo quiere alquilar. Necesitamos que los precios sean asequibles y que el sueldo dé para pagar un alquiler. Y es que así no se puede; no llegamos a fin de mes".
La concentración se cerró con la actuación de la comparsa 'Las Ratas' de Jesús Bienvenido, que pone en pie en su repertorio una contundente crítica a los efectos de la turistificación en la ciudad.
Temas relacionados
40 Comentarios