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"Mi cole ya no está estropeado"

Los alumnos del centro gaditano Carlos III regresan a su edificio, que abandonaron en diciembre con motivo de la reforma de la cubierta

Un alumno del Carlos III se tapa los oídos como consecuencia del ruido del timbre de entrada al centro.
Beatriz Estévez Cádiz

11 de septiembre 2014 - 05:01

Abel saluda tímido a un compañero de clase al que no veía desde el pasado mes de junio. La despedida se produjo en las instalaciones del antiguo colegio de Arbolí, y ayer se reencontraron a las puertas del reformado colegio Carlos III. En ese otro centro de realojo estos escolares que ya suman cinco años permanecieron seis meses, período durante el cual se inició y concluyó la obra que ha posibilitado sustituir la cubierta del centro ubicado a unos metros del parque Genovés. "Mi cole ya no está estropeado. Lo han arreglado y ya podemos volver. A mí me gusta más este cole que el otro, porque éste tiene un patio con césped", comentaba serio el pequeño Abel mientras agarraba las asas de la flamante mochila que colgaba a su espalda. "Han colocado césped artificial en el patio pequeño. Lo vio hace unos días, cuando venimos a dejar el material escolar, y le ha gustado", añadió su madre a modo de explicación.

La joven, al igual que su hijo, prefiere el equipamiento del Carlos III al de la calle Arbolí por una sencilla razón: "Éste está más cerquita de casa". Y apunta también que los escolares "pasaban mucha calor" en ese otro centro que fue cedido por el Ayuntamiento mientras se acometía la reforma.

Otras madres, en cambio, lamentaron el regreso al rehabilitado edificio. María José Rodríguez y Raquel González resaltaron "la amplitud" de las otras aulas, así como el suelo de las mismas, revestido con tarima flotante. "En este colegio se nota más la humedad", señaló una de las señoras, que obtuvo el respaldo de su amiga. Mientras sus pequeños, de cinco años, correteaban junto al banco donde ellas aguardaban la apertura de la puerta principal del Carlos III, Rodríguez y González rememoraron lo vivido meses atrás, cuando los progenitores rechazaron la ejecución de las obras con los menores dentro del recinto escolar y exigieron a la Administración educativa un equipamiento de realojo. "Fue muy importante la unión de todos nosotros, de los padres. Nunca antes había vivido algo así... Ojalá esa unión de la comunidad educativa se mantenga por el bien del centro y de nuestro hijos", deseó en voz alta María José. Su amiga también destacó la labor del profesorado en el traslado y en las labores de organización.

En el interior de la escuela, una de las docentes mostró su satisfacción tanto por el regreso como por las obras realizadas en el inmueble, "aunque aún queda pendiente algún arreglillo. Sólo han reformado los aseos de la planta baja y el resto también precisa de mejoras".

La directora, Lourdes Gutiérrez, especificó que las obras de reforma dependientes de la Junta de Andalucía ya finalizaron, pero no así todos los trabajos de mantenimiento iniciados por el Ayuntamiento durante el verano. "Quedan dos o tres cosas pendientes relacionadas con el acondicionamiento del colegio, como detalles de carpintería y la mejora de los wc", explicó.

"Lo importante es que ya estamos en nuestro sitio, y hoy comenzamos el curso con la normalidad típica de este día", dijo con sonrisa de alivio.

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