La Mirandilla, el estreno es sinónimo de esperanza

La Mirandilla abre el nuevo curso acogiendo a los pequeños de San Martín

Alumnos de Educación Infantil admiran las nuevas instalaciones de sus clases.
Alumnos de Educación Infantil admiran las nuevas instalaciones de sus clases.
J.m. Sánchez Reyes Cádiz

11 de septiembre 2014 - 05:01

Color esperanza. Diego Torres suena en la megafonía del patio. Los niños y muchos profesores visten de verde. La esperanza y un lema para este curso: "En nuestras manos está". Para "construir y aportar entre todos", argumenta Sebastián Castro, director titular de los colegios de La Salle en la capital. Mirandilla empieza el curso. Uno de los docentes, Juan Manuel Sánchez, se dirige a los padres micrófono en mano. Esperanza, ilusión, ganas. No es un estreno cualquiera. Más bien jornadas de puertas abiertas para que los progenitores y sus hijos contemplen el cambio que ha dado el colegio. Los que vienen de Educación Infantil desde el desaparecido Pío XII-San Martín, a los que Mirandilla acoge, admiran sus nuevas clases. La llegada de estos peques ha sido la causa de la readaptación del centro a las nuevas normativas. El colegio cumplió su promesa después de días frenéticos dando los últimos retoques. "Sabíamos que llegaríamos. Tenemos un grupo increíble de profesores", dice José Manuel Caneda, el director del centro.

"Estoy feliz porque veo la felicidad en las caras de los padres y los niños", apunta Juan Manuel Sánchez. En el patio del más que centenario colegio se ven rostros de toda la vida. Alumnos de entonces que traen a sus hijos. O a sus nietos, como es el caso de José Luis Pedreño. "Es un cambio enorme, de lujo", dice Paco Vargas. Su hijo Leo entra en Infantil de cuatro años procedente de San Martín. Manuel Sánchez contempla cómo su hija da vueltas por su nueva clase, la de tres años, en una esquina del patio. Allí, Manuel, como tantísimos escolares de varias generaciones, estudiaba Pretecnología con Don Manuel Villero. "Recuerdo que me dijo que esperaba que basara mi futuro en las manualidades. Creo que era una crítica porque era mal estudiante, pero mira ahora....". Y ese 'ahora' no es otro que el que le convierte en uno de los artesanos más reputados de Cádiz. Aparece José Juan Pastrana, cuya hija Claudia debuta en tres años. "Es increíble el esfuerzo. La plantilla de profesores se lo ha currado".

También hay abuelas, Magdalena y Consuelo, a la vez esposas que fueron de grandes lasalianos ya desaparecidos como Paco Cabeza y Gerardo Muñoz. La Mirandilla engancha. Charo Quintero, ya sin niños en el colegio, contempla la jornada desde un banco. "Echo mucho de menos esto", dice Lorenzo Jiménez, uno de los históricos profesores, ya jubilado. Don Eduardo y Marcelino Porquicho, también exdocentes, evocan su etapa profesional en Mirandilla.

Padres, niños, abuelos, antiguos maestros... La esperanza no tiene edad.

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