Borrasca Leonardo: el viento se apodera de Cádiz
La capital registra incidencias leves en una nueva jornada de temporal en la que las playas siguen llevándose la peor parte
El temporal provoca numerosos daños en las playas de Cádiz
Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo son los nombres de las últimas y continuadas borrascas de este lluvioso invierno. Un tren de borrascas, como ahora se llama, que en mayor o menor medida se está dejando sentir en Cádiz aunque, eso sí, lejos, muy lejos, de los graves daños e incidencias que se están produciendo en la Sierra gaditana y en la ribera del Guadalete. La última borrasca, Leonardo, ha llegado a la capital con un fuerte temporal de viento y lluvias que, sobre todo, ha afectado a las playas, a la zona del Paseo Marítimo comprendida entre la calle Brasil y el Hotel Playa y a los chiringuitos del Grupo Potito.
La mañana amaneció ayer en Cádiz con lluvias y un viento muy fuerte. El comentario generalizado es que se trataba de un temporal de más intensidad que el que azotó la ciudad el miércoles y que llevó a las autoridades autonómicas a decretar el cierre de colegios e institutos. Ayer, sin embargo, sí hubo clases.
El Paseo Marítimo estaba vacío. Los pocos que se atrevían a andar por sus aceras tenían que vencer, no sin dificultades, la resistencia a un viento que en las esquinas y en las calles perpendiculares al Paseo se convirtió en un verdadero tormento.
Con especial virulencia soplaba el viento en la confluencia de la glorieta Ana Orantes con la avenida Cayetano del Toro. Hubo momentos en los que peatones se refugiaban como podían del viento. Incluso tenían por momentos que agarrarse a algún elemento urbano para no perder el equilibrio.
En el Paseo Marítimo, mientras tanto, el chiringuito del Potito más cerca al Hotel Q resistía aún en pie después de haber sido duramente castigado por el viento y el agua de hace dos días, sobre todo cuando la marea alta llevó el agua hasta la acera del Paseo afectando por tanto al chiringuito.
Ya en la mañana del miércoles, la Policía aconsejó a sus propietarios no entrar en una instalación que presentaba rotura de cristales, maderas arrancadas, sillas y mesas desplazadas y severos desperfectos en algunos de los pilotes con los que la estructura se ancla en la arena de la playa.
En el resto de la ciudad, según las información oficial del Ayuntamiento, las incidencias no fueron especialmente graves.
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