El juez llama a declarar al dueño de la granja que vendió huevos al Grimaldi
Intoxicación masiva por salmonelosis en Cádiz
El propietario de la explotación es investigado por los delitos de homicidio imprudente y contra la salud pública
El juez que dirige la investigación por la intoxicación masiva que sufrieron más de un centenar de personas en Cádiz durante los Carnavales de 2016 por la ingesta de tortilla en mal estado del bar Grimaldi -tras la cual falleció un joven con patologías previas- ha llamado a declarar en calidad de investigado al dueño de la granja que abasteció de huevos al restaurante para esclarecer su supuesta participación en los delitos de homicidio imprudente y contra la salud pública.
El juez instructor, el magistrado Miguel Ángel López Marchena, ha tomado esta decisión después de hacerse público el informe de la Sección Alimentaria de la Consejería de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Junta de Andalucía en el que se hace constar que el propietario de la explotación avícola no realizó los "autocontroles de salmonela" preceptivos en sus gallinas, razón por la que la administración le impuso una sanción de 600 euros y le ordenó sacrificar todos los ejemplares, 2.490 en total.
Ese mismo informe, ratificado recientemente en sede judicial por el inspector veterinario que lo realizó, también refleja que, a partir de los análisis practicados a las aves ponedoras de esta nave, se detectó la presencia de "salmonela entérica" en las gallinas.
López Marchena, titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Cádiz, expone en su auto que "ha podido existir por parte del propietario de la explotación un incumplimiento de las medidas de autocontrol que han podido contribuir al resultado que se produjo, sin perjuicio de la eventual responsabilidad que se investiga en la causa del dueño del establecimiento".
El responsable de la explotación ganadera que suministró huevos al Grimaldi declarará el próximo 17 diciembre junto a más de una quincena de gerentes de otros bares y establecimientos de la provincia a los que también abasteció el granjero.
Según fuentes consultadas por este medio, la granja implicada en este caso ya no está en funcionamiento.
Una infracción "grave", una sanción "leve"
La Junta de Andalucía castigó al propietario de la explotación que abasteció de huevos al bar Grimaldi con una sanción de 600 euros por la comisión de una infracción tipificada como "grave". No obstante, la administración consideró que en este caso se daban una serie de circunstancias que "permitían" multar al dueño de la granja "aplicando la escala relativa a las infracciones leves".
Esas circunstancias particulares que recoge el expediente son: era la primera vez que se sancionaba al granjero, por lo que no había reiteración en su conducta; la Junta no apreció, además, "intencionalidad, dejadez o negligencia en la comisión de la infracción, sino más bien una desinformación por parte del ganadero, que daba por seguro que el primer autocontrol que debía realizar era a las 16 semanas desde la entrada de las gallinas en su granja; asimismo, la administración valoró que "la gestión de la explotación de gallinas ponedoras era, en general, correcta desde el punto de vista sanitario y que la mayor parte de los criterios de bioseguridad para evitar la presencia de salmonela se cumplían; por último, la Consejería de Agricultura entendió que el número de animales afectados, 2.490, era reducido en comparación con la capacidad de la nave, que podía albergar 4.580 ejemplares.
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