Cien años dan para una vida intensa
aniversario Homenaje
María Joaquina Jiménez Barea celebró al mediodía de ayer en compañía de sus ocho hijos su cumpleaños centenario
Cien años bien merecen una buena celebración. En estos días que tanto se habla de Bicentenario, María Joaquina Jiménez Barea vivía sus primeros días de vida dentro del año en el que Cádiz todavía revivía el primer centenario de la aprobación de la Constitución española. Esta mujer, viuda de José Ambrosy Márquez, ambos nacidos en Sanlúcar de Barrameda, parece que está unida a las fechas significativas en la historia más reciente de la capital gaditana. Así, a pesar de que nació en Sanlúcar, se trasladó por motivos laborales en 1947 a Cádiz, fecha en la que se produce la explosión.
Por su cumpleaños centenario, sus ocho hijos que se encuentran repartidos por Cádiz, Chiclana, San Fernando, Algodonales, Madrid y Salamanca prepararon al mediodía de ayer un almuerzo para celebrarlo, que se llevó a cabo en el Restaurante El Español del Paseo Marítimo.
María Joaquina Jiménez Barea fue una persona pionera en su época, según la describe Fernando Isidro Ambrosy, uno de sus ocho hijos. Con 16 años se fue a Madrid a estudiar la carrera de Música en la especialidad de piano en el Conservatorio Superior de la capital española, actividad que simultaneó con la carrera de Comercio.
Fue alumna de maestros como Joaquín Turina, José Cubiles y conoció a personajes de la época como Ramón Gómez de la Serna, Ramón del Valle Inclán, Primo de Rivera, Manuel Gutiérrez Mellado y García Morato entre otros.
Es la pariente cercana más longeva del pintor Federico Godoy y Castro, del que posee varias obras, así como del catedrático de Anatomía de la Facultad de Medicina de Cádiz, Tomás de Castro y Barba.
Posteriormente se casó en 1935 con José Ambrosy, que hasta entonces era primer teniente de alcalde en Sanlúcar de Barrameda. La boda fue primero por lo civil y, posteriormente, a escondidas por la Iglesia.
En junio de 1936 se trasladaron a Las Palmas por destino de su esposo, donde permanecieron hasta 1947, fecha en la que ya se instalan definitivamente en Cádiz, de donde son sus últimos tres hijos, Manuel Carlos y Fernando. Dos son de Sanlúcar, Alfonso y Rosa María, y tres de Las Palmas (Dolores, José Luis y Julia).
María Joaquina estuvo tocando el piano hasta los 87 años. Está en posesión de dos medallas de oro de la Cruz Roja y una de plata por su colaboración ininterrumpida desde 1947. Además, tiene 16 nietos y 12 bisnietos. Gran parte de su familia se reunió ayer con ella.
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