Por la Avenida sí pasan los años
El Paseante
La principal arteria de la ciudad saca a la luz sus achaques, a pesar de las inversiones realizadas en ella · ¿Por qué no se instalan bancos para el descanso de los mayores que pasean por ella?
DURANTE décadas fue la 'Avenida' de Cádiz. Hoy muchos no saben dónde termina la de Andalucía y empieza Ana de Viya y la altura en la que se encuentra el tramo de José León de Carranza, e incluso ya hay que diferenciarla de la avenida Juan Carlos I o de la naciente avenida de la Constitución de 1812, de brillante futuro una vez concluya su construcción.
A pesar de la competencia nacida en estos años, de la apertura de nuevos espacios urbanos con gran impacto ciudadano o de la propia recuperación vital del casco histórico, la 'Avenida' sigue siendo la 'Avenida'. Cuatro kilómetros de longitud ("¡qué avenida más larga!", le dijo una vez Aznar a Teófila Martínez, durante una visita a Cádiz) y tan peculiar ella. Porque siendo el centro de la vida de miles de personas no tiene ni teatros ni cines (tras la caída del Imperial, el Avenida y el Delicias), ni tampoco edificios históricos, más allá de la bicentenaria iglesia de San José. Eso sí, da cabida a varios de los colegios más prestigiosos, públicos y concertados de la ciudad. Y se asoma con fuerza el renovado estadio Ramón de Carranza.
Es tan peculiar que hay tramos sin apenas comercio ni vida callejera y otros, los soportales, que se acerca a los mercadillos callejeros, con las mercancías expuestas en la calle.
Es, también, uno de los principales graneros del voto conservador de la ciudad, directamente conectado con Bahía Blanca y Santa María del Mar y zona residencial de quienes viajan a Cádiz para pasar el verano.
A pesar de tener varias décadas encima, la Avenida está sin terminar, aunque muchos no se lo crean. En esta ciudad de espacios tan reducidos, aún se pueden contar varios solares vacíos, a la espera de levantar viviendas y oficinas. O algo aún inconcreto, como pasa con el solar del Chalé de San Luis, que lleva treinta años buscando una administración que lo quiera.
Una Avenida sin terminar hasta el punto que acumula más de una década de trabajos en la renovación del acerado. Están tardando tanto que ya hay tramos que vuelven a estar en mal estado, afectados especialmente por las raíces de los árboles, o por los fallidos parterres, aquellos que chocaban con las puertas de los coches.
Y está también por terminar ante la evidente ausencia de bancos en los que, en tan larga vía, sentarse el cada vez más numeroso colectivo ciudadano que ha cubierto varias décadas de su vida y le cuesta pasear sin zonas donde descansar. Ya puestos, si para la historia de Cádiz esta es su Avenida, que lo sea para todos sus vecinos.
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