COAC 2026
¿Quién canta hoy en el Falla? Orden de actuación de la quinta sesión

Devociones en rojo y morado

Misericordia y Dolor y Sacrificio hicieron su estación de penitencia

La calle recibe al primer Crucificado

El Santísimo cristo de la Misericordia, nada más salir a la calle tras abrirse las puertas de la Prioral. / Reportaje Gráfico: Fernández Hortelano
C.Benjumeda/T.Almendros

12 de abril 2017 - 02:10

A las seis y media de la tarde y con numeroso público concentrado en la Plaza de España, la hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de la Piedad, conocida popularmente como Los Cerillitos, hacía su salida desde la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros, abriéndose las puertas del principal templo de la ciudad a la primera hermandad de la Semana Santa portuense que inicia su estación de penitencia desde la iglesia Mayor Prioral. Con una tarde agradable, en la que desapareció por completo el viento de levante y fue sustituido por una brisa refrescante, la Cruz de Guía hacía su aparición, iniciándose así el cortejo procesional, formado este año por casi 500 hermanos, de ellos 250 nazarenos ataviados con sus características túnicas color hueso y capas rojas, que confieren a La Misericordia su nombre oficioso.

La salida del Santísimo Cristo de la Misericordia sobre el calvario de claveles rojos estuvo acompañada nada más salir del templo por la música del Himno Nacional. El Cristo de los Cerillitos es el primer crucificado que procesiona por las calles de El Puerto en la Semana de Pasión. La maniobra de bajada de la rampa de la Prioral para enfilar el inicio de la calle San Juan, ejemplifica el trabajo de sus 40 costaleros, que, dirigidos de forma precisa por los capataces David Viña Galloso y Domingo Soto Ibáñez, ofrecen una estampa elegante y vistosa del paso, en la que el Crucificado se funde con los perfiles de piedra de la fachada de la iglesia. Los sones de la marcha Cuando me alejé de Tí, interpretada por la agrupación musical Santa María de la Blanca, de la ciudad sevillana de Los Palacios, añaden una nota de sentimiento y emoción a una maniobra complicada que se extiende durante más de diez minutos y que es muy aplaudida de los fieles de la cofradía. El paso de Misterio ha estrenado este año ocho tulipas laterales y cuatro evangelistas en las capillas de los costeros de la canastilla del paso del Santísimo Cristo de la Misericordia, realizados en madera de cedro y plomo por el escultor-imaginero Mario Zambrano. La policromía ha respetado la tónica general de las andas, manteniendo los tonos oscuros a pesar de ir policromados. Para el año próximo se completarán con unas peanas y la orfebrería propia del rango de divinidad. Detrás del paso del Cristo, marchaba la cuadrilla de costaleros para hacer los relevos durante las cinco horas que permanece esta hermandad en la calle.

Las claves del día

Pasados diez minutos de las siete de la tarde hacía su aparición el palio de Nuestra Señora de la Piedad. Con toda la candelería encendida y avanzando lentamente, con el acompañamiento musical de la banda de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Rota. El palio de la Virgen repetía el mismo giro que el paso de Misterio, aunque sus 30 costaleros eran dirigido en esta ocasión por los capataces Francisco Oliva Delgado y Juan José Negreira. Sonaban los compases de la marcha A mi Virgen de la Piedad, compuesta hace 10 años por Abraham Padilla y dedicada a esta hermandad del Martes Santo, que prácticamente se puede considerar su himno. La imagen de Nuestra Señora de la Piedad llevaba en sus manos el Rosario donado por el grupo joven de la hermandad, que también ha obsequiado con unas enaguas a esta Virgen Dolorosa. Acompañaban a los pasos representantes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional.

Como dato a tener en cuenta hay que decir que en cierto momento de la salida de esta cofradía se entrecruzan los sonidos de las bandas de música, ya que al subir la procesión desde la Plaza de España hacia la calle San Juan y Meleros, no llega a haber suficiente distancia entre los pasos cuando sale la Virgen, lo que le resta algo de brillantez.

Con la procesión de Los Cerillitos en la Carrera Oficial, efectuaba su salida a la plaza de España la segunda procesión de la tarde, la del Dolor y Sacrificio.

Se trata de la procesión más singular de la Semana Santa portuense, pues desde su fundación ha hecho gala de unos rasgos muy peculiares que la distinguían de la demás. Así, los pasos son portados por los propios hermanos, la procesión no lleva música y recorre las calles en absoluto silencio, escuchándose tan solo el rezo del Santo Rosario. Una vez más, durante su estación de penitencia numerosas personas acompañaron en riguroso silencio a esta cofradía.

Los pasos son de andas y van cargados y sin faldones. El paso de la Virgen no es un palio, sino que la imagen va al descubierto. Los penitentes tampoco llevan capirote, sino un velillo caído hacia atrás, mientras que los cargadores van vestidos con la túnica de nazareno, como el resto de la comitiva.

Un año más, la seña distintiva de esta hermandad fue su seriedad, austeridad, silencio y rigurosa penitencia, siendo como cada Martes Santo el momento más especial su paso por el Barrio Alto, una de las zonas más deprimidas de la ciudad, entre oraciones, saetas y un silencio rasgado por las horquillas de los pasos y el rezo del Rosario.

María Santísima del Dolor y Sacrificio es también conocida entre muchos cofrades como la Virgen de los Palos, por un hecho que acaeció en el año 1959, con motivo de su primera salida procesional. En la calle Cervantes la procesión se encontró en aquel primer recorrido con una casa que amenazaba derrumbe, estando apuntalada con unas vigas que cruzaban la calle de lado a lado. En un principio los inexpertos cargadores y capataces pensaban que no podrían pasar, pero a la voz firme de "a los brazos", el paso bajó a la altura de las cinturas de los portadores y bajando con gran esfuerzo, los hermanos agachados y con los nudillos casi a ras de suelo lograron pasar por debajo de todos los palos.

El silencio, según cuentan los que vivieron aquel momento, fue total y en el lugar exacto se colocó un mosaico para perpetuar la memoria de este suceso.

Otra de las características de esta hermandad es el espíritu de sobriedad y atención a los más desfavorecidos, sobre todo del Barrio Alto de la ciudad, destinándose además un 25% de su presupuesto anual al Secretariado de Caridad.

Contrastes

La jornada del Martes Santo volvió a ser una jornada de contrastes en El Puerto. Las hermandades de la Misericordia y Dolor y Sacrificio completaron sus recorridos procesionales, tan diferentes entre sí, pero complementarios, en una tarde-noche en la que portuenses y visitantes pudieron disfrutar del colorido cortejo de Los Cerillitos y a la vez del sobrio y recogido itinerario de la hermandad del Dolor y el Cautivo.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último