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San Ignacio: 20 años de ecoescuela en San Fernando

El colegio isleño cumple dos décadas como referente de concienciación medioambiental gracias al desarrollo de ingeniosas iniciativas con los alumnos como protagonistas

El BOP da trámite a la descatalogación del colegio San Ignacio como paso previo a su demolición en San Fernando

Imagen de la limpieza participativa liderada por el colegio en 2019, en la que también tomaron parte otros centros escolares de la ciudad y la provincia. / CEIP San Ignacio

El hecho de que el colegio San Ignacio haya acaparado titulares en los últimos tiempos debido a los pasados desencuentros entre las administraciones autonómica y local y a las consecuencias del cierre de su edifico principal tras su declaración en ruina no debe hacer que pase desapercibido un importante aniversario que ahora celebra la comunidad educativa del centro. Y es que este curso se cumplen, nada más y nada menos, que 20 años desde que el San Ignacio comenzó a funcionar como ecoescuela. Un camino que supuso un auténtico punto de inflexión para el colegio y que lo convirtió en todo un referente en el compromiso medioambiental y en la transmisión de valores.

El anterior director, José Luis Romero, y el actual responsable del centro, Juan Antonio Espinosa, explican a Diario de Cádiz cómo docentes y alumnos emprendieron esta ilusionante aventura en 2005 y como ésta jamás dejó de crecer gracias a numerosas iniciativas.

Ambos detallan que el colegio decidió implicarse en el proyecto de las ecoescuelas porque, precisamente, casaba con su metodología, que pasa por tomar en cuenta la opinión y las ideas de los alumnos para incorporarlas, en la medida de las posibilidades, en el día a día del centro. En este caso, esta colaboración viene articulada por un comité ambiental en el que está representado el alumnado.

Además, estos docentes también coinciden a la hora de señalar que este colegio lo tiene fácil a la hora de encontrar este vínculo con el compromiso medioambiental, al estar situado cercano al Punto Limpio y al Jardín Botánico de San Fernando y formando parte de una ciudad enmarcada entre el parque natural y la bahía.

Hay que recordar que la condición de ecoescuela la otorga la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC), la misma que, entre otras cosas, distingue a las playas con la Bandera Azul. De hecho, este mismo colectivo es el que también concede las Banderas Verdes, de las que el San Ignacio ya cuenta con cuatro.

‘Plantando Basura’

Romero recuerda como echó a andar en 2005 la actividad que dio pie al resto: Plantando Basura. A través de esta iniciativa, que tuvo continuidad en otros cursos, los alumnos se implicaron en el estudio de los distintos tipos de residuos que generaba cada aula y espacio del centro y comprobaron que ni todas las basuras son iguales ni todas tienen el mismo tratamiento.

“Los participantes plantaron distintos residuos en macetas y vieron que sólo los orgánicos terminaban generando vida; mientras que del resto, que son los que más se producía en el colegio, no salía nada. Eso llevó al centro a concienciarse de la necesidad de reducir el uso de elementos como el cartón o el papel de aluminio de los bocadillos para optar por elementos más sostenibles como las fiambreras”, relata el antiguo director.

Con esta actividad, el centro llegó a colarse en la página de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Imagen de la primera edición de 'Plantando Basura'. / CEIP San Ignacio

‘Safari de Cacas’

Sin duda una de las actividades que se hicieron más visibles gracias a su originalidad fue el Safari de Cacas que durante años ha llevado al alumnado a patrullar el entorno del colegio para concienciar al vecindario sobre la necesidad de recoger los excrementos de las mascotas. Para ello, los participantes iban señalando con banderitas cada excremento y elaborando un mapa situando los puntos negros en cuanto a falta de civismo se refiere.

Como parte de esta iniciativa también se hicieron distintas encuestas, una auditoría sobre el estado de las papeleras y pipicanes de la zona -cuyas conclusiones se hicieron llegar al Ayuntamiento- e incluso se premió con diplomas a los vecinos que sí recogían los excrementos de sus mascotas.

Los alumnos, señalando con una banderita un excremento de mascotas durante uno de los 'Safaris de Caca'. / CEIP San Ignacio

Huertos, educación vial y una ‘Bahía de Plata’

Otra cosa que empoderó a los alumnos de la ecoescuela fue ver como, tal y ellos sugirieron, el Ayuntamiento abandonó el modelo inicial de la plaza del las Esculturas, con unos estanques que generaban insectos y suciedad, para apostar por las zonas verdes.

Tampoco tardaron en llegar los huertos, ya fuesen de plantas aromáticas o de macetas. De hecho, el colegio cuenta con un huerto que dispone de placas solares y un sistema de riego por goteo que ha sido reconocido por la Diputación de Cádiz como el mejor huerto escolar infantil.

Romero y Espinosa señalan como uno de los grandes éxitos de esta iniciativa lograr la implicación de un buen número de madres y padres en el cuidado de unos huertos que enseñan a los más pequeños que la constancia obtiene su fruto.

El alumnado, cuidando de uno de los huertos escolares del centro. / CEIP San Ignacio

Y otro hito en cuanto a compromiso del alumnado se refiere fueron las limpiezas participativas que, bajo el nombre de ProyectoBahía de Plata, se han ido sucediendo en lugares como Caño Herrera o la playa de Camposoto. Unas limpiezas que vivieron su punto álgido el Día Mundial del Medio Ambiente de 2019. Aquel 5 de junio, el CEIPSan Ignacio lideró y coordinó una limpieza en la que participaron otros centros de la ciudad y de la provincia y que contó con la colaboración del Ayuntamiento, Hidralia y Bahía Sur.

Una de las limpiezas participativas organizadas por el centro. / CEIP san Ignacio

Tampoco hay que olvidar la semana que, desde hace más de una década, dedica el colegio a la educación vial con motivo de la Semana Europea de la Movilidad y que culmina con una marcha. Durante esta iniciativa se conciencia, entre otras cosas, sobre el uso del casco, la utilización del transporte público y la importancia de situar los pasos de peatones.

La ecoescuela dedica una semana al año a la educación vial. / CEIP San Ignacio

‘Proyecto Atrapazules’ y plantación en el Cerro

Entre las actividades más recientes e interesantes se encuentra una iniciativa desarrollada junto a un equipo de investigación de la Universidad de Cádiz: El Proyecto Atrapazules. Este proyecto ha permitido al alumnado conocer mejor los suelos marinos e implicarse en la lucha contra la contaminación marina.

La ecoescuela, participando en una suelta de tortugas al mar. / CEIP San Ignacio

Y de lo azul a lo verde, ya que el San Ignacio también ha sabido establecer un vínculo con Navantia que le llevó a colaborar en una plantación participativa en el parque rústico de El Cerro, una de las grandes zonas verdes de la ciudad.

Tras este repaso, cualquiera puede caer en la cuenta de que estos son sólo algunos de los grandes hitos de los primeros 20 años de los muchos que le quedan por delante al CEIP San Ignacio como ecoescuela. Y también se concluye que, en muchas ocasiones, y tal y como demuestran estas iniciativas, los adultos deberían verse en el inspirador espejo de sus hijos en cuanto a valores y compromisos se trata.

Queda ecoescuela para rato en el San Ignacio y así lo confirma su actual director, que adelanta que el centro ya trabaja en un programa de actividades para que un aniversario tan redondo no pase desapercibido en la ciudad.

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