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La empresa, como carrera de fondo

empresas Conferencias sobre redes sociales y cultura emprendedora

Una emprendedora cuenta su experiencia en la jornada sobre la empresa en tiempo de crisis de la Cámara de Comercio

Manuela García, en la exposición sobre su experiencia emprendedora.
Amaya Lanceta / San Fernando

21 de octubre 2011 - 01:00

Ingente es la formación e información que puede recibir un emprendedor en su camino para poner en marcha su proyecto. Cuestiones relacionadas con los pasos que hay que dar para comprobar que hay sitio para tu idea en el mercado, para conseguir la financiación necesaria para hacerla realidad. Contabilidad, recursos humanos, organización, planificación, fiscalidad, prevención de riesgos laborales son algunos de los asuntos de los que tiene que procurarse un mínimo de conocimiento. La publicidad es uno de ellos, y más concretamente el uso de internet y las redes sociales. De hablar de ello se encargó ayer en las jornadas sobre el emprendedor del siglo XXI de la Cámara de Comercio Augusto Macías, consultor de políticas de comunicación on line para empresas. Tras la ponencia una emprendedora, Manuela García Jarillo, expuso su experiencia.

Macías fue muy claro en su intervención: Pretendía transmitir la necesidad de la empresa de comunicar y no de informar. La segunda consiste en hablar, pero también hace falta escuchar. En eso juego un papel importante las redes sociales. "Pero antes hay que hacer un plan de empresa, para saber dónde, cómo, con qué y cuánto queremos gastar", advirtió. La comunicación, defendió, debe hacer bien y con credibilidad. "Pueden hablar mal de la empresa pero aún así hay que comportarse de manera racional y natural", dejó claro.

En su discurso también hubo cabida para insistir a los presentes en la importancia de que el emprendedor esté motivado, tenga ilusión. A esas cuestiones unió Manuela García otras, como la constancia, la fuerza de voluntad, el sacrificio, el saber estar, el disfrute o el valor. "Valor, porque para emprender hay que ser valiente. Valor, porque para emprender hay que valer", señaló. Sus palabras provenían de la experiencia, pero esta emprendedora no se dedicó a exponer su proyecto, darle publicidad a un negocio que lleva en marcha siete años. Tampoco presentó un manual al uso de lo que tiene que hacer un empresario para sacar adelante su empresa. Ofreció algunos consejos, expuso situaciones, defendió la labor del emprendedor y resaltó la importancia del entorno en la puesta en marcha del proyecto. "El proyecto está afectado por las circunstancias, por lo que tienes alrededor. Un gran porcentaje depende de tu trabajo, otro no. Algunas personas te apoyarán, otras te dirán que es una locura", comentó. De ahí el nombre dado a su charla, De la locura a la ilusión: maratón de un proyecto. Un maratón, dejó claro, porque la creación de una empresa es una carrera de fondo para ella: "Hay que entrenarse, tener ilusión de arrancar, dosificar los esfuerzos, alcanzar pequeñas metas en el camino, intentar no sufrir lesiones, y aún así la meta es otro paso más".

De los siete años de andadura de su negocio, un comercio, una juguetería, ha podido aprender. Fueron en un momento cuatro personas trabajando y ahora sólo son dos, porque las circunstancias la obligaron a ello. "No puedes casarte con nadie en el tema de los recursos humanos", apuntó. Aún así reconoció que una de sus máximas satisfacciones es "cuando firmas un contrato" y que el equipo con el que trabajas, el trabajador da valor a la empresa, es parte de su imagen.

Tener conocimientos del sector en el que te metes, crear unos objetivos que no te provoquen frustración cuando no los alcances, saber amoldarte al mercado sin dejar de lado la personalidad de tu idea, no tomar decisiones bajo presión fueron algunos de sus consejos. El último antes de culminar fue llamativo: "No hacer nunca un proyecto en función de una subvención".

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