Análisis

Carlos Medina

Director de Línea 6 Eme

Mi querido Antonio Navarrete

Siento mucho escribir estas líneas. Apenas tengo ganas porque he sentido muchísimo lo de Antonio Navarrete, una persona excepcional. Llevaba casi 30 años en el Cádiz CF, como delegado del equipo, y tuve la satisfacción de homenajearle en un acto, celebrado en 'Cajasol', en julio de 2019, tras ser nombrado 'el mejor delegado del fútbol español'.

Él siempre agradeció a Línea 6 no sólo ese homenaje tan merecido, sino todo lo que le publicamos, como la foto -en la portada del número 409 de ¡Ese Cádiz…Oé!, del pasado agosto-, con Álvaro Negredo. Y aquella foto, de julio de 2008, llorando y hundido, junto a Abraham Paz, en Alicante ante el Hércules, que mandó nuevamente al Cádiz al 'pozo' de Segunda B.

Podría decir muchas cosas de Navarrete, como persona y como profesional, pero me faltarían palabras. Ahí están las redes sociales y sus compañeros y amigos para recordarlo con todo el cariño del mundo. Como Salvador Chirino, 50 años junto a él: "nos queríamos como hermanos". El exárbitro Amador García Delgado, que estuvo junto a Antonio en sus últimos días, y todos en el club de sus amores; desde el presidente al último empleado, deseando su recuperación.

Hacía tiempo que Navarrete no estaba bien, desde que fue operado en 2019, pero amaba tanto al Cádiz que nunca le fallaba. El jueves 16 de diciembre, cuando se disponía a subir al autocar para ir al partido de Copa en Albacete, se sintió mal, se desvaneció y, tras ser atendido por los médicos en El Rosal, fue trasladado al 'Puerta del Mar'. En el trayecto recuperó la conciencia y habló con Chirino, pidiéndole que le llevaran al aeropuerto de Jerez para viajar con la expedición. Los jugadores le dedicaron el triunfo.

Fue operado dos veces de sendos ictus. Salió bien de la primera operación e incluso le pidió a su hija Charito un bocadillo de jamón, que no le pudo dar. El día 22 hablé con él y me volvió a decir que cuándo íbamos ir a comer. "Carlos, tú eres como un hermano; comemos y nos reímos un rato". Ya no podrá ser. Ese mismo martes, con nuestra revista del Cádiz-Sevilla en imprenta, volvió a tener otro ictus, con dos trombos, fue operado y siguió en observación hasta entrar en coma y fallecer de madrugada.

Lo mejor que recuerdo de él es que era muy querido por todos. Nunca he escuchado hablar mal de Navarrete y nunca le oí hablar mal de nadie. Y, por encima de todos, estaban su esposa Pili, su hija Charito y su nunca olvidada hija Pilar, cuya muerte nunca superó. Y, por supuesto, su Cádiz CF y su gente.

Siento su muerte como si fuese la de un familiar muy cercano y ya, en esa Gloria en la que tú creías, junto a 'tu' Nazareno, espero que recibas todo el amor que siempre diste a tus familiares, amigos y conocidos en la vida terrenal. Y un fuerte abrazo a Pili y Charito. Adiós, querido Antonio.

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