Dos mujeres, dos estilos, dos guitarras, de Sanlúcar
II Bienal de Flamenco de Cádiz, Jerez y los Puertos
Alba Bazán, posee una privilegiada voz, que la distingue de otras cantaoras. Su voz es de una claridad asombrosa
Amara Román con una estética particular, y acompañada de un buen cuadro de palmeros, coros y percusión, además de la guitarra, nos mostró el flamenco tradicional de la fiesta
La noche del pasado miércoles la gala flamenca preparada por la organización de la II Bienal de Flamenco de Cádiz, Jerez y los Puertos, en Sanlúcar, trajo al Teatro Municipal a dos cantaoras sanluqueñas: Alba Bazán y Amara Román. Estuvieron acompañadas también por dos guitarristas sanluqueños, Manuel Alfonseca ‘Lin’ y Manuel López Romero ‘Niño Manuel’.
El sonido estuvo bien, los equipos y altavoces sonaron a la altura y los micros no dieron sorpresas. Y es de agradecer, ya que, para un espectáculo flamenco tradicional, de cante por derecho, se hacen un poco cuesta arriba los espacios grandes y abiertos, válidos para cuando se trata de una velada flamenca con muchos artistas, que no fue el caso. Y dicho esto, entiendo que la organización podría, para futuras ediciones, pensar en más de un escenario sanluqueño para la Bienal: uno más grande, como el Teatro Municipal para actuaciones de gran formato, y otro algo más reducido, donde una cantaora con guitarra pueda brillar como dios manda en un ambiente algo más íntimo.
Dos estilos de cante diferentes vimos el pasado 25. En primer lugar, actuó Alba Bazán acompañada de su guitarrista habitual Manuel Lin. Alba cuajó un recital lleno de golosinas y exquisiteces flamencas, en la línea que ella y el maestro Lin siguen desde hace ya un tiempo cuando dan recitales en solitario. Poseen un repertorio de palos flamencos envidiable, y en el que defienden a capa y espada los estilos sanluqueños: la rosa, la romera, los caracoles y el mirabrás. El trabajo de ambos en la conservación de muchos palos y en especial los sanluqueños es digno de admiración. Además, Alba Bazán posee una privilegiada voz que la distingue de otras cantaoras. Su voz es de una claridad asombrosa. Su dicción es envidiable, y es capaz de concentrar toda su energía vocal en favor de que la frase que está cantando sea totalmente inteligible al espectador, y además lo hace tanto en las notas altas como en las bajas. A diferencia de otros artistas, se preocupa de mantener la calidad musical en todos los momentos, ya sea en los ‘fortes’ ya sea en los ‘pianísimos’, consiguiendo no perder la afinación ni la letra de la canción. Esta sensibilidad que posee para con el cante, unida a la transparencia de su voz, hace que la magia de hacer aparecer su alma a través de la música y la letra de un cante sea una verdadera realidad en sus actuaciones. Por su parte, el maestro Lin estuvo sobresaliente, llevando, como siempre, con gran seguridad a Alba, en los palos que tocaron: la trilla sanluqueña, Caracoles, malagueña con abandolaos (rondeña y verdial), tangos extremeños, fandangos libres, mirabrás y bulerías. Ambos triunfaron ante el público sanluqueño que los aplaudió con ganas.
Tras un breve descanso, subió al escenario Amara Román, acompañada del guitarrista Niño Manuel. Ambos tuvieron también una excelente actuación ante su público sanluqueño que los aplaudió y jaleó toda la actuación.
Se trata de un estilo de flamenco, y una forma de cantarlo, diferente de la actuación anterior. Amara posee una voz más carnosa, con tintes de un flamenco trabajado y con gran empuje. Amara posee una gran fuerza escénica y vocal, y arrastra a su público enseguida, con guitarra y sin ella.
En su forma de entender el flamenco, con una estética particular, y acompañada de un buen cuadro de palmeros, coros y percusión, además de la guitarra, nos mostró el flamenco tradicional de la fiesta, sumando adeptos y manteniendo la alegría del respetable. El guitarrista Niño Manuel, músico muy conocido y respetado del público sanluqueño, puso las notas de su guitarra, fina y precisa, dándole la brillantez en los agudos al espectáculo de Amara. La actuación comenzó con unos martinetes, continuando con seguiriyas; caracoles; bulerías; cantiñas y fandangos.
Al finalizar, Amara invitó a subir al escenario a todos los artistas presentes entre el público, y como podrán imaginar el fin de fiesta, pataíta incluida, fue extraordinario, ya que entre otros salieron Diego Villegas con su armónica, y su hermana Raquel al baile.
En fin, una noche flamenca para recordar, donde el público disfruto a lo grande con el cante, y también lo hubiera hecho de la barra del bar, si los precios bajaran un poquitito…
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