El justiciero del infierno
CINE
Mañana viernes uno de enero se estrena la adaptación al cine de uno de los personajes más carismáticos creados por el padre de Conan, Robert E. Howard
El tejano Robert E. Howard supo aprovechar bien sus escasos 30 años de vida. Conocido hoy en día principalmente por ser el padre literario de Conan, su obra abarca entre poemas, relatos y novelas los ochocientos títulos. Howard fue producto de una época irrepetible de la literatura estadounidense, la de las décadas de los años 20 y 30 del cada vez más lejano siglo XX, en la que surgieron la llamadas revistas pulp, que tanto gustan a Tarantino. Dedicadas a los géneros considerados populares, como el policíaco, las aventuras o la ciencia ficción muchos grandes escritores, como Dashiell Hammett, Raymond Chandler o H.P. Lovecraft hicieron en ellas sus primeras armas. De hecho, Howard perteneció al círculo de este último. Los escritos del tejano no ocultaban su compleja psicología, que le llevaron al suicidio cuando su madre entró en coma (moriría un día después que su hijo) y presentan un mundo donde la violencia es la norma común.
Además de Conán, Howard creó una serie de personajes clásicos en su género, como Krull el conquistador, Red Sonja y Solomon Kane, protagonista del primer estreno destacado de este 2010, que en una nueva muestra del ansia de la distribución llega en un día tan extraño como el 1 de enero. Esta criatura ficticia rompe un poco la línea del escritor, pues vive en el siglo XVI y no en ese espacio intermedio entre la historia y la prehistoria en que se movían los otros. Apareció por primera vez en forma de cuento en 1928 en la revista Weird Tales. El éxito propició otras seis historias protagonizadas por él además de una serie de poemas. En 2008 se público una serie de cinco cómics sobre todo este cuerpo. Ahora le toca el turno al cine, que se ha fijado en Solomon Kane ochenta años después de su creación. Se trata de un sujeto cadavérico, puritano al pie de la letra, vestido de negro, armado como manda su época (dagas, espadas, y pistolones de pedernal) y que recorre el mundo del siglo XVI luchando contra el mal en todas sus facetas.
Cuando los productores se plantearon hacer el film, decidieron hacer lo que mandan las sagas actuales, contar el origen del personaje, aunque significase innovar algo en lo escrito por Howard. Así, comienza siendo un sanguinario pirata que asalta una fortaleza en el norte de África, pero en vez de tesoros se topa con un cruel demonio, llamado Guadaña, enviado por el mismísimo señor de los infiernos para llevarse su corrupta alma. Kane consigue escapar, pero tras el susto y como si fuese nuestro Tenorio decide cambiar y llevar una vida de asceta. Pero al regresar a Inglaterra ve como una panda de diabólicos jinetes dirigidos por un enmascarado aterrorizan al país y secuestran a la hija de unos amigos suyos, lo que le lleva a volver a la violencia pero esta vez por una buena causa.
Michael J. Bassett, el director del estimable film de terror Deathwatch, es el encargado de poner en imágenes las historias de Robert E. Howard, en esta producción británica que cuenta con James Purefoy, de la serie Roma, como protagonista, y secundarios de la categoría del veterano Max Von Sydow y Pete Postlethwaite. La película ha sido rodada en la República Checa, aprovechando su infraestructura de castillos, que ya han servido en más de una ocasión para ambientar películas.
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