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El cubismo de un gran creador

20 de agosto 2011 - 05:00

Diego Rivera es uno de los grandes pintores del siglo XX. Lo es por la trascendencia de su obra que lo convierten en máximo representante, junto a David Alfaro Sequeiros y José Clemente Alfaro, del muralismo mexicano y autor fundamental de aquella tendencia con claro objetivo hacia la conciencia social, cuyos artistas principales fueron Cándido Portinari, José Agustín Arrieta, Emiliano di Cavalcanti, Rufino Tamayo e, incluso, Oswaldo de Guayasamín y que dieron forma a una pintura con clara decantación a denunciar los desajustes de la sociedad sudamericana. Fue Diego Rivera, además, el protagonista de una legendaria existencia, en la que los pasajes más significativos se sucedieron en torno a la vida en común con la pintora Frida Kahlo, sus continuos devaneos sonados entre la presencia y ausencia junto a la artista enferma, sus amores tumultuosos y su realidad controvertida e implacable.

Diego Rivera, aquel "gran sapo" como le llamaban sus muchos amigos y sus muchos más enemigos, se fue a París en 1909, profesando rápidamente la fe cubista, aunque manifestando, asimismo, su entusiasmo por la obra de Paul Gauguin, sobre todo en lo que hacía referencia a lo sintético de su pintura. Su cultura pictórica tradicional -en su estancia en Madrid estudió en la Academia de San Fernando con Eduardo Chicharro y conectó con el costumbrismo de la época- le permitía afrontar cualquier situación y dotarla de personalidad; por eso su pintura cubista encierra todos los valores de esta tendencia y la hace portadora de entusiastas posiciones divisionistas que pocos habían conseguido -salvo los tres gigantes del movimiento, Picasso, Braque y Juan Gris -.

Muy interesante y esclarecedora por muchos motivos la exposición que presenta la Fundación Unicaja en el Museo Municipal de Málaga. Si Diego Rivera es conocido, aparte de su procelosa vida conyugal y extramatrimonial, por los fabulosos murales de la Escuela Nacional Preparatoria -La Creación-, de la Secretaría General de Educación Públicas -El Arsenal-, de la Escuela de Agricultura de la Universidad Autónoma de Chapingo -La sangre de los héroes revolucionarios fertilizando la tierra-, del Palacio de Cortés en Cuernvaca, así como el del Edificio Rockefeller Center de Nueva York y el del Hombre y la Máquina de la Escuela de Arte de Detroit, su otra obra pictórica es muy importante y trascendente, como la serie de los Alcatraces o Calas, tan bien consideradas -y pagados- en los Estados Unidos. Mucho menos conocida es la obra surrealista, centro de interés de esta exposición y que nos hace adentrarnos por la pintura de un artista sabio que elevó a la máxima categoría todo lo que hizo.

La exposición Diego Rivera Cubista. De la Academia a la vanguardia, 1907 - 1921, nos ofrece un recorrido a través de treinta obras de distintas técnicas en las que nos encontramos a un Rivera distinto, buscador de inquietudes plásticas y de caminos artísticos. Es el momento en el que el pintor mexicano descubre un mundo que, desde el primer momento, le apasiona y le abre horizontes. Las pinturas españolas contempladas en Madrid y, sobre todo, la llegada a París donde se encuentra con una estética nueva que él asume, imprimiéndole un sello personal lleno de dinamismo y de entusiasmo creativo, son los pasos a una pintura cubista de la que le interesa, sobre todo, las nuevas maneras compositivas que él hace rápidamente suyas, desarrollando una nueva distribución superponiendo los estratos, dando contundencia a los volúmenes, y marcando un sistema distributivo que le abrirá perspectivas creativas y que será decisivo en su futura obra muralista. Etapa cubista que no es si no una nueva realidad que el pintor adopta como elemento conformador de una evolución que, cuando llegue a México, en 1921, será totalmente distinta. Su país es una nueva dimensión y Europa una especie de ideal totalmente diferente. Rivera sabrá a que ajustarse.

Gran exposición, necesaria para conocer la realidad de un artista que fue fundamental en el discurso de la pintura moderna.

Museo Municipal Málaga

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