Suceso
Crimen machista en Olvera: María Isabel murió por asfixia

Tarantino y Brad Pitt revolucionan el Festival de Cine de San Sebastián

La presencia del director y el protagonista de 'Malditos bastardos' eclipsa a la película que abrió la lucha por la Concha de Oro, la cinta de Egoyan 'Chloe'

Brad Pitt y Quentin Tarantino se saludan durante su comparecencia ante la prensa en San Sebastián.
Agencias / San Sebastián

19 de septiembre 2009 - 05:00

El loco pelotón de 'bastardos' asesinos de nazis de Quentin Tarantino llegó ayer al Festival de Cine de San Sebastián, donde el director estadounidense y su protagonista, Brad Pitt, revolucionaron el certamen donostiarra. El alocado y violento viaje de Tarantino a la Segunda Guerra Mundial eclipsó incluso a la película oficial de inauguración, Chloe del director canadiense Atom Ergoyan.

Desde el primer momento, Tarantino y Pitt dieron una muestra de la buena relación que existe entre ellos y que se extendió al rodaje. "Fue muy divertido, fue realmente divertido", afirmó Pitt, añadiendo que "cuando Tarantino está en el plató es todo energía". Para Tarantino, "el plató es como una iglesia y él es Dios, y siempre aprendes algo de Dios", bromeó el actor, que lució en San Sebastián una larga barba.

Pitt encarna en Malditos bastardos al teniente Aldo Raine, el jefe de un grupo de soldados judíos estadounidenses dedicados a matar alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, cuyo origen de Tennessee y su sangre india es compartida en cierto modo por Tarantino.

"Sí, soy de Tennessee y tengo algo de indio", dijo Tarantino, cuya madre tiene sangre cherokee y él mismo es de Knoxville, en el estado de Tennessee, aunque no considera que Rane sea realmente su alter ego.

"Ojalá fuera Aldo Raine", lanzó entre risas, en una multitudinaria rueda de prensa, a la que no pudo asistir el actor Christoph Waltz, el sádico coronel de las SS, Hans Landa, previsto inicialmente, pero que tuvo que cancelar su visita a San Sebastián para incorporarse a un nuevo rodaje.

Malditos bastardos contó con un gran elenco internacional, en el que cada actor encarna a un personaje de su nacionalidad, como es el caso de los alemanes Daniel Brühl y Diane Kruger, famosa por su actuación en Troya.

Tarantino no mostró ningún miedo a que su película pudiera perder público en Estados Unidos por ello. "Creo que les gustó (a los estadounidenses) la película", añadió el cineasta, que en muchos ocasiones ha reiterado al respecto que siempre le ha parecido extraño ver como en películas de la Segunda Guerra Mundial, actores ingleses encarnaban a personajes alemanes.

El idioma y los acentos son claves para algunos de los mejores pasajes de esta película de dos horas y media que Tarantino espera que, al menos hasta ahora, sea considerada su obra maestra.

Por su parte, el director de cine canadiense Atom Egoyan filma la desestabilización de una pareja consolidada en Chloe, una febril mezcla de drama de personajes y thriller protagonizada por Julianne Moore y Liam Neeson. "Es una película sobre el matrimonio, sobre la manera que tenemos de reinventarnos una y otra vez para seguir manteniéndolo vivo", aseguró Egoyan, quien teje una alambicada trama empapada de mentiras y deseo para devolver el fuego perdido a la pareja.

Chloe retrata las consecuencias del complejo que le entra a una mujer, interpretada por Julianne Moore, cuando deja de sentirse atractiva para su marido, al que da vida Liam Neeson, y que pasa el día rodeado de jóvenes alumnas.

"En nuestra cultura, la imagen es cada vez más importante. Y entre esas imágenes siempre está la de lo que podríamos haber sido, lo que se traduce inevitablemente en una insatisfacción. Esto repercute especialmente en la familia y la pareja", explicó el realizador en la rueda de prensa.

La protagonista, convencida de que su marido está condenado a ser infiel, contrata a una prostituta para seducirle y, al menos, controlar el proceso.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último