Carmelo Muriel nos enseña los vientos del cálido Sur
El flautista y saxofonista gaditano presenta a lo largo de esta semana su primer trabajo como líder, 'El jardín de las naranjas', en varias ciudades de la Bahía
Flauta travesera, saxos alto y soprano son los instrumentos con los que Carmelo Muriel (Cádiz, 1965) presentará su música esta semana en una mini gira provincial que parte hoy lunes de Jerez (Sala Compañía, 20.30 horas), para recalar el martes en la Sala Milwaukee de El Puerto (22.00 horas) y atracar en la capital -y con invitados especiales (Sala La Lechera, 21.00 horas)- el próximo miércoles. Sin duda, se trata de una de las semanas más importantes en la trayectoria profesional de este músico gaditano que acaba de editar su primer trabajo como líder, El jardín de las naranjas, una grabación con formato de cuarteto en la que, de alguna forma, se condensa una carrera de más de veinte años. El pequeño periplo gaditano se completará con tres actuaciones en Bélgica, con una buena distancia para contrastar el valor de una música que, con una manifiesta inspiración flamenca, tiene ancladas sus raíces en el cálido Sur que va de Cádiz a Barbate.
No obstante, Muriel, por gustos y formación, tiene querencia por el tratamiento culto y elegante del jazz, la especialidad que, en su opinión, supone la aportación del siglo XX a la tradición clásica venida de siglos atrás. Así, en sus composiciones, "parte del material propio del flamenco, como son sus palos, para abrirlos al desarrollo temático y la improvisación a la manera jazzística, pero tratando de mantener la propia sintaxis del flamenco". De esta forma, en la grabación encontramos unas bulerías (Casería) y unas bulerías por soleá (Ixelles), más las soleares El vino y la canela en las que la flauta "canta" con el acompañamiento de la guitarra. El gusto por el flamenco compás de 12 tiempos se completa con el tema Isaac, unas blueserías, según su autor, y con la composición titulada Talcualvalses, en la que juega con la superposición de compases binarios y ternarios, y sobre la que -recalca Carmelo- "ya se ha comentado mucho como uno de los pilares de la construcción de ritmos en el flamenco". El repertorio se completa con unos tangos (Celeste), una rondeña, que transporta toda su suntuosidad con el toque de la guitarra y el sutil acompañamiento de un cuarteto de cuerda. Y, por último, la composición que da nombre al disco, un pasodoble francamente hermoso que, en palabras de Carmelo, "supone una apuesta por ese ritmo que ha estado un poco 'mal mirado' como estilo abierto a la creatividad".
Para la grabación de El jardín de las naranjas Muriel ha contado con la colaboración del guitarrista barbateño Nono García, para el que tiene sinceras palabras de agradecimiento "por el ánimo impagable que me ha brindado en todo momento". "La compenetración entre los dos ha sido fantástica desde el primer momento en que nos pusimos a trabajar juntos" añade el saxofonista, quien, además, subraya que ambos "tienen ideas muy similares para concebir el repertorio y el camino a tomar". Algo similar le sucede a Carmelo con el batería de esta grabación, el gaditano Juan Sainz que, para él y en Cádiz, es "el batería ideal". "Me parece que es un músico que conoce todos los estilos con los que hemos abordado el proyecto y además llevamos muchos años tocando juntos", apunta.
El cuarteto se completa con el contrabajista belga Piet Verbist. "Se trata de un músico con una gran formación y una visión abierta de la música. Rápidamente entendió de qué iba la cosa y cómo había que abordarla, lo que fue suficiente para querer contar con él para este proyecto", resume Muriel. El disco cuenta además con las colaboraciones de Carmen Jurado (violín y viola), Pedro Domenech (violonchelo), Kuki Santiago (palmas, jaleo y tacón) y David Gavira (palmas y jaleo).
Todos ellos, más algún invitado sorpresa, compartirán la fiesta de presentación del próximo miércoles en La Lechera. Porque una celebración es lo que merece la publicación de este disco de músicos gaditanos, con inspiración flamenca y un exquisito tratamiento de cuarteto de jazz. En El jardín de las naranjas, uno encuentra la expresión de un universo musical propio presentado con calidad y unas composiciones de tremendo atractivo. Una muestra más, pero no cualquiera, de esta vía tan gaditana de encuentro entre jazz y flamenco.
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