Cádiz en Danza da cobijo a tres grupos galardonados en los Premios Max
Los vascos de Kukai lograron tres estatuillas por 'Oskara', Maduixa Teatre obtuvo dos y Manuel Liñán, que esta noche baila en la plaza de España, se llevó el de mejor intérprete
Los Premios Max de las Artes Escénicas que se entregaron en la noche del lunes en Valencia han premiado a tres espectáculos programados en la actual edición de Cádiz en Danza, que se celebra en la capital hasta el próximo sábado. Se trata de dos compañías y de un bailaor, Manuel Liñán, que precisamente actuará esta noche en la plaza de España. Una cuarta premiada, Rocío Molina, estará en el Falla en noviembre.
La obra Oskara, de la agrupación vasca Kukai, que se vio el pasado sábado en el Gran Teatro Falla, inaugurando el festival, y el domingo en Entrecatedrales, se llevó tres premios de los siete a los que aspiraba: mejor espectáculo de danza, mejor diseño de vestuario y mejor elenco de danza. Maduixa Teatre (Valencia), ganó los premios a la mejor composición musical y al mejor espectáculo de calle, Mulïer, que se programó el pasado sábado en la plaza de la Catedral de Cádiz.
Por su parte, el bailaor Manuel Liñan, que ganó el premio al mejor intérprete masculino de danza, estará en el festival esta noche, a las 22.15 horas, en la plaza de España, además de impartir un taller, con las inscripciones ya cerradas, en el Centro La Merced.
Además, en noviembre, estará en el Gran Teatro Falla la malagueña Rocío Molina, premiada en la gala de Valencia como mejor interprete femenina de danza y mejor coreografía, con su performance-flamenco-contemporánea Caída del cielo.
Para hoy, la programación de espectáculos de Cádiz en Danza empieza a las 18.00 horas, en la plaza de Mina, con la compañía Elías Aguirre, que presenta Pez esfinge, una pieza seleccionada en el circuito de la red española A Cielo Abierto, de festivales de danza contemporánea en espacios no convencionales.
A las 19.00 horas será el turno de Antonio Ruz, quien acompañado por Tamako Akiyama, estará en las tablas del Teatro Falla con Doble Bach, un proyecto en colaboración con el músico Pablo Martin Caminero, del que surge la original idea de adaptar suites para violoncelo de Juan Sebastián Bach al contrabajo.
La Sala Central Lechera, por su parte, acoge a las 21 horas a Jesús Rubio (Madrid) que presenta su solo Ahora que no somos demasiado viejos, mientras que el premiado Manuel Liñán cierra la programación del día, en la plaza de España a las 22.15 horas, con pieza de flamenco contemporáneo Con-vivencias.
Y regresando a la gala de los Premios Max, entre los demás andaluces respaldados por los galardones estuvieron el malagueño Ángel Ruiz, mejor actor protagonista por Miguel de Molina al desnudo, que apuntó que el fin del teatro, en su opinión, es "dar una bofetada a nuestras conciencias", motivo por el que hizo esta obra, un tributo a su protagonista de atormentada biografía pero también "a todos los que sufrieron una persecución"; el algecireño Paco Ochoa, mejor actor de reparto por El laberinto mágico, producción del Centro Dramático Nacional y adaptación a las tablas de la narrativa de Max Aub; y el Hamlet de Teatro Clásico de Sevilla, que se llevó la distinción al mejor diseño de espacio escénico por esa fascinante estructura de espejos ideada por Curt Allen.
Aunque el Ballet Flamenco de Andalucía, nominado por Tierra Lorca, no pudo hacerse con la estatuilla al mejor elenco de danza -se impusieron los vascos Kukai con su Oskara-, el alto nivel del baile andaluz quedó de manifiesto durante la gala. El granadino Manuel Liñán, que ganó a su paisano Daniel Doña, venció en la categoría de mejor intérprete masculino de danza por Reversible, un espectáculo en el que viste bata de cola y reivindica con valentía ese lado femenino que la sociedad le reprimió en la infancia, razón por la que dedicó su victoria a "los bailarines y bailaores que se manifiestan tal y como son", y terminó su discurso reclamando "la libertad en el arte y en la vida".
La malagueña Rocío Molina, entretanto, logró el Max a la mejor intérprete femenina de danza frente a otras candidatas andaluzas, Luz Arcas y Patricia Guerrero, un nuevo triunfo que Molina dedicó a su equipo y a sus padres "porque me enseñaron a no tener miedo". Su espectáculo, Caída del cielo, también se hizo con la manzana a la mejor iluminación, a cargo de Carlos Marquerie, y a la mejor coreografía, una buena nueva que celebró bailando en el escenario.
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