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Pescadores de fardos en Cádiz

Sucesos

El verano trae un aumento del tráfico de hachís en embarcaciones recreativas

La Guardia Civil extrema la vigilancia en puertos deportivos, adonde llegan algunos barcos con dobles fondos para guardar la droga

Salen de pesca y vuelven cargadas con los estupefacientes

Un cuarto de siglo vigilando los mares de Cádiz

Agentes de la Guardia Civil descargando fardos de hachís de una embarcación recreativa en Sancti Petri, en una imagen de archivo. / Román Ríos

El hachís marroquí llega a diferentes velocidades a las costas gaditanas. El decreto del Gobierno que prohíbe el uso de narcolanchas, perseguidas desde su entrada en vigor por tierra, mar y aire, ha provocado un aumento de los alijos en embarcaciones recreativas, en su mayoría provistas de dobles fondos donde se esconde la droga. Son pescadores de fardos. Su aspecto es inofensivo. Aquí no se trata de presumir de joyas ni de chatis sino de pasar lo más desapercibido posible.

La puesta en escena es bien sencilla. Dos compadres que llegan al puerto deportivo de turno con sus cañas, su carnada y sus neveras pasra pasar el día en el mar. Al caer la tarde regresan a puerto y dejan ver algunas piezas. Lo que no saben es que, en algunos casos, esos mismos peces los han comprado antes en pescaderías y han hecho el viaje de ida y vuelta. Porque el botín no sale a la superficie hasta que el barco no está a buen recauda y de su vientre brotan los fardos de hachís. No son tan numerosos como los que puede cargar una goma –a veces hablamos de más de dos toneladas–, pero sí que hacen que las tareas de vigilancias de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado sean más complicadas.

La Guardia Civil nos confirma que en este tiempo veraniego hay que estar ojo avizor para detectar a los narcos pescadores. “El planteamiento es similar al de años anteriores. Hay una mayor afluencia de personas en la costa y aprovechan para intentar droga por los puertos deportivos en vez de jugársela con otro tipo de embarcaciones”, dice un capitán de la Policía Judicial de la Benemérita.

Desde el Instituto Armado se alerta de que en los puertos deportivos estos narcos que juegan a dos barajas buscan pasar desapercibidos. “Es una manera de intentar escapar a la vigilancia que tenemos montada en la Costa. Pero hay investigaciones en marcha en todo el entorno portuario. En cuanto que vemos algo sospechoso estamos pendiente”.

Reconoce la Guardia Civil que la llegada del estío “hace que las playas se llenen de gente hasta altas horas de la madrugada, por lo que les resulta más difícil alijar en los arenales. Saben que pueden encontrarse con personas que den la voz de alarma. Eso es una dificultad añadida. Es un handicap para ellos a la hora de programar una operación. Por eso intentan esconder la droga en barcos recreativos, no es una práctica nueva pero sí que vemos un aumento en los últimos años”.

Estas embarcaciones tienen dobles fondos para camuflar los fardos. “Van preñadas, como decimos nosotros en el argot. Salen a la mar a hacer una excursión, a pesar unas horas, y a la caída del sol vuelven después de que un barco nodriza les haya traspasado el hachís. Vienen preñadas, como digo”.

Los agentes no descartan nada, ni familias que salen a pescar con niños

Cuentan desde la Guardia Civil que, en ocasiones, para hacer más creíble esta mimetización con el paisanaje los narcos incluso se llevan de pesca a niños y mujeres. “No podemos descartar nada. Puede parecer una familia ideal, con unos niños ideales y pinta de buenos muchachos y el barco va hasta arriba de hachís. Por eso miramos todo con detenimiento”.

Para esa búsqueda de la aguja en el pajar es fundamental la experiencia de los agentes de la Benemérita. “Tenemos gente muy buena, con mucha experiencia, que le saltan las alertas con una simple mirada, un detalle. Y eso es magnífico para nosotros y malísimo para ellos”, dicen desde la Benemérita.

Una de las realidades que más preocupa a la Guardia Civil es que haya personas de dentro de los propios puertos deportivos que puedan ayudar a los narcos. “Es algo que siempre hay que vigilar. Que no tengan apoyo desde dentro. Es una tarea complicada, y afortunadamente no es ni mucho menos la tónica general, pero claro, siempre hay un garbanzo negro que quiere hacer negocios en el lado oscuro. Y para impedirlo también hay que actuar con rapidez”.

En todas las comarcas con litoral de la provincia prolifera esta práctica. Desde la Bahía de Cádiz a La Janda pasando por la Costa Noroeste o el Campo de Gibraltar. Y ninguna de ellas se impone a las demás, por lo que la extensión para abarcar es grande. Una tarea complicada.

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