Santiago García, hidrogeólogo: "A priori, la estructura de Grazalema no está comprometida"
El director del Departamento de Ciencias de la Tierra de la UCA apunta que "probablemente" el regreso se produzca "cuando deje de llover y los niveles bajen"
Grazalema, la noche de los truenos en la tierra
Hay acontecimientos que, de repente, introducen en nosotros términos exóticos. ARN mensajero. Retrovirus. Chorro polar. El último que nos ha llegado, desalojo de Grazalema mediante, es sistema kárstico. "Con un sistema kárstico -indica Santiago García, director del Departamento de Ciencias de la Tierra de la UCA- hablamos de una formación geológica que tiene un importante volumen de rocas que sufren, o son susceptibles de sufrir, procesos de disolución por el agua meteórica. Las fisuras de la propia roca hacen que la piedra se perfore y el agua circule hacia abajo, y vaya a su vez agrandando las grietas". Hablamos, por su puesto, de tiempo geológico: nada de esto sucede a escala humana.
Pero estas formaciones tan llamativas, "con superficies irregulares, a veces picudas, y muy permeables", son muy características de la Sierra de Grazalema: "En ellas, el agua circula por gravedad hacia abajo, hasta el nivel de saturación del agua, y circula hacia manantiales y zonas de surgencia". No sólo Grazalema, la Sierra de Líbar, la Sierra de las Cabras y otras poblaciones también se asientan sobre este tipo de roca, "que no tiene por qué tener una dificultad especial".
Durante estos días, el nivel de lluvia ha sido tan enorme que el estrato de saturación en la roca ha ascendido, "quizá centenares de metros por encima de su nivel habitual", y el pueblo se ha visto desbordado.
No sólo ha sido Leonardo (con sus 500 litros en 24 horas), sino que los últimos diez días han tenido también registros de récord en Grazalema: enero se cerró, de hecho, con una media diaria de 236,9 l/m2, y mensual de 1.295,5 l/m2.
Entre los geólogos sabían que habría algún tipo de surgencia pero no, desde luego, de estas características: "Quizá no habíamos previsto que se produjera un ascenso tan elevado del nivel freático: conforme va entrando el agua de lluvia, se produce la descarga a través de los manantiales -indica García-. Ubrique, por ejemplo, está completamente desbordado: no es fácil hacer una previsión de un hecho tan extremo".
EXPLOSIONES Y COLAPSOS KÁRSTICOS
El modelo de urbanización puede contribuir también, opina el geólogo, a dificultar el escenario -sin tener nada que ver con terrenos inundables y no inundables-: "Las casas antiguas, en algunos lugares, tenían un canal de drenaje por debajo para favorecer la evacuación del agua. Y también está el tema del asfaltado de las calles, que termina dificultando la salida del agua".
Otro de los términos que han aparecido en nuestro vocabulario es el de hidroseísmos o hidrosismos, asociados a esos "truenos en la tierra" de los que hablaban los vecinos: "El agua subterránea va entrando en carga en el sistema, y aumentando su nivel de llenado. Puede llegar a circular por conductos y fisuras a gran presión y velocidad -explica Santiago García-. Los conductos tienen un cierto tamaño, y la energía que se moviliza es muy grande: las tuberías, además, están a distinta altura, y el agua circula a presión: se producen lo que entenderíamos como 'reventones' porque el agua actúa con mucha velocidad, y puede desplazar grandes bloques de roca y favorecer incluso los colapsos kársticos. Por eso creemos que había ruidos como explosiones, y vibraciones por procesos internos".
QUÉ HARÁN LOS ESPECIALISTAS
Colapso. Todos imaginamos como una maqueta del pueblo cayendo: "Creemos que eso no ocurrirá -dice el geólogo-. Necesitamos jornadas sin lluvia y que los manantiales naturales sigan evacuando agua. Pero, a priori, pensamos que la estabilidad del pueblo no está comprometida. Quiero apuntar que estamos completamente de acuerdo con las medidas de la administración, porque prevalece la seguridad de las personas. Puntualmente, quizá podría producirse el colapso de alguna vivienda".
Actualmente, expertos del CSIC y del Instituto Geológico Minero se encuentran en Grazalema para estudiar la situación. Lo que harán, asume Santiago García, será buscar "evidencias como fracturas, fisuras o movilizaciones de bloques. Las grietas que han aparecido en algunas casas ya son un indicio. Es importante conocer el estado de presión del acuífero y, para eso, se construyen sondeos de pequeño diámetro como los que se hacen en estudios geotécnicos; y realizar una monitorización de desplazamientos internos".
En principio, dadas las circunstancias y los equipos con los que cuentan los especialistas del Instituto Geológico Minero, los primeros reconocimientos serán "en dos o tres días, y probablemente se dé el visto bueno de regreso a los desplazados cuando cesen las lluvias y los niveles bajen".
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