Grazalema: la noche de los truenos en la tierra
Los vecinos de la localidad pasaron en vela la madrugada de hoy, escuchando ruidos provenientes del interior de la montaña
La Junta desaloja Grazalema al completo por miedo a hidrosismos
La noche del cuatro al cinco de febrero iba a ser de desvelo forzado para los habitantes de Grazalema. Aún no sabían, desde luego, del desalojo que tendrían que afrontar al día siguiente. Algunos, sin embargo, se lo maliciaban. Nunca ha llovido así, en un sitio en el que tanto llueve. El retorno de la cantidad de agua caída en la jornada de ayer (casi 600 mm) supera, de seguro, el siglo. Pocos recuerdan escenas parecidas en las casas, con el agua supurando a través de suelos y paredes. El fenómeno podría guardar -afirmaba ayer el alcalde, Carlos Javier García- cierta similitud con las inundaciones de 1964.
El hecho de que se haya decidido la evacuación de 1.600 personas muestra que apenas puede compararse. En la noche del insomnio, fueron muchos los vecinos que escucharon ruidos desde "dentro de la montaña": no sabían si se trataba de movimientos de tierra o corrimientos; o si bien era el agua que ascendía por las paredes. Eso -aseguran- sí que no lo habían escuchado nunca: los truenos de dentro de la tierra. Todo ello, acompañado de pequeños temblores.
Ese escenario fue el que analizaron durante esta mañana los geólogos que se habían incorporado ayer al Puesto de Mando Avanzado para decidir, finalmente, el desalojo de la localidad. El día de hoy, amanecía, de hecho, con cortes de electricidad y telefonía y un enorme socavón que se formó durante la madrugada en la plaza del Ayuntamiento. También hoy se pudieron escuchar otros dos grandes "truenos", casi seguidos.
Los grazalemeños, en general, están cansados y preocupados: no saben lo que se van a encontrar a la vuelta, ni en qué estado hallarán el pueblo y sus casas. Ellos han sido quienes han podido experimentar en primera línea qué es un hidrosismo: esa nueva palabra incorporada al vocabulario y que da nombre a los movimientos sísmicos ocasionados por el movimiento de aguas.
"El acuífero, que normalmente discurre sin ningún problema -explicaba este mediodía Carlos Javier García, tras el análisis de los Técnicos del Instituto Geológico y Minero-, ha colapsado. El terreno es inestable y no nos arriesgamos a que se produzcan daños hasta que pase el episodio de lluvias. No podemos garantizar si va a haber algún tipo de colapso, o en qué punto exacto va a ser", añadía, dada la naturaleza caliza de la formación sobre la que se asienta el pueblo.
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