El jurado cree culpable de asesinato al acusado del crimen del Poti-Poti
El veredicto por el apuñalamiento mortal al dueño de la tortillería de Jerez es unánime
El jurado popular estuvo ayer todo el día de deliberaciones para llegar a la conclusión de que el acusado del crimen de la calle Ídolos de Jerez, en el que la principal víctima era el dueño de la tortillería Poti-Poti, era culpable de un delito de asesinato, algo a lo que llegó a la conclusión por unanimidad. El veredicto llegó a última hora de la tarde, cuando casi se pensaba que se pospondría para el día de hoy.
El tribunal tuvo clara por sus respuestas la diferencia entre los delitos de homicidio y de asesinato, algo que no sólo se traduce en la pena que tendrá que imponer el magistrado que ha presidido el juicio, Ignacio Rodríguez Bermúdez de Castro. El homicidio no evidencia una intención de matar, sí el asesinato, al que rodean además otras circunstancias como el querer hacer sufrir a la víctima, algo que han tratado de demostrar a lo largo de sus intervenciones tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular, que ha sido representada por Juan Pedro Cosano y Manuel Jesús Vázquez, y que el grupo de ciudadanos considera probado también por unanimidad. A la defensa, ejercida por Manuel Luis Fernández, no le quedó otra que tratar de demostrar que los hechos no obedecían a un plan preconcebido, pero no convenció al jurado. También ha querido restar responsabilidad alegando que el acusado había tomado alcohol y drogas la noche del suceso, algo que ha descartado el tribunal popular.
Como se recordará, los hechos sucedieron el 26 de agosto del año 2007. En esa madrugada, el joven ucraniano que se sentaba en el banquillo por estos hechos asestó más de cuarenta puñaladas a J.M.B.M., más conocido por Chema. Las últimas de esas cuchilladas fueron las mortales, según llegaron a decir las forenses. El tribunal popular estima que las otras puñaladas, le propinaron más de cuarenta, causaron un sufrimiento innecesario en la víctima.
Una de las hermanas de la víctima, Elena Bernal, ha manifestado desde el principio que el deseo de la familia no es otro que el acusado cumpla "las penas de forma íntegra". Ayer dijo de nuevo lo mismo. Tras una larga espera, pasaron casi todo el día en las inmediaciones de la Audiencia, supieron casi al filo de las nueve de la noche la decisión del jurado popular. Tras escuchar el veredicto, no podía ocultar su emoción. Ahora aguardan la pena que deberá cumplir, algo que debe dictar el juez y que se sabrá en unos días. La acusación particular pide la pena máxima por asesinato, veinticinco años.
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